Lo ocurrido en Villa María y sus consecuencias luego de 51 años

El hijo de Larrabure, más ligado a Derechos Humanos de la Nación

El nuevo subdirector nacional, Joaquín Mogaburu, comparte con él la propuesta de “memoria completa”, con el que reclaman para que represores salgan de las cárceles
lunes, 15 de diciembre de 2025 · 07:30

La designación de Joaquín Mogaburu como subsecretario de Derechos Humanos de la Nación (tras la renuncia de Alberto Baños), dejó muy clara la postura del Gobierno nacional con respecto a “Memoria completa”, una organización que encabeza, entre otros, Arturo Larrabure, el hijo de Argentino del Valle, el militar secuestrado en la Fábrica Militar Villa María durante la intervención del ERP?en agosto de 1974, poco antes de aparecer muerto en Rosario.

Mogaburu y Larrabure ya estuvieron asesorando en el Ministerio de Defensa, cuando estaba Luis Petri, con quienes dicen abogar por una “memoria completa” y reclaman que los represores salgan de las cárceles. De hecho, se organizaron con ellos cursos de “memoria completa”.

Mogaburu es un hombre que tiene contacto con el Poder Judicial y con el poder militar, lo que sirve para el gobierno, pero al mismo tiempo, va en línea con la designación del nuevo ministro de Defensa, Carlos Presti, militar e hijo de un exrepreseor.

Pero Mogaburu es también secretario del Tribunal Oral Federal (TOF) 7, donde tramita la causa de los cuadernos.

En ese sentido, para asumir al frente de la Subsecretaría de Derechos Humanos (SDH) pidió licencia.

En mayo pasado, Mogaburu ya había conseguido el permiso para hacerse cargo de la Dirección Nacional de Derechos Humanos, Género y Derecho Internacional Humanitario del Ministerio de Defensa.

“Luis Petri lo llevó a trabajar con él después de que echó al primer director de su gestión, Lucas Miles Erbes, tras el escándalo que generó entre la familia militar más rancia que le dieran la baja a 23 condenados por crímenes de lesa humanidad”, informó esta semana el diario Página/12.

Fue en esa etapa cuando el ahora nuevo funcionario nacional trabajó junto a Silvia Ibarzábal y Arturo Larrabure.

El hijo de Argentino del Valle es uno de los que respaldó la visita de diputados oficialistas a Alfredo Astiz y otros represores. También la organización en la que se encuentra se manifestó a favor de que los criminales de lesa humanidad sean beneficiados con prisión domiciliaria.

“En los últimos meses, Larrabure, Ibarzábal y Mogaburu deambularon por liceos con un seminario de ‘historia completa’”, destacó el mencionado diario nacional.

En ese sentido, luego de una visita a la ex-Esma, Larrabure e Ibarzábal celebraron la designación de Mogaburu, quien ya venía siendo cuestionado por Abuelas de Plaza de Mayo por su accionar en el gobierno de Milei.

Más allá de esto, Larrabure espera ahora que su colega pueda influir en algún momento en cambiar la postura de la Corte Suprema de la Nación, que declaró “en abstracto”?el caso de su padre.

“La Corte se lavó las manos como Poncio Pilatos, no ha querido juzgar”, se quejó Arturo en una entrevista del diario La Nación.

 

Por qué llega Mogaburu al cargo actual - El negacionismo que costó el cargo

Antes de la llegada de Mogaburu y su propuesta similar a la de Arturo Larrabure, hubo un acto de negacionismo que sepultó a Alberto Baños, el hombre saliente del cargo en Derechos Humanos.

La salida de Baños se produjo luego de que negara la cifra de 30 mil desaparecidos en el Comité contra la Tortura de la ONU, donde asistió para defender las políticas represivas del Gobierno nacional. Allí, el exjuez cercano al ministro Mariano Cúneo Libarona acusó a los organismos de derechos humanos de intentar “cuestionar a la República Argentina” y ponerla “de rodillas dando explicaciones sobre lo que no tiene que dar explicaciones”.

Este fue el último gesto negacionista de Baños, quien durante su gestión lastimó gravemente las políticas de derechos humanos que llevaba adelante la Secretaría: durante sus dos años en el cargo, vació áreas sensibles como Sitios de Memoria y las querellas en las causas por crímenes de lesa humanidad.

Los despidos masivos se sumaron al cierre del Centro Cultural Haroldo Conti y a la reducción a sus mínimas expresiones de la mayoría de las áreas, como el Archivo de la Memoria.

El vaciamiento afecta incluso a lugares protegidos como el Museo Sitio de Memoria Ex-ESMA, declarado Patrimonio de la Humanidad por Unesco, que ante la falta de personal y presupuesto, debe reducir la atención al público. Tampoco allí se produjo la polémica suspensión del show del joven artista Milo J, familiar de desaparecidos.

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