Una mirada sobre la semana en Villa María
Nuevas tomas de tierra y el particular final del Ecobarrio
La necesidad habitacional volvió a reflejarse con ocupaciones de terrenos privados. El Gobierno dice que no las tolerará. El proyecto del Ecobarrio concluyó de la manera más llamativaLa historia se repite. Nuevamente, hay tomas de tierras en sectores de la ciudad.
En barrio Los Olmos, cerca de La Negrita, unas 60 familias se asentaron en terrenos privados.
Estos vecinos tienen información de que sus propietarios no pagan impuestos y que desde hace años los terrenos permanecen abandonados. Hablan de nidos de ratas, de basura y de autopartes, entonces decidieron ocuparlos para que el Estado proceda a generar un plan habitacional.
Uno de los antecedentes más cercanos de un caso similar acaba de terminar de una manera muy particular.
Corría diciembre de 2015 y Martín Gill acababa de asumir en el Ejecutivo, sucediendo a Eduardo Accastello. Decenas de vecinos tomaron tierras al final de barrio Las Playas.
Comenzaba allí un extensísimo proceso que tuvo un final en estos días del 2025, 10 años después, de manera paradójica.
Esta toma de 2015 derivó en la proyección de hacer un Ecobarrio. El primer mandato de Martín Gill trascurrió entre idas y vueltas en torno a la expropiación de esos lotes, que eran privados. El segundo mandato, en tanto, avanzó con gestiones para crear un Ecobarrio financiado por el Estado nacional, en tiempos de Gobierno de Alberto Fernández.
Hubo multiplicidad de anuncios oficiales sobre las oportunidades habitacionales que se venían, se ejecutaron obras de infraestructura para llevar los servicios básicos y se pusieron algunos ladrillos de las primeras casas.
El final de los mandatos de Gill y de Fernández terminó con el Ecobarrio como un futuro sueño. El punto final acaba de ponerlo la gestión de Eduardo Accastello, quien sucedió al que lo había sucedido ocho años atrás: esas tierras tomadas en 2015, expropiadas luego, ahora fueron devueltas a sus antiguos propietarios. El sueño del Ecobarrio se hizo trizas.
Dijeron, desde el Gobierno local, que había un juicio por las mismas y que por eso se resolvió devolver las tierras del conflicto.
Además, ratificaron lo que se vino sabiendo durante el primer año de Javier Milei. No hay dinero para obras públicas, no hay dinero para que el Estado haga viviendas.
Lo necesario
Volvemos a la toma de estos días. Algunos llegaron a mitad de diciembre a los terrenos de Los Olmos y se fueron sumando familias, que han conformado “una gran familia”.
Estas personas buscan agua en baldes de casas vecinas porque muchos de los habitantes del sector los apoyan. Hacen la comida con fuego y pasan las noches en carpas.
Los varones salen durante el día a trabajar, muchos en el rubro de la construcción, y vuelven a la noche al predio usurpado.
“No estamos por placer”, dijo uno de ellos. Cuentan que se les hizo muy difícil poder pagar alquiler, y consideran que Villa María creció, pero que ellos siempre quedaron en el mismo lugar.
Uno de los hombres expuso un sentimiento común en muchos: consideran que han trabajado toda la vida, desde jóvenes, muchos en laburos pesados o duros, y sin embargo llegan a duras penas a vivir para pagar la comida. De techo propio, ni de lejos.
Entre los adultos hay cerca de 50 niños y niñas. Piensan que, haciendo esta toma, el municipio activará un plan habitacional.
En donde están, se trata de terrenos con distintos propietarios. El municipio tiene la data de que sus dueños realizaron una denuncia judicial. En el Gobierno esperan que la Fiscalía tome una definición.
“No vamos a permitir que en ningún sector de la ciudad se produzcan estas usurpaciones”, expresó Ángel Quaglia, el presidente del Instituto Municipal de la Vivienda.
No solo las hay en Los Olmos. También se han producido recientemente en un sector del predio en donde se iba a crear el Ecobarrio, pasando Las Playas. El Ejecutivo se aprestaba este viernes 17 a hacer una denuncia penal por esto.
Quaglia indicó que se apoyará a vecinos de barrios Padre Mugica, Campos del Este y Los Olmos, que han comprado estos terrenos y que tienen preocupación por la toma. “No vamos a permitir que sigan avanzando, como sucedió el sábado pasado cuando 30 o 40 personas llegaron para hacer otra toma, que fue desarticulada con la Policía”, afirmaron desde el Instituto de Vivienda.
¿Y qué hay?
Todos los proyectos habitacionales anunciados durante la gestión de Gill y de Fernández (como la torre al lado de la Terminal de Ómnibus), que tuvieron muchas y largas gestiones, quedaron en la nada.
Todos quedaron sin financiamiento y no van a continuar, las partidas desaparecieron del Presupuesto nacional y la Secretaría de Vivienda de Nación fue dada de baja.
Con el Gobierno de Milei en Nación, el municipio cuenta con menos herramientas.
Desde el Ejecutivo local señalan que pusieron lotes a la venta “con financiamiento accesible junto con el sector privado, y la cuota es muy accesible”.
Se refieren a la compra comunitaria de tierras con la organización Encuentro Comunitario.
También defienden la gestión contando que generaron un fondo de garantía para alquileres, otra de las necesidades en la materia, que ya está funcionando. El Gobierno local giró 30 millones de pesos a tal fin.
Además, Quaglia habló de más de 15 créditos dados en 45 días para conexiones domiciliarias.
Evidentemente, la ayuda estatal no alcanza en un marco de déficit habitacional que es muy grande en todo el país, y con alquileres que conforman un alto porcentaje de los ingresos mensuales de muchos sectores.
La historia
Los tiempos recientes reflejan distintas tomas de tierras en Villa María con resultados dispares.
En una antigua gestión de Accastello, vecinos tomaron una manzana del barrio La Calera, detrás del cementerio, que estaba desocupada. Esa manzana terminó siendo incorporada a la urbe, con todos los servicios básicos. Fue allá por 2009.
Detrás de Las Acacias también hubo toma en época de Gill. En un sector, eso se consolidó en barrio popular, hoy las casas están levantadas y prácticamente incorporadas a Las Acacias, asentadas, además, en Nación, en el registro de barrios populares.
Otras ocupaciones, sin embargo, fueron desactivadas. En Las Playas hubo muchas, varias de las cuales en su momento significaron la presión para planear el hoy abortado Ecobarrio.
También las hubo en el San Nicolás y Nicolás Avellaneda, en la gestión anterior. Días y días con los vecinos en un espacio para tener que retirarse jornadas después sin suerte.
En la calle y en las redes, el tema genera mucha tensión. Decenas de vecinos las cuestionan, argumentando que la mayoría también trabaja y tiene que pagar alquiler, y no sale a hacer tomas.
Quienes usurpan, repiten un mensaje: no quieren que se les regale la tierra, sino que el Estado construya un plan de acceso a terrenos con cuotas accesibles para los sectores populares.
