El ingeniero sigue recibiendo distinciones

Otro orgullo de Pronello

La Saborul Junior, una moto que elaboró el maestro local a fines de los 50, logró el primer premio en la Autoclásica 2025 como mejor diseño de industria nacional
martes, 14 de octubre de 2025 · 07:46

Se sabe que las creaciones de Heriberto Pronello, el hombre que empezó desde un taller de Villa Nueva, cuando vivía en calle Corrientes en Villa María, trascendieron fronteras y son distinguidas por todas partes.

Es conocido lo que aconteció con el Huayra y su efecto suelo, con premios en Reino Unido y otros países, pero ahora también llegaron distinciones por otras bellezas de la ingeniería mecánica.

Concretamente, la motoneta Saborul Junior, lanzada a fines de los años 50, se consagró en la Autoclásica 2025, alcanzando el primer premio al mejor diseño de industria nacional - prototipo.

La moto es hoy una de las piezas más preciadas del museo privado del sanfrancisqueño Alberto Barrios y fue distinguida en el evento de vehículos históricos más importante de Sudamérica.

El momento más emotivo de la jornada se vivió cuando el propio Pronello entregó el galardón al museo.

 

Historia rica

Con solo 23 años, Pronello fabricó la moto en la firma Saborul, de Córdoba.

Se hicieron entre 80 y 100 modelos entre los años 58 y 60, con el nombre de Anconeta.

La moto tiene la particularidad de que, en una época en que había poco en fibras, el desarrollo se calculó para que pueda resistir en una sola pieza el soporte de la suspensión, el motor sachs 110 y los frenos, entre otros elementos.

En definitiva, crear una motoneta liviana y práctica era una verdadera obra de ingeniería para esos tiempos.

Pronello usó para ello una resina inglesa crek, marca Galagher, cuyo distribuidor de Buenos Aires repartía unos papers de cálculos y experiencias de aquellos pioneros que él  estudiaba y con quien  aprendió en la fábrica de aviones de Córdoba.

Luego, cuando vio el magnífico resultado que obtuvo con esa motoneta, le mandó al distribuidor de Buenos Aires los papers de sus cálculos por si querían publicarlos en Reino Unido y que pudieran ser de interés por otros. Y lo publicaron.

El efecto fue más allá.

Al ver en el 58 esos cálculos que envío la fábrica de resinas Galagher, GMC observó las resinas que llevaban la firma de Heriberto y así pudo hacer su modelo 60 de Corvette, usando soportes de la cola con materiales compuestos basados, de alguna manera, en los cálculos del ingeniero villamariense.

Corvette contaba por entonces con un ingeniero norteamericano como jefe, que pocos años después pasó a Industrias Kaiser.

Por entonces, ya Argentina tenía la primera planta de Ford en Pacheco. Y en esa misma línea, Kaiser armó en Córdoba lo que se llamó IKA (Industrias Kaiser Argentina).

Kaiser e IKA, para diseñar el Torino, enviaron a Córdoba al ingeniero que desarrolló los soportes en materiales compuestos de  la cola del Corvette. Y este hombre, al llegar a Córdoba, pidió contratar a Heriberto como el genio que les había dado el camino de la solución, que no creían haber podido lograr para el Corvette de GMC.

Fue así que una delegación de IKA llegó a Villa María y, después de un día de buscar por todas partes, cuando se encontraban en Baudino, casi volviéndose sin exito, alguien dijo que sabía quién era Pronello porque había hecho para Depaoli el Valiant 3 de TC que ganó el premio al auto más lindo de la categoría, otorgado por el ACA pocos meses antes.

Finalmente, Heriberto fue contratado para desarrollar el Torino y, luego, crear las famosas liebres en todas sus versiones.

 

Restauradores

Alberto Barrios y Raúl Giaccardi, ambos de San Francisco, contaron que “la motoneta fue restaurada respetando los planos y materiales originales, con el propósito de devolverle el brillo y la autenticidad”.

Según publicó La Voz de San Justo, de San Francisco, para Barrios, la distinción tiene un valor profundamente personal porque lo que comenzó como un gesto familiar -una motoneta adquirida como regalo de cumpleaños para su esposa- terminó convirtiéndose en una historia de rescate patrimonial y homenaje a la creatividad industrial cordobesa.

Así, el encuentro entre Barrios y Pronello fue inolvidable.

El ingeniero villamariense, que le entregó la distinción a Barrios como propietario de la moto, expresó: “Verla nuevamente en funcionamiento después de tanto tiempo es una emoción muy grande”.

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