Conversaciones con inmobiliarias e inquilinos

El alquiler representa, por lo menos, el 40% de los ingresos

Mientras el INDEC dice que el costo para vivienda representa un 3,5 % del consumo, salimos a la calle para confirmar que esos datos no coinciden en absoluto con la realidad de los villamarienses. Un alquiler mínimo ronda en los $300.000
martes, 16 de diciembre de 2025 · 07:30

Mientras el INDEC comunica que el costo de la vivienda representa apenas el 3,5% del consumo total de los hogares, en Villa María y Villa Nueva, la realidad que viven los inquilinos dista -y mucho- de ese porcentaje. Salimos a la calle, hablamos con inmobiliarias e inquilinos y confirmamos lo que ya se percibe en cada conversación cotidiana: el alquiler se lleva, como mínimo, el 40% de los ingresos mensuales, y en muchos casos, bastante más.

Hoy, conseguir un alquiler en la ciudad por debajo de los $300.000 resulta prácticamente imposible. Y a ese monto hay que sumarle expensas, servicios, impuestos y aumentos que no se detienen. Los números oficiales no reflejan lo que sucede puertas adentro de nuestros hogares.

 

Qué dicen las inmobiliarias

Para conocer el panorama actual, consultamos a distintas inmobiliarias locales, que coinciden en señalar que los precios varían según ubicación, estado del inmueble y comodidades, aunque todos parten de valores elevados.

En Inmobiliaria Poblar, Silvina y Carla explicaron que un departamento de un dormitorio se ubica entre $300.000 y $350.000. Para unidades de dos dormitorios, los valores comienzan en $400.000. En edificios con mayores comodidades -como cochera y pileta-, un departamento de dos dormitorios puede iniciar en los $700.000. En el caso de las casas, los valores parten desde allí hacia arriba, con una amplia variedad según características.

Por su parte, desde Inmobiliaria Mariela Bettiol indicaron que los departamentos de una habitación se alquilan entre $320.000 y $350.000, dependiendo de la ubicación. Los de dos habitaciones oscilan entre $500.000 y $700.000, mientras que las casas superan esos valores en torno a mayores comodidades. Aclararon que estos montos son sin expensas, con servicios a cargo del inquilino.

En Irusta Inmobiliaria, señalaron que existe una amplia oferta y que los precios “no subieron significativamente” en los últimos meses. Allí, los alquileres van desde $280.000, en barrios más alejados, hasta $400.000, en zonas céntricas, para departamentos de un dormitorio. “Un departamento de dos dormitorios se ubica entre $450.000 y $500.000, a lo que se suman expensas e impuestos municipales. Las casas, por contar con patio o cochera, alcanzan valores de $650.000, $750.000 o incluso $800.000”, nos contaron.

Los complejos habitacionales tienen más oferta que el año pasado

La voz de los inquilinos

Los números toman otra dimensión cuando se los cruza con los ingresos reales.

Juan Manuel vive cerca del Polideportivo. Alquila por $320.000 un departamento en un edificio de seis unidades. A eso le suma $70.000 de expensas.

“Gano un poco más de $600.000. Imaginate lo que me queda para vivir: es imposible. El alquiler representa más de la mitad de mi sueldo, sin contar el gas, la luz, que ahora, además, van a aumentar”, relata.

Raúl Alberto vive con su hijo en una casa de dos dormitorios en cercanías al Parque de Villa Nueva. Paga $600.000.

“Tenemos patio, eso le da valor a la vivienda”, explica, aunque reconoce que “el alquiler absorbe gran parte del ingreso familiar”.

Mara, vecina del barrio San Juan Bautista, vive en un departamento cómodo, de un dormitorio, y paga $500.000. “Claramente, representa cerca de la mitad de lo que gano”, afirma sin rodeos.

Fernando y Morena (padres recientes) alquilan en barrio Roque Sáenz Peña. Viven en un departamento de un dormitorio, cocina, comedor, baño y un pequeño patio de luz. “Pagamos casi $300.000, más los servicios. Representa cerca del 50% de mi sueldo”, cuenta Fernando.

 

Los números que no cierran

Si el alquiler realmente representara el 3,5% del consumo, como sostiene el INDEC, un trabajador debería ganar cifras que no se corresponden con la realidad local, ni en ningún lugar del país. En Villa María, los testimonios muestran que ningún inquilino destina menos del 40% de su ingreso a la vivienda, y muchos superan ampliamente ese porcentaje.

 

La pregunta es inevitable

¿Desde qué lugar se construyen las estadísticas oficiales?, ¿con qué metodología se mide un costo tan sensible como el acceso a la vivienda?

La sensación general es que los datos están distorsionados intencionalmente, alejados de la vida cotidiana de quienes alquilan y hacen malabares todos los meses para llegar a fin de mes. Cuando los números oficiales no reflejan la realidad, dejan de ser una herramienta para diseñar políticas públicas y pasan a convertirse en un relato conveniente.

Porque mientras las estadísticas hablan de porcentajes mínimos, la gente ajusta en comida, salud y recreación para poder pagar un techo. Y esa diferencia entre lo que dicen los números y lo que vive la gente no es un error técnico: es una señal de alarma que ya no puede seguir siendo ignorada.

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