Hoy se conmemora el Día del Instalador Electricista
Gabriel Di Gregorio: “Trabajar con las manos no tiene precio”
Un oficio que siempre estuvo y no le teme a los nuevos tiempos. Empuñado por personas pacientes (todos conocemos a alguno) que solucionan problemas y crean nuevos espacios segurosHoy 23 de octubre se celebra el Día del Instalador Electricista y, entre tantos amigos y compañeros que regala esta hermosa profesión, nos dimos el gusto de conversar con Gabriel Di Gregorio, un joven técnico que desde hace algunos años recorre la ciudad, primero en bicicleta y hoy con su vehículo, llevando su oficio a cada rincón.
“Mi formación, desde que tengo 12 años, es técnica. Fui a la Escuela del Trabajo, donde te muestran todos los oficios y después elegís. Mi abuelo era el típico McGyver que hacía de todo, pero con fundamentos, y eso me marcó”, cuenta.
Después de trabajar un tiempo en relación de dependencia, Gabriel decidió apostar por su propio camino. “Me hice el planteo de seguir o largarme a explorar. Salté al vacío, pero también con fundamentos. Fui a la UTN, hice las carreras de oficio y saqué la matrícula. Empecé, literalmente, con una pinza y un destornillador”, recuerda.
Durante los primeros años recorría la ciudad en bici, con la caja de herramientas, la escalera y los bolsos atados como podía. “La movilidad más básica que existe, además de las piernas, es la bicicleta. Así arranqué, con todo colgado para poder atender a los clientes. De a poco fui creciendo, y hoy gracias a este trabajo puedo moverme de otra manera, pero sin olvidar esos comienzos”.
Sobre su oficio, es claro: “Me gusta porque es un trabajo que muy difícilmente vaya a ser remplazado. Hoy la tecnología ayuda muchísimo, pero las manos y la vista tienen que estar. No creo que un robot pueda hacerlo. Además, tiene infinitas posibilidades: desde cambiar un enchufe hasta montar instalaciones industriales. Es un campo enorme y apasionante”.
Para Gabriel, los desafíos del sector están en elevar la calidad. “En esta zona hay que seguir mejorando la mano de obra, la prolijidad del trabajo final y la documentación. Todo eso también habla de profesionalismo”, dice.
El Día del Instalador Electricista tiene un valor especial para él. “Significa prácticamente todo. Este oficio me da de comer, me mantiene motivado. Trabajar con las manos no tiene precio. Te da imaginación, pero también te exige teoría. Es la mezcla de dos mundos ideales”.
Y deja un consejo a quienes recién empiezan: “Paciencia. Ya está todo inventado, pero hay que buscar hacerlo mejor y más seguro. Paciencia para brindar el mejor servicio posible. Y quiero dejar un saludo grande a todos los colegas de este hermoso oficio”.
