Rubén Oliva y Leandro Favole son martilleros de hacienda, una especialidad en el rubro muy particular, que tiene relación directa con la esencia y la tradición más argentina
En el campo, entre el barro y con las vacas
Desde hace 26 años trabajan en equipo en la firma Scaglia SA, haciendo una labor de la que se apasionaron desde muy jóvenes, y que afirman, siguen haciendo porque realmente les encantaHoy se festeja el Día del Martillero y Corredor Público. Cabe recordar que esta es una profesión que se divide en dos: el martillero, quien es el que ejecuta remates y subastas, sean públicas, privadas o judiciales de bienes muebles, inmuebles o hacienda (ganado), y el corredor que, entre otras cosas, intermedia y asesora en operaciones de compraventa y alquiler de inmuebles. Todos ellos estudian la misma carrera, sin embargo, cada uno decide -o prefiere- qué camino seguir.
Y en esta ocasión, para celebrar este día, elDiario pone en la lupa a un tipo de martilleros muy especiales, que tienen mucho que ver con la esencia argenta, tanto como cordobesa, y son aquellos quienes se dedican a la hacienda, es decir, a la compraventa de ganado.
Por eso este medio entrevistó a dos martilleros con amplia trayectoria en Villa María, y que trabajan como un equipo, ellos son Rubén Oliva (59) y Leandro Favole (50), quienes trabajan dentro de la empresa Scaglia SE Consignatarios, con 75 años de trayectoria.
Pasión por el laburo
Oliva y Favole trabajan a la par. El primero lleva casi 40 años en esta profesión mientras que el segundo lleva 26. Es decir: hace casi tres décadas trabajan codo a codo como martilleros de hacienda, una actividad que para ambos “es una pasión”. Aunque cada uno tiene su propia historia de cómo decidió dedicarse a esto.
“Yo terminé la secundaria siendo técnico mecánico. Y en el pueblo de donde yo soy, que es Ucacha, iba a ver los remates, ferias, y me gustaban mucho y me llamaban mucho la atención. Así que me propuse en ese momento estudiar la carrera de Martillero. Así que hice el curso y enseguida largué con la profesión, especializándome directamente como martillero de hacienda, que es lo que me gustaba, y ya voy casi por las cuatro décadas haciendo esto”, señaló Rubén Oliva.
Por su parte Leandro Favole contó que “siempre me gustaron las vacas, y estuve relacionado a la feria, comercializando con mi familia, y eso fue lo que siempre me atrapó. Así que al terminar el secundario tras un par de años hice la carrera y caí directamente acá, en Scaglia. Y sí, esta es una pasión, y si uno no la tiene, simplemente te vas”.
Atributos del martillero
Respecto a cuáles son los principales atributos para ser un buen martillero de hacienda, Rubén Oliva explicó que son varias las cuestiones, pero que en el caso de ambos destaca el que hayan caído en una consignataria “que hace 75 años que está en el mercado, originalmente de Pasco, pero que desde hace ya muchos años establecida en Villa María”.
“Ahora, no es fácil ser martillero de hacienda por todas las cuestiones de mercado que existen. Pero es una profesión muy linda, y todos los días tenés un desafío distinto. Y son varios, como lo sería por ejemplo a cuánto está el precio del dólar, y todas las cuestiones económicas e incluso políticas que hacen que influyan en nuestro ámbito. O por ejemplo, un día te levantás y resulta que apareció un brote de aftosa en tal lado, y eso hace caer el mercado de hacienda, o tenés un remate planificado, y a la noche te llovieron 50 milímetros y no podés ingresar con la hacienda. Es decir: hay cuestiones siempre cambiantes, que se van viendo de cerca para ver cómo ir resolviéndolas”, dijo Oliva.
Mientras tanto Leandro Favole, contó sobre la actualidad del sector, en el marco de una situación económica complicada, expresó: “Este es un sector muy dinámico y a veces no es fácil lidiar con la actualidad. Nosotros somos muy pocos los martilleros de hacienda matriculados en Villa María y en una amplia región. Ahora, la dinámica económica siempre sigue, bien o mal sigue, y los que estamos en el medio, o nos adaptamos o morimos. Nosotros no vamos a cambiar la incertidumbre económica del día a día, que si subió o bajo el dólar, que si llovió mucho, o lo que sea, es como dice Rubén, nosotros tenemos el desafío constante de adaptarnos a los vaivenes políticos, económicos o sociales. Ambos debemos resolver el día a día, inmersos entre la oferta y la demanda, y eso hace que debamos de tratar de mantener un equilibrio, para defender al que vende, y que al que compra le sea una actividad rentable. Es decir: buscamos el punto de equilibrio que es lo más difícil de lograr en general, pero hacia ahí apuntamos siempre”.
Problemas siempre hay
Rubén Oliva afirmó que lo que viven desde su profesión es una realidad siempre parecida “con los distintos altibajos”.
“Es como cuando con el gremio de la carne, uno de los que más fuerza tienen, y por ahí deciden a la mañana no faenar y quedan los animales en los frigoríficos, y es un tema que nos complica. Como ahora que tenemos el viernes feriado, y nosotros tuvimos hacienda el martes. Y el frigorífico que no cargó la hacienda el miércoles, y la faenó el jueves, el día viernes las vacas quedan en los corrales. Por eso hay que estar muy bien organizados y tener una muy buena logística ante estos imprevistos”, explicó.
Sobre cómo ven el precio de la carne, desde su lugar de conocimiento como martilleros de hacienda, Oliva dijo: “No sé si está alta o baja. Ahora, el consumo se determina de acuerdo al consumo interno que hay. Y ahí sí creo que si hubiera un aumento de sueldos, lo primero que haría la gente sería comerse un asado. Pero sí, el promedio de carne que se consume ha bajado en cifras que hoy son históricas”, mientras que Leandro Favole acotó: “Creo que el problema no está en el precio de la carne, sino en el poder adquisitivo de la gente. Los sueldos han quedado relegados. De hecho creo que a veces las verduras están más caras que la carne. Lo que sí, en nuestro rubro, lo que hemos logrado en estos tiempos es más dinámica de negocios, porque hay una previsibilidad para vender, que tiempo atrás a lo mejor no lo había. Como sea, como te decimos, el trabajo lo tenemos que seguir haciendo, y así como la gente ve el dólar, nosotros vemos el Mercado de Cañuelas, si sube o baja, o si hubo sequía, pero bueno, las cosas repito son muy cambiantes en esto que hacemos”.
Trabajar en equipo
Rubén Oliva trabaja en equipo “como una dupla”, algo que en la que ahonda: “En los remates, ferias, tenemos primero que juntar las vacas, porque no vienen solas. Y ahí comienza nuestra coordinación en dupla, y con la ayuda de un grupo de corredores, que las concentran en nuestra feria. Después hay que ver a quiénes se las vendemos, con distintos tipos de compradores que son carniceros, abastecedores o invernadores, y debemos ver a quién de ellos les vendemos, porque hay distintos clientes, los que pagan bien, los que negocian todo el tiempo el precio y los que pagan atrasado”.
“Hay quien entra a comprar en un BMW y hay quien entra a comprar en un Fiat viejo, por eso hay que tener un cliente para todo, como hay en el supermercado, productos premium, nivel medio o bajo. Y eso hace un consignatario, juntar las vacas y venderlas, y es ahí donde entramos a rematarlas. Y no es que uno haga una labor en específico, sino que combinamos, algunas veces uno hace una cosa y otras otra”, afirma Leandro Favole.
Un trabajo, una pasión
Oliva y Favole afirman que su trabajo es una pasión, más allá de si se gana poco o mucho en esta profesión. Un laburo que los lleva a tener una vida agitada, viajando mucho, estando largas horas en el campo, entre el barro, con las vacas, “incluso entre la bosta”, y, sin embargo, no cambiarían por nada el ser martilleros de hacienda.
“Desde que empecé con esto estamos trabajando juntos, y hay más personas involucradas, que ahora no se ven, son todos eslabones de una cadena que comienza en un campo y termina en un frigorífico. Si no lo haces así no se puede hacer este trabajo. No tenemos horario, estamos trabajando todo el día. Y todo el tiempo con el teléfono. Hay que rescatar que este es un sistema viejo, de más de 100 años, pero que sigue funcionando a la perfección. Porque acá hay algo que hace que todo funcione, y es la palabra, la palabra empeñada, algo que en otros ámbitos está muy devaluada, y acá tiene mucho valor”, destacó Favole.
Y sí: son muy felices haciendo esto, ya que como dice Rubén Oliva “nos encanta hacer esto, y si no fuera así ya nos hubiéramos ido, porque es muy desgastante este trabajo, absorbe muchísimo. Ahora, la profesión del martillero de hacienda, se gane bien o mal, es totalmente distinta a la del otro martillero, como el de las carreras hípicas o el judicial, quien van hacen su trabajo y termina ahí.?En cambio, el nuestro es permanente, con 16 remates al mes, con ocho sucursales que visitamos todo el tiempo, un remate especial, de tambo, al mes, y otros en distintos espacios y eventos”.
Saludos a los colegas
Rubén Oliva y Leandro Favole, por último, envían un saludo a sus colegas: “Todos los años nos juntamos con un grupo de martilleros amigos, aunque este año el Colegio ha organizado un evento donde estaremos todos reunidos. Y está bueno que esta profesión abrace a tanta gente, con una salida laboral que no necesita de capital, o solo de capital humano y ganas de laburar. Un saludo a todos, con muy buenos profesionales en Villa María, y a muchos que arrancaron antes que nosotros, y también nos enseñaron cosas con cualidades humanas excepcionales. A los más jóvenes les decimos que no aflojen, y que no se vayan por el camino fácil, por los atajos, porque esto es de constancia y tenacidad, y tarde o temprano rinde frutos. En fin, saludamos y felicitamos a todos en este día, y que sigan abrazando la profesión”.
