Cada 14 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes

Cuando una pérdida se transforma en vida para otros

En diálogo con laRadio, el nefrólogo Gustavo Ancarani habló sobre los avances médicos, los mitos que persisten y el valor solidario que representa donar
sábado, 18 de octubre de 2025 · 08:20

Cada 14 de octubre, el mundo conmemora el Día de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, una jornada que invita a reflexionar sobre la solidaridad activa y el valor de un gesto capaz de dar vida a cinco o seis personas.

En diálogo con laRadio, el médico nefrólogo Gustavo Ancarani, fundador del primer instituto de diálisis de Villa María, repasó los principales hitos en la historia del trasplante, los avances tecnológicos que transformaron el destino de miles de pacientes y los desafíos pendientes para fortalecer una cultura donante en la sociedad.

“El trasplante de órganos logró superar su mayor obstáculo: el rechazo”, explicó Ancarani, al recordar que el primer trasplante renal exitoso se realizó en 1954, cuando un cirujano estadounidense implantó el órgano de un hermano gemelo a otro. “Como compartían el mismo sistema inmune, no hubo rechazo. A partir de allí, se intentó muchas veces sin éxito, hasta que en la década del 70 surgieron las drogas inmunosupresoras, que permitieron controlar la respuesta del organismo. Desde entonces, el trasplante se convirtió en una práctica cotidiana”, comentó.

 

Avances que cambiaron vidas

Al referirse a los distintos tipos de trasplantes, el especialista destacó que el renal es el más frecuente en nuestro país. “Si fracasa, el paciente puede volver a diálisis; en cambio, si no funciona cuando el órgano es el corazón o el hígado, se pierde al paciente”, indicó.

Por otra parte, destacó que la donación de órganos es el punto de partida de todo el proceso.“Durante muchos años, los trasplantes se realizaban solo con donantes vivos compatibles, como un hermano, un primo o un amigo cercano, lo que limitaba enormemente las posibilidades. El gran avance llegó con el desarrollo del donante cadavérico”, explicó.

En ese sentido, agregó: “Pero hay que entender algo fundamental: no se trata de un cadáver. El donante está en muerte cerebral, sin actividad cerebral, pero con el corazón latiendo. Esa es la condición en la que los órganos pueden ser extraídos y conservados”.

En la misma línea, insistió en que la información y la concientización son fundamentales. “Durante mucho tiempo, las familias no entendían qué significaba la muerte cerebral. Decían: ‘cuando se muera, sáquele los órganos’. Pero ya no se puede. A los pocos minutos de detenerse el corazón, los órganos se coagulan y dejan de ser viables”, expresó.

Asimismo, hizo hincapié en cómo la compatibilidad inmunológica, el llamado sistema HLA, se volvió más flexible gracias a los avances científicos. “Antes, si no compartías el 80 o 90% del sistema inmune con el donante, no te podían trasplantar. Hoy, con un 40 o 50% y las drogas que existen, se logra el mismo éxito”, explicó.

En la charla también abordó la evolución de los tratamientos de diálisis y cómo estos cambiaron radicalmente la calidad de vida de los pacientes renales. “En 1980, la expectativa de vida de un paciente joven en diálisis era de apenas ocho meses. Hoy, tengo pacientes de 70 o 75 años que viven más de 15 años dializándose, con una vida activa. Muchos trabajan, hacen deporte y llevan una rutina casi normal”, expresó.

Entre los factores que contribuyeron a ese cambio, el médico mencionó dos grandes avances: la eritropoyetina, una hormona que combate la anemia, y el viagra, “porque la impotencia estaba permanentemente asociada a los pacientes en diálisis”. “Antes, la anemia y la impotencia eran problemas permanentes, hoy ya no”, mencionó.

 

Mitos que aún persisten

Al referirse a los falsos mitos que aún rodean a la donación de órganos, Ancarani aclaró: “El tráfico de órganos es un mito. El Incucai tiene un sistema nacional informatizado donde están registrados todos los pacientes en diálisis. Cuando aparece un donante, se cruza la información y el órgano se asigna a la persona más compatible”.

Por otro lado, sobre la lista de espera, explicó que  “todo depende del azar y la suerte, porque le va a tocar al que sea más compatible”. “No hay un orden. Todo depende de la complejidad del sistema inmune, que es como los grupos sanguíneos: hay más comunes y mucho menos comunes”, precisó.

 

Logística

Ancarani explicó que los estudios de compatibilidad pueden demorar algunas semanas y que, en Córdoba, los principales centros habilitados para realizar trasplantes son el Hospital Privado, el Sanatorio Allende, el Hospital Italiano, la Clínica Vélez Sarsfield y el Hospital Córdoba. “Es un procedimiento complejo que requiere quirófanos exclusivos y equipos multidisciplinarios altamente especializados”, agregó.

El médico también recordó una experiencia personal que marcó su visión sobre el tema. Contó que, cuando su hermano mayor sufrió muerte cerebral, él y su otro hermano -ambos nefrólogos- quisieron donar sus órganos. “Los hijos, que también eran médicos, se negaron. Ahí uno entiende que la lucha entre lo racional y lo afectivo sigue siendo el mayor obstáculo para la donación”, reflexionó.

Finalmente, Ancarani dejó un mensaje claro para la comunidad: “El concepto es claro: la donación salva vidas. De alguien que ha dejado de vivir, puede prolongarse la vida de cinco o incluso seis personas entre hígado, páncreas, riñón, corazón. Es algo hermoso.”

Detrás de cada trasplante exitoso hay años de avances médicos y tecnológicos, pero también la voluntad de quienes deciden donar. Según Ancarani, un donante puede beneficiar hasta seis pacientes, y la compatibilidad genética, la información precisa y la decisión familiar son factores determinantes. Esta fecha recuerda que la solidaridad activa y la conciencia ciudadana son lo que impulsa a la medicina a transformar destinos.

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