ENTREVISTA - Un médico deportólogo alerta por una situación que debería llamar a la acción a las autoridades sanitarias para evitar consecuencias no deseadas

Preocupa la venta de anabólicos sin controles

El médico deportólogo Jorge Pujol viene alertando sobre una situación que se registra en el país, con la cual se vincula la muerte de más de un deportista. En torno a ello fue entrevistado por laRadio del Centro del País
sábado, 22 de noviembre de 2025 · 08:40

-Venimos siguiendo algunas de sus advertencias, pero comprobamos que con solo poner la palabra “anabólicos” en la página de Mercado Libre aparecen decenas, cientos de productos que podrían ocasionar  daños en el cuerpo humano.

-Sí, en realidad esto es todo un mundo que, lamentablemente, sufre de poca fiscalización estatal. La Ley de Farmacia exige que todo producto farmacológico, todo elemento que pueda producir en nuestro cuerpo una modificación de la normalidad, tenga que ser reglamentado por ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) y tiene que estar coordinada su venta por medio de un sistema de farmacias. Los anabólicos son elementos, hormonas, que sirven para el proceso de agrandamiento muscular. En algunos gimnasios, no en todos, suele empezarse un proceso psicológico muy especial, donde la persona que va, a veces, pretende tener estructuras corporales que su genética no le da; comienza sintiéndose frustrada porque no puede lograr el objetivo y ahí aparece la venta del fármaco o la venta del anabólico que lo ilusiona con poder armar su cuerpo con estructuras distintas. Eso se puede lograr, inclusive, pero generalmente se hace con ventas indiscriminadas de pastillas o inyecciones que los pacientes usan sin darse cuenta de que están afectando el eje natural de su propio organismo. Y ese organismo, cuando después de un tiempo determinado se habituó a la incorporación por vía exógena, si se le retira el suministro, ha atrofiado su sistema y no puede volver a repararse como estaba antes. Entonces, quedan como dependientes de la toma permanente de estos fármacos o entran en un proceso de hipogonadismo, que es una patología que trae muchas consecuencias negativas.

En la página de Mercado Libre, por ejemplo, con solo escribir en el buscador la palabra “anabólicos”, aparecen montones de ofertas. Páginas y páginas de todo tipo de productos que llegan al posible consumidor sin control médico

-¿Qué es el hipogonadismo?

-El hipogonadismo es una condición en la que las gónadas (testículos en hombres y ovarios en mujeres) no producen suficientes hormonas sexuales, como la testosterona o el esperma. Esa es una de las posibles consecuencias que puede tener la toma de anabólicos sin un médico por detrás, adquiriéndolos en estas plataformas o fuera de una farmacia. Pero lo que estoy señalando es que puede provocar otras cosas más...

-¿A qué cosas se refiere?

-Bueno, el sistema arterial es una especie de cañería, para que la gente entienda, que tiene un forro adentro que se llama endotelio, que se encarga de que la sangre pueda fluir y circular por todo el organismo. Ese tejido se puede agrandar por culpa de la toma de anabólicos. Entonces, se empiezan a afectar esas cañerías y los cañitos más finitos, que se llaman capilares, que están en el corazón, en el cerebro, en distintas partes del cuerpo. Al taparse,  se producen los famosos accidentes vasculares como el infarto miocardio o  el ACV.  Es decir que la patología vascular está relacionada también con el mal uso de este tipo de medicamentos. Por eso es que la industria, cuando produce un fármaco, sabe advertir lo que pasa en todo el cuerpo. La farmacodinamia y la farmacocinética de los productos es parte de una especialidad en la medicina y ocurre que la gente lo toma como si fuera una cuestión menor o fácil. Porque existe un pensamiento mágico a través del cual se deja llevar. Nosotros le decimos “medicina chamánica”.

-¿“Medicina chamánica”?

-Y... escuchás que te dicen que si tomás vinagre de manzana vas a adelgazar. O que si te comés este producto que tiene colágeno, los huesos van a mejorar el colágeno de las articulaciones. Todas esas cantidades enormes de pavadas que son mentiras, disfrazadas de palabras bonitas. A eso, en la Antigua Grecia, lo llamaban el sofismo. Los sofistas eran gente que hablaba muy bonito, pero lo que decían no tenía congruencia. Hoy, escuchar sobre las bondades del colágeno, del ácido hialurónico... Te lo meten en frascos y te lo venden. Las famosas proteínas o los aminoácidos ramificados, todas esas son mentiras y le hacen la vista gorda porque se ha producido un mundo de comercialización y de ilusiones que la gente consume. Lo que sucede es que cuando se traspasan ciertas barreras, empieza la enfermedad.

-¿Y nadie controla?

-La industria sabe, o el Gobierno sabe, o todos sabemos que una proteína mal no te puede hacer. Ahora, cuando ya te ponen una hormona la cosa cambia.

-Usted asoció todo este tema del que estamos hablando con el caso de la boxeadora fallecida Locomotora Oliveras...

-Comenzó en un programa de televisión, en Mendoza, donde me consultaban cómo podía ser que “una mujer sana, vital, deportista...”. Entonces, yo dije: “Momento, detengámonos un poquito. Miremos la foto de Locomotora. ¿A quién se le ocurre decir que esa persona está sana? Vean su foto. Es una mujer transformada en un varón, ha tomado elementos químicos que le han transformado el cuerpo y le han producido un agrandamiento muscular que no es propio de las mujeres”. Es decir, que era el fruto de una exageración de anabólicos y de productos hormonales que le transformaron el cuerpo de la mujer muy bonita que era cuando empezó con el box, cuando salió campeona, al de una mujer que nosotros veíamos hipertrófica, con una estructura muscular propia de un fisicoculturista como Arnold Schwarzenegger... Las mujeres tienen estrógenos y distribuyen la grasa en ciertos sectores y los varones tenemos andrógenos que nos distribuyen la grasa en otros sectores. Entonces, no era una mujer sana, era una mujer enferma, dependiente para mantener esa estructura creada por anabólicos que se le suministraban en forma irregular, porque nadie puede pensar que un médico bien intencionado podía mantener eso.

-Entonces, ¿podemos decir que tienen sustento las denuncias que se han hecho para que se investigue su muerte?

-Lógico, lógico. En el caso de Locomotora se vio la oportunidad de dar un mensaje a la población diciendo “mire lo que pasa cuando ocurre esto”. Pero estaba contratada por el Ministerio de Seguridad de la Nación para dar otro mensaje, de una chica bien, resiliente, que expresaba ideas positivas después de  haber sufrido violencia de género, después de haberse reinventado. Entonces, la muerte de ella produjo una pena generalizada, porque era un ser querido en la población. Ahora bien, nos perdimos una gran oportunidad. La oportunidad de decir: “Una persona tan linda, resiliente, que sufrió  violencia de género, que supo hacer su propio camino, cayó en manos de unos atorrantes que le empezaron a meter hormonas en formas exageradas y le transformaron su estructura corporal en lo que nosotros terminamos viendo de Locomotora, inclusive la muerte que tuvo, que fue una muerte vascular y está directamente relacionada con el uso de estos medicamentos”.

-Hubo un excampeón de fisicoculturismo,  Aldo Daniel Parodi, mendocino, que en ese momento alertó y hasta denunció y pidió que se investigase esa muerte...

-Yo me acuerdo. Lo conozco, le di el sustento académico para que supiera cómo podía él plantear la cuestión desde el punto de vista de los trabajos científicos, de cómo se explica todo lo que ocurrió, pero, inmediatamente, los responsables aceleraron la cremación del cuerpo, que fue la forma de destruir la prueba. Porque ahora ya no tenés posibilidades de tener una evidencia y en la Justicia necesitás tener la prueba. Pero tiene que quedar el mensaje en la gente de que Locomotora fue víctima del uso indiscriminado de anabólicos, de un sistema delincuencial de venta de anabólicos por fuera del sistema legal. Todo lo que se hace fuera de la ley es delincuencial, es criminal y, obviamente, esto pasa con los anabólicos en la República Argentina.

-Bueno, nos quedamos con ese mensaje, fundamentalmente para aquellos a quienes se les dice que se puede mejorar el rendimiento en base a nandrolona, eritropoyetina, creatina...

-Bueno, la creatina es uno de los pocos suplementos alimentarios que tienen un poco de fundamento. Es decir, la creatina es una proteína que tenemos la capacidad de absorber; es un aminoácido y trabaja  sobre un sistema muscular. La creatina fosfoquinasa nos da energía y entonces, por ejemplo, hay trabajos científicos que demuestran que en el trabajo explosivo, en el pique, en la fuerza, inclusive matiza los músculos y los agranda un poquito. La creatina no tiene límites muy tóxicos, se vende, todo el mundo consume y es casi el único elemento que yo te diría que está en esa zona gris donde se puede usar. Y para que lo uses sin que te haga daño o sin que pierdas plata, porque más allá de que lo uses y no te haga daño, está mal que te digan que te va a ayudar a lograr un objetivo deportivo y no lo produzca... Generalmente, la industria sabe muy bien cuáles son las víctimas de este sistema. Entonces, te meten frascos que siempre son grandotes, de color negro, porque son imágenes de corpulencia, de fuerza. Le ponen la palabra nitro y venden toda una serie de ideas y fuerzas; pero, en definitiva, saben que no van a producir en vos una toxicidad o un daño. Distinto es todo lo que pasa con las hormonas. La hormona es un elemento que nosotros producimos y que, al consumirlo, nuestro cuerpo deja de producirlo y ahí se viene el lío... De todas maneras, hay estudios importantes: uno realizado en Nueva York, donde una asociación empezó a decir que estaba mal que pusieran en los frascos la palabra natural y que tenían que advertir que para que una proteína no se pudra o no se desvanezca, deben ponerle conservantes que, generalmente, son metales pesados. Ese estudio se hizo por exigencia de un juzgado en Nueva York y demostró que era verdad que la mayoría de estos productos tenían metales pesados como plomo, entre otros. Y eso tenía posibilidades de toxicidad. Entonces sí, hay riesgo cuando se compra creatina de mala calidad o creatina con suplementos, porque quieren aportar otro tipo de ilusiones y, al consumir ese plomo, lo que entra al cuerpo no sale más. Ahí viene otro tema, el de los índices permitidos. Pero bueno, en Estados Unidos ciertas cosas han entrado en regulaciones y son más difíciles de poder romper. Aunque esto de la venta on line trajo un elemento más de complicación en la fiscalización de la venta de estos productos, porque la gente tiende a caer en la ilusión de comprarlos para lograr un objetivo que no va a conseguir con esto, sino solamente con la constancia en el entrenamiento.

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