elDiario accedió al informe de la auditoría que analizó la contabilidad municipal en los últimos años de la gestión de Martín Gill
Números que no cierran
A pedido de Accastello, se realizó una auditoría externa a la gestión de Gill con datos de los dos últimos años. elDiario accedió al informe, que cuestiona técnicamente la contabilidad de la administración anteriorLa auditoría que pidió el intendente Eduardo Accastello para que especialistas del estudio ?Russell Bedford analicen la contabilidad del último tramo de la gestión de Martín Gill -y a la que tuvo acceso elDiario- es concluyente: las cuentas municipales de 2022 y 2023 se llevaron con la misma prolijidad que la libreta de un almacenero.
La comparación puede ser odiosa, pero lo cierto es que, según ese informe, no coinciden los registros contables con lo que había efectivamente en la caja y en los bancos. Y la falta de concordancia no es de apenas unos pesos.
El primer dato que surge es que, cuando el actual mandatario asumió la Intendencia, realizó un arqueo de caja al 31 de diciembre de 2023 y la diferencia que había entre lo que decían los registros contables y lo que efectivamente estaba en la caja fue, según la auditoría externa, de 2.336.728.095 pesos. Para tener una idea de lo que ese dinero representa, es suficiente para comprar unas 46 camionetas nuevas o construir unas 70 viviendas de 50 metros cuadrados cubiertos.
Pero ese no es el único “desbalanceo” -palabra que se repite en el informe-, también hay una importante diferencia entre el dinero que a esa fecha estaba depositado en las cuentas bancarias de la Municipalidad y el que decían los registros. En este caso, el desfasaje fue de 570.494.912 pesos.
Hay muchas distorsiones más, tan es así que no se conoce a ciencia cierta de cuánto es la deuda ni el monto total de los créditos contraídos.
Ni siquiera hay coincidencia en el total de pesos destinado al pago de sueldos. Es llamativo este punto porque las órdenes de pago de los salarios municipales en todas sus formas -empleados, contratados, entre otros-, a diciembre de 2023, llegaban a casi 600 millones. Pero, según el saldo de la contabilidad, la cifra era de 203 millones de pesos, lo que hace una diferencia de casi 400 millones.
En números totales, el informe firmado por el contador Juan López Forastier, socio del estudio contratado por la Municipalidad, indica que el patrimonio neto de la Municipalidad es de 5.500 millones de pesos menos que el que decían los papeles a fines de 2023.
El análisis
El informe de 28 páginas fue presentado el 30 de diciembre del año pasado en el Concejo Deliberante.
Allí hay varias observaciones que cuestionan la forma de llevar la contabilidad durante los años 2022 y 2023.
Entre ellas, están las reiteradas advertencias acerca de la falta de cumplimiento de los requisitos básicos exigidos tanto por la Carta Orgánica Municipal como por las ordenanzas que rigen en la materia.
Detectaron también que no fueron transcriptos los balances a ningún libro físico y, en consecuencia, “existe un riesgo de que el balance pueda ser sustituido o modificado, ya que no hay forma de contrastarlo con los registros obligatorios”.
También indican que, al no haber libro diario ni subdiario de compras, como así tampoco de proveedores, la información surge solamente de un sistema informático, “el cual es vulnerable a modificaciones”.
Y al hablar de vulnerabilidades del sistema encontraron algunas recurrentes, dado que no hay correlatividad en los asientos contables -por ejemplo, del número 60 pasan al 305- y tampoco correlatividad en las fechas -un asiento contable de un número posterior está fechado antes que otro con un número previo-.
También remarca que encontraron registros realizados en días feriados y no laborables, como movimientos o pagos efectuados, según los libros contables digitales, un 1 de enero.
Otro aspecto que destacan los auditores en el informe es que no existe un informe de bienes de uso existentes en la Municipalidad. Sin embargo, observaron pagos mensuales por pago de camionetas bajo el sistema de leasing, que no figuran como deuda ni como patrimonio.
Y el tema que referimos arriba, el de la falta de concordancia entre el dinero realmente depositado en el banco con el que estaba registrado, fue de especial interés de análisis de los expertos contratados por la gestión de Accastello.
En ese punto, señalaron que esa diferencia es particularmente grave porque no permite determinar qué cobraron ni qué pagaron. “De más está decir que el control preponderante de una administración pública es el control de pagos y cobros, el cual se materializa en una conciliación entre la información contable y la que surge de los extractos bancarios. El hecho de tener muchas partidas pendientes pone en riesgo la integridad de la información y la verificabilidad de la correcta conciliación de los saldos y, en consecuencia, evidencia una debilidad de control grave”.
En definitiva, el informe cuestiona duramente la contabilidad de los dos últimos años de la gestión de Martín Gill. Ahora, la pregunta es qué acciones llevarán adelante el actual intendente y los concejales, que tienen esta información sobre su mesa.
Juicios
Sobre la existencia de demandas judiciales, remarcaron que no pudieron verificar con informes oficiales los datos sobre las causas pendientes en las que la demandada es la Municipalidad de Villa María.
Solo recibieron un registro informal en el que las causas ascendían a un monto de 3.800.000.000, que en algún momento deberán pagar los vecinos.
