JUANJO, CÁBALA DE ESTUDIANTES
El “Santo de los Parciales”
Juan José Mercado, comunicador y trabajador nodocente de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), jamás imaginó que aquello que comenzó como “un chiste” se terminaría yendo de las manos y hasta creando mística.

Juanjo, como le dicen sus conocidos, hoy es “San Juanjo de los Parciales”. Sí, esto se debe a que, durante todo este año, un mito fue creciendo alrededor de su persona. “Si te sacás una foto con Juanjo antes de rendir, te da suerte”, dijo alguien alguna vez. Esa primera foto tuvo, tiempo más tarde, un efecto contagio y hoy son cientos de fotos guardadas y subidas en sus redes sociales.
Se trata de una cábala que tienen todos aquellos que tienen que rendir un parcial y buscan cualquier ayuda posible para que les vaya bien. Es casi obligatorio, antes de ir a rendir, pasar por la cantina y pedirle una foto a Juanjo. Pero no es solamente la foto, sino que “el ritual” tiene sus cosas. La foto debe ser una selfie tomada por el mismo Juanjo, y debe ser subida a las redes sociales y compartida.
“Creo que todo sirve para ayudar a los chicos. Son momentos donde están muy nerviosos y uno, tal vez, así puede ayudar”, asegura Juanjo, que a la vez advierte que hay que estudiar (“No me tiren la pelota a mí, que tampoco soy tan milagroso”). Eso sí, la efectividad no está en discusión. Son más las buenas noticias que las malas.
Y ha crecido tanto la figura de Juanjo que una estudiante, Valentina, ha decidido hacer una estampita (foto) (“Algunos la ponen como fondo de pantalla”, confiesa entre risas). Y hubo momentos de zozobra, porque Juanjo -por cuestiones de salud- no pudo ir a trabajar durante 15 días y fueron varios los estudiantes que -preocupados- consultaron sobre su ausencia. Es que, a esta altura, es vital para los alumnos.
“Hay una disputa respecto a quién fue el primero que apareció con todo esto. Mariano y Camila, un día me dijeron: ‘Pelado, nos queremos sacar una foto con vos porque tenemos un parcial’. Sonreí, posé para la foto y todo siguió. Eso fue a principio de año y quedó la foto guardada y fue para los íntimos, porque los compartieron en sus estados de WhatsApp. Con el tiempo aparecen Blas y Tobías, que también me pidieron una foto. Y al otro día se me ocurrió subir la foto a Instagram, etiquetando a los chicos. Ese mismo día, al rato, comenzaron a caer chicos y me sorprendió porque llegaban hasta corriendo, pidiendo una foto. Yo no lo entendía, me preguntaba que pasó y pensé que seguramente se compartió en grupos de WhatsApp y se hizo esa cadena”, rememoró.
Lo cierto es que Juanjo, hoy, marca una huella importante en la vida del estudiante. Más que como cábala, como un compañero que entiende la intensidad de los alumnos que dejan en cada evaluación.
“Es como un último empujoncito. Es un momento crucial para esta altura del año y es apoyarlos”, redondeó.
