La Feria Franca de Villa María: comunidad, trabajo y la fuerza de las mujeres que sostienen lo local

Más de 80 ferias de alimentos en 2025

“La producción agroecológica local ocupa un lugar central dentro de la feria”, sostiene la autora de la nota
miércoles, 12 de noviembre de 2025 · 08:32

Escribe: Virginia Martí
ESPECIAL

El municipio de Villa María cerró el año con un nuevo récord: más de 80 ferias de alimentos se celebraron durante 2025. Este logro refleja una política pública coherente y sostenida, que reafirma el compromiso de la actual gestión por fortalecer los espacios comunitarios donde la producción local, el consumo responsable y la economía circular encuentran un punto de encuentro.

La Feria Franca es un emblema de esa construcción colectiva. Cada sábado por medio, la plaza Independencia se llena de vida, música y color, con más de 40 puestos que ofrecen frutas, verduras, panificaciones, productos agroecológicos, sin TACC, artesanales y de masa madre. Este espacio se consolidó como una alternativa concreta para quienes buscan alimentos frescos, saludables y a precios justos, priorizando el vínculo directo entre quienes producen y quienes consumen.

A la iniciativa la maduramos hasta ponerla en práctica con mi hermana Leticia, ella bióloga y yo magíster, dos mujeres profesionales que imaginamos un espacio capaz de unir producción local, ambiente y comunidad.

La historia se remonta al 22 de septiembre de 2018, cuando se realizó la primera feria con un grupo de productores y comerciantes que asumieron el compromiso de ofrecer productos de calidad a precios accesibles. En aquel momento, fueron 40 los puestos que formaron parte de una propuesta nacida desde el diálogo, la participación y el propósito genuino de construir una economía más justa y solidaria.

En diciembre de 2023, la feria contaba con 23 puestos activos. Hoy, gracias al trabajo sostenido de esta gestión, al acompañamiento técnico y logístico y a la decisión política de fortalecer los circuitos cortos de comercialización, el número de participantes creció nuevamente: actualmente son 42 productores y comerciantes los que conforman la feria, recuperando así su espíritu original y su fuerza comunitaria.

Desde sus inicios, la feria fue pensada y planificada con una mirada integral, convocando a actores clave como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Mercado de Abasto, instituciones que hoy continúan participando activamente, aportando conocimientos, formación y acompañamiento permanente. Gracias a ese trabajo interdisciplinario y articulado entre distintas áreas del municipio -electricidad, cultura, desarrollo social y ambiente- la feria se consolida como una política pública sólida y transformadora.

 

El rol de las mujeres

Uno de los aspectos más significativos de este proceso es el rol de las mujeres. Hoy son 16 mujeres las que están al frente de los puestos y de sus emprendimientos: productoras locales, trabajadoras, gestoras del territorio que, con esfuerzo y compromiso, sostienen con sus manos el motor de la economía social.

Su presencia tiene un valor que trasciende lo económico: representa la mirada femenina en las políticas públicas, esa perspectiva que impulsa el cuidado, la empatía y la sostenibilidad como ejes centrales del desarrollo.

Detrás de cada puesto hay historias de trabajo, de familia y de comunidad. Mujeres que producen, elaboran, transforman y acompañan; mujeres que gestionan y planifican desde el Estado; mujeres que aportan una visión sensible, comprometida y profundamente humana, donde el cuidado de las personas, del ambiente y de los vínculos se vuelve el verdadero pilar de la sociedad.

La producción agroecológica local también ocupa un lugar central dentro de la feria. Promover alimentos sanos, sin agroquímicos y de origen cercano significa cuidar la salud de las familias y fortalecer las economías regionales, reduciendo intermediaciones y huella ambiental. Cada feria se convierte así en un acto de soberanía alimentaria, en una oportunidad de encuentro, aprendizaje y construcción colectiva.

Gracias a la articulación entre el municipio, las instituciones locales y los productores, la Feria Franca de Villa María volvió a ser lo que fue en sus comienzos: un espacio genuino, participativo y comprometido, que refleja la identidad de una comunidad que elige producir y consumir con conciencia. Una experiencia que demuestra que, cuando hay voluntad política, trabajo en equipo y compromiso comunitario, los proyectos florecen y se transforman en verdaderas políticas de desarrollo local.