Así se expresó Leonardo Lualdi, de la UOM Villa María, sobre el espacio para personas en situación de calle que recientemente culminó

“Fue una gran experiencia”

El refugio, iniciativa en conjunto con el municipio ante el intenso frío invernal, funcionó oficialmente hasta el 31 de octubre, y aunque aún quedan tres personas, la mayoría encontró trabajo, regresó a su casa o alquiló
jueves, 27 de noviembre de 2025 · 09:31

El pasado 31 de octubre cerró oficialmente el espacio de personas en situación de calle que se montó en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), una iniciativa que se trabajó en conjunto con la Municipalidad de Villa María con el objetivo de ayudar a las personas que vivían en las calles de la ciudad durante un invierno que, por momentos, fue demasiado frío para sentirlo al aire libre, y ni se diga dormir en esas condiciones.

Fue así que  22 personas pudieron tener una cama, una cena, un desayuno, ropa limpia y un baño caliente durante cuatro  meses; y luego, hasta encontrar trabajo, alquilar o dejar de consumir.  Todo esto con la ayuda tanto del municipio como del gremio metalúrgico y varios voluntarios más, quienes ayudaron no solo con todo lo que esta gran iniciativa necesitó para ponerse en marcha y funcionar, sino que, además, escucharon, dialogaron y acompañaron noche tras noche a quienes tuvieron el infortunio de terminar viviendo a la intemperie.

Sobre esta iniciativa, elDiario dialogó con el secretario general de la UOM Villa María, Leonardo Lualdi (también lo hizo con el secretario de Desarrollo Humano y Territorio, Agustín Turletti Mino, nota que se publicará mañana en estas páginas), quien hizo un recuento de una experiencia única en la ciudad.

“Esta linda locura se nos ocurrió luego de que el municipio informó sobre las personas que vivían en situación de calle, y levantamos la mano sin tener noción de la dimensión que significaba desde lo económico y el tiempo que lleva montar el refugio y que funcione. Porque no solo es darles un colchón, una cena o un baño caliente, sino que, además, está la contención humana y de ser oído para ellos. Lo que en principio fue venir, bañarse, cenar, dormir e irse al otro día para volver a la noche, se hizo algo más integral a través de la gestión que hizo la Secretaría de Desarrollo Humano, cargo de Agustín Turletti Mino, ofreciendo tratamientos médicos o para los problemas de consumo”, expresó Lualdi.

 

Ir más allá

El gremialista dijo que el refugio se pensó para funcionar en julio y agosto, pero luego, cuando vieron que también podían ayudar en la inserción de la gente en el mercado laboral y de volver a acercarse a las familias, “se extendió hasta el mes de septiembre, cuando la mayoría de los 22 refugiados que casi siempre estaban habían conseguido trabajo o regresado a sus casas. Otros, que no cumplieron con las reglas del lugar, como realizarse los tratamientos médicos,  bañarse o portarse bien, se tuvieron que ir. Pero unos más incluso lograron alquilar o comenzar tratamientos para dejar el consumo, y se decidió ir más allá y seguir en octubre, ya que algunos estaban cerca de poder ahorrar para poder mudarse”.

Destacó el trabajo de la Municipalidad, “fundamental en lo económico y humano, ayudando a quienes estaban ahorrando con su trabajo para alquilar; además, dando las garantías correspondientes. Obvio, después de cuatro meses se comenzó a hacer complicado para nosotros, porque es mucho el trabajo y el día a día del gremio no es el mismo, ya que acá había consultorios médicos, psicólogos, psiquiatras, el espacio de camas y demás, y también necesitábamos volver a la normalidad”.

“Así que 7 de los 12 chicos que estaban en octubre se lograron reubicar ya con trabajo. De los cuatro últimos que aún quedan, uno regresó con su familia tras solucionar su problema de consumo. Ahora nos quedan tres personas: un señor mayor, que tiene una enfermedad y que tiene su trabajo, a quien la Muni lo acomodó en un hogar de día; y  el más chico de todos, a quien le dimos trabajo acá en el gremio y es increíble cómo labura y lo responsable que es. Por último, otro más que tiene una situación especial, ya que lo que gana tiene que darlo para una cuota alimentaria y se le hace más difícil  alquilar”, señaló.

 

Pasar a la acción

Lualdi dijo que el refugio ha sido “una gran experiencia y ha demostrado que los trabajadores demostramos una vez más que organizados y con ganas podemos dar una mano. Además, los sindicatos hemos mostrado otra imagen ante la sociedad, porque no solo es que estamos tras el sueldo y las cosas que la gente dice y nos critica, sino que somos solidarios y empáticos. Y una pequeña reflexión es que muchos de los que hablan en las redes sociales y de algunos partidos políticos ni siquiera se acercan a tomar un café o a escuchar a estas personas, por lo que creo que lo que se necesita es dejar de lado el palabrerío y la crítica y pasar más a la acción”.

“A nosotros, además, nos sirvió para entrar en contacto con un mundo que no conocíamos y  valorar un montón lo que tenemos, porque vimos la escasez y la situación que estas personas han vivido”, comentó, y destacó que también sirvió “para ver a quién, dentro del movimiento obrero, le preocupa el trabajo, porque todas estas personas son trabajadores sin trabajo. Y bueno, uno ve con quién puede contar y con quién no. Algunos creen que regalando ropa que no usan es suficiente, pero es mucho más complejo. A esta gente le hacía falta más tomarse un mate con alguien y que escuchen su historia de vida”, expresó, finalmente, Lualdi.

 

Trabajo conjunto

Una de las principales cosas que agradece “es el trabajo en conjunto que se hizo junto a la Municipalidad. Yo siempre escucho al intendente Eduardo Accastello cuando habla de una Villa María más humana, y más allá de la opinión que cada quien tenga de él, lo que puedo decir es que esto nunca se había hecho acá y nadie se involucró ni ayudó como lo hizo él y el municipio, y la verdad es que demostraron desde Desarrollo Humano y otras áreas, destacando la labor de Turletti Mino también, que estuvieron a la altura de las circunstancias sin medir consecuencias ni nada, porque de esto no se hizo política, solo se trabajó para ayudar a estas personas. Y así como a veces se critica lo que algunos creen que no se hizo bien, acá hay que reconocer el trabajo de la Muni, siempre buscando soluciones y sin poner ‘peros’, y agradecer  a aquellos voluntarios que nos ayudaron también desinteresadamente”.

Por último, y ante la pregunta de si se repetirá esta experiencia del refugio, de ser necesaria el próximo invierno, dijo que “tal vez, es algo que ya hablaremos  con el intendente, a quien agradecemos una vez más el apoyo, y ya se verá qué sucederá el año que viene. Igual, es un problema social complejo”.