Vecinos ávidos por recorrer su historia
La Noche de los Museos reunió a cientos de ciudadanos que recorrieron espacios que unen el pasado con el presente de Villa MaríaLos colectivos dispuestos para unir de a una las diez paradas estaban completos de antemano (las plazas se había ocupado ya para la semana pasada, cuando la actividad tuvo que ser suspendida por el mal tiempo). Entonces, muchas personas eligieron seguirlos con sus vehículos en una suerte de caravana, mientras que otras realizaron su propio itinerario.
El punto de partida fue la esquina de Sarmiento y San Martín, donde se encuentran el Museo de Bellas Artes Fernando Bonfiglioli y el Museo Malvinas Argentinas, donde artistas locales mostraron su arte a medida que la gente fue llegando. Luego comenzó un recorrido que fue hasta el Museo del Anfiteatro, pasando por la Casa Museo de Amadeo Sabattini, el Museo del Automóvil Don Iris, el Eco-Museo de la Casa Balear, el Museo Judío, el Museo Escuela del Trabajo y el Museo de Ramos Generales.



En cada espacio, los visitantes eran muchos, más allá de que hubiesen llegado ya o no los ómnibus. En la casa en la que vivió el exgobernador Amadeo Sabattini se les exhibía un video sobre la vida y obra del médico de pueblo que conmovió a más de uno. En el Museo Judío, el mismo titular de la colectividad en la ciudad, Pablo Gornitz, recibía a la gente mientras otras personas pasaban a brindarles información. En el Museo del Automóvil, la sorpresa para quienes ya lo conocían era la ampliación con un nuevo galpón, casi de las mismas dimensiones que el original. En el Museo Ferroviario, en el Parque de la Vida, la mayor cantidad de miradas iban dirigidas a un extraordinario mapa en el que están señaladas todas las estaciones de tren... Y así, en cada parada, los vecinos fueron conociendo cuestiones referidas al pasado de la ciudad, que parecen unirse en el museo de Ramos Generales, donde está recreada la misma estación de tren, la peluquería de aquellos tiempos, la herrería, el almacén, la tienda de ropas, el cinematógrafo y hasta los vehículos antiguos, para cerrar una suerte de círculo virtuoso en el que las imágenes se mezclaban con las de Don Iris.
Una noche diferente, llena de recuerdo para algunos y de descubrimientos para otros. Un espacio de convivencia para distintas generaciones, que ya se ganó un lugar en el calendario villamariense.
