Alumno de la UNVM explica el sentido del aprendizaje en un lugar de trabajo

Mi paso por laRadio de Comunicar, una experiencia con gran aprendizaje

Las vivencias durante la pasantía en la emisora de la cooperativa alimentaron mis ganas de hacer periodismo
miércoles, 1 de octubre de 2025 · 08:30

Escribe: Valentino Rivera

ESPECIAL

 

Llegué a la sede de elDiario del Centro del País gracias a las pasantías que realizamos los alumnos de la Universidad Nacional de Villa María (UNMV) en el marco de la carrera Licenciatura en Comunicación Social, mientras hago lo posible por recibirme este año de Técnico Universitario en Periodismo.

Desde hace una semana estoy en laRadio de Cooperativa de Trabajo Comunicar, donde arranco a las 7 de la mañana y termino a las 12 del mediodía. Son varias horas que, sin embargo, se pasan volando, propias del disfrute y de las ganas de aprender que contagian quienes me rodean.

Cuando me dijeron que debía acercarme al edificio de calle Periodistas Argentinos al 474 para comenzar las prácticas, me llegaron las dudas y, sobre todo, la incertidumbre. No era para menos: siempre vi este lugar como algo prestigioso y lejano, desde aquel niño que leía elDiario en la casa de mi abuela Cristina, hasta este joven de 21 años que todavía se levanta los domingos para ir al bar con mi papá, leer lo más importante de la región y desatar charlas que nunca terminan de cerrarse.

En mi primera salida al aire, el conductor de elDiario con Voz, Sergio Vaudagnotto, me hizo una de las preguntas más simples, pero difíciles de responder, que me hicieron en estos tres años de estudio: “¿Por qué estudiás periodismo?”. Como era de esperar, no supe con exactitud qué decir.

 

Compromiso con la duda...

Creo que si me pongo a explicarlo, podría acabar con el misterio que mantiene vivas mis ganas de aprender, podría poner en cuestión mi compromiso con la duda o definir algo que, en el fondo, prefiero seguir sin entender del todo.

En esta experiencia que duró alrededor de 32 horas, pero que fue suficiente para marcar una huella en mi camino, pude sentirme cómodo y ameno con los programas a los que se me invitó a participar –elDiario con Voz y Mejor que Ayer–, ambos con su impronta distintiva e interesante, compuestos por diferentes personas, pero que siempre recordaré por ser solidarios y cálidos para conmigo.

Durante mi paso por Mejor que Ayer, conducido por Leonela Puente y Juan Ramón Seia, aprendí otra faceta del trabajo en radio, que combina lo divertido con el profesionalismo y la importancia de la locución para llegar al oyente que está del otro lado.

Recuerdo, especialmente, un día en que Juan no pudo estar y Leonela me confió la conducción del programa. Una linda oportunidad para sentir lo que significa estar al frente y manejar la dinámica del aire.

 

Tiempos difíciles...

Aun así, sé que son tiempos difíciles para el periodismo. Quienes hoy tienen las riendas del país persiguen a colegas, los acusan a todos de “ensobrados”, censuran a reporteros gráficos y buscan instalar que quienes cuentan la realidad son unos sinvergüenzas. Aun así, estoy dispuesto a hacerle frente a todo eso e inflar el pecho por quienes no tienen voz. Sé que es un desafío enorme, pero también creo que es ahí donde el periodismo toma sentido, en cada historia de injusticia que merece ser contada, en cada verdad que necesita salir a la luz. Al fin y al cabo, así  entiendo mi rol –nuestro rol–.

Por todo esto, entiendo que estas prácticas no fueron solo una forma de ver de cerca la tarea del periodista, sino un motor para seguir alimentando ese misterio que me impulsa. Esta experiencia me permitió ver cómo se trabaja en la radio de verdad, más allá de lo que apuntan quienes hacen teorías, y me confirmó que, como en todo en la vida, hay que ponerle corazón.

 

“Hasta luego”

Agradezco a todas las personas que me acompañaron en esta corta experiencia. Me voy de estas pasantías con más dudas que certezas y, lejos de ser algo negativo, es lo que me llena de entusiasmo. Porque creo que en la vida –y en el periodismo– es la duda la que nos mantiene en movimiento. Es el misterio el que nos empuja a preguntar una vez más, a buscar nuevas respuestas, el que nos obliga a equivocarnos y replantearnos; en fin, a ir un paso más allá. Y mientras siga existiendo esa incertidumbre, también existirán las ganas de hacer las cosas con pasión, de esforzarse un poco más y de no conformarse con lo obvio. Gracias y... hasta luego.