A partir del último informe anual del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la ciudad, surgió en nuestra Redacción una inquietud que comienza a ser tratada en nuestras páginas con el aporte de reconocidos profesionales

Suicidios: un tema a tratar con seriedad como sociedad

Los servidores públicos dieron cuenta en su reporte de 2024 que realizaron 23 salidas para atender a personas que intentaban quitarse la vida. ¿Pero, cuántas intervenciones realizó el Servicio de Emergencias 107 o la Policía en situaciones semejantes?
miércoles, 15 de enero de 2025 · 07:50

“Fueron 23 salidas por intentos de suicidio y uno por un hecho que lamentablemente se concretó; es decir, 24 en total. Pero nosotros lo que hacemos es brindar contención y derivar. Y no somos los únicos a los que llama la gente en estas situaciones límites”, comentó a elDiario el jefe del Cuartel de Bomberos Gustavo Nicola.

La consulta que le realizó uno de nuestros periodistas estaba relacionada con aquel dato, que aparecía “mezclado” entre las 2.654 intervenciones que realizaron el año pasado, la mayoría de ellas relacionadas con los accidentes de tránsito.

Bomberos dieron sus datos de 2024 y a partir de allí se analizó la manera de abordar la problemática

Ahora, después de profundizar en el tema, la cifra queda pequeña, cuando se sabe que el suicidio “es la situación prevalente en el Servicio de Salud Mental del Hospital Regional Pasteur”. Entre 160 y 200 personas llegan por esa causa al área especializada del mayor centro asistencial de la ciudad.

El Servicio de Salud Mental del Hospital Regional Pasteur es una puerta de entrada en la búsqueda de ayuda

La palabra “prevalente” ubica al deseo de “poner en pausa la vida” en primer lugar, por encima de los consumos problemáticos, aunque en muchos casos ambas cuestiones aparecen asociadas.

  1. Ante cualquier situación límite hay lugares a los cuales acudir. El personal de los CAPS está capacitado por equipos de Salud de la provincia “que trabajan muy bien y brindan herramientas de detección y contención”.   Y está también disponible el experimentado Servicio de Salud Mental del Hospital Regional Pasteur.

Este medio dejó de difundir a comienzos de este siglo los casos de suicidio como una simple noticia, debido a estudios que por entonces indicaban que la publicación podía llegar a incentivar a personas proclives a atentar contra su vida. “Esa cierta prudencia que existe en los medios está basada en distintos estudios que ha habido, que dieron cuenta de ciudades en las que el número de casos aumenta a raíz de la publicación. De ahí que hace ya un tiempo se  ha tomado como protocolo el no informar, es decir, dejar de ser desarrollado el tema como una simple noticia”, expresó ayer, el psicólogo Néstor Ribotta.

Ribotta, quien trabaja precisamente en el Servicio de Salud Mental del Hospital Pasteur, fue convocado por nuestra emisora 90.1 laRadio del centro del país,  con el propósito de abordar el delicado tema de manera responsable. Inclusive, su nombre surgió de una llamada a la presidenta del Colegio de Psicólogos, Helga Caminos, quien coincidió con el extitular del Hospital, Carlos Gagliano, en que él era la persona indicada.

“Es la situación prevalente en el Servicio de Salud Mental del Hospital Regional Pasteur”. Entre 160 y 200 personas llegan cada año por esa causa a esa área especializada del mayor centro asistencial de la ciudad”.

En la entrevista radial, el profesional recordó: “Entre los años 2013 y 2014 hicimos una investigación en el marco un programa del Ministerio de Salud de la Nación (recuerdo que elDiario nos acompañó bastante con esa investigación) y en aquel momento la prevalencia en la Guardia de Salud Mental ya estaba referida claramente que la mayor demanda había sido por intentos de suicidio”.

“Diez años han pasado y estamos  haciendo una reevaluación de la misma situación y han aumentado de manera significativa los ingresos por intentos de suicidio; son bastante más lo que ustedes tienen a través de Bomberos; falta el Servicio de Emergencias 107, la Policía...”, comentó.

Dijo que “más o menos los ingresos están a la par de los que se dan por el tema de consumos problemáticos y las consecuencias de eso; por lejos, son esas dos situaciones las que más nos convocan”.

-Por un lado, sentimos que está bien no dar la noticia de un suicidio, pero si existe una situación que afecta a tantas personas..., deslizó uno de los periodistas de laRadio.

-Esta es una discusión interesante. Depende: el suicidio es una decisión privada de alguien; es un acto de una persona, pero es un hecho colectivo, ya que el aumento de esa cifra y sobre todo en jóvenes, es colectivo, es de una sociedad, es del Estado.

-¿Sobre todo jóvenes?

-Diría que entre los 20 y los 40 años se encuentra la mayoría de estos pacientes.

-¿A qué se le puede atribuir semejante situación? ¿En todo el país pasa lo mismo? ¿Sigue existiendo la línea de asistencia al suicida?

-Hay lugares que son más sensibles que otros. No sé con precisión lo de la línea telefónica. No lo sé porque está en la órbita del Ministerio de Salud, que trabaja con la prevención. Nosotros trabajamos directamente en la asistencia, no con la prevención; nosotros agarramos la situación más aguda, clínica.

 

Mitos

-Bien, ¿qué le decimos al que nos está escuchando, que convive con la situación en la familia?

-Bueno, cada cosa que yo diga es a mi cargo, porque son elaboraciones que uno viene haciendo y que, incluso, con los años se va cambiando la opinión de abordaje. En principio, sobre este tema hay mucho mito... Por ejemplo, debemos sacar este mito acerca de que si la persona lo dice, no lo va a hacer, y que el que lo hace no lo dice. Eso es un lugar común, que hay que desterrar. No hay ninguna estadística rigurosa sobre que aquellos que comenten el acto lo dijeron o no lo dijeron. Repito, son mitos que hay que erradicar: no existe eso. Lo llevan adelante quienes lo dicen como los que no lo dicen, lo comentan, lo anuncian, lo escriben y también quienes no dicen nada. No hay manera de saberlo.

-¿Hay alguna forma de saber que en nuestro círculo cercano pueda anidar este problema?

-Sí. En la mayoría de los casos hay indicadores. Esto lo trabaja muy bien la gente de prevención del suicidio del Ministerio, que está circulando por los hospitales y centros de salud, trabajando sobre la prevención del suicidio lo están haciendo muy bien. Están trabajando mucho con los agentes de salud, incluso hay gente al frente que se ha formado en nuestro Hospital para detectarlo, para trabajar sobre los indicios, porque la mayoría da indicios, da señales. Son raros los casos en los que no hay una manera de saber, pero se trabaja con los equipos de prevención, con las familias, sobre los indicios, que son lo que vemos en la clínica acá, con la asistencia a los intentos de suicidio. Llamamos intento de suicidio cuando una persona llega habiendo ingerido  pastillas o se ha cortado o ha intentado ahorcarse... Luego, lo que vemos en la mayoría de los casos, cuando la persona se estabiliza, cuando sale de una situación aguda y puede empezar a hablar, es que en la persona no hay en sí misma una idea de muerte clara, sino que refieren que lo que quieren es un paréntesis, descansar, abstraerse, dormirse, desaparecer... Son crisis de angustia, fundamentalmente. Sentir que ya no tiene sentido ni tienen salida las problemáticas que padece. Y ahí es donde yo digo que esto es una situación colectiva, porque lo que escuchamos es un hastío, una necesidad de dormir, de desaparecer, de apagar la máquina. Cuando los problemas desbordan, ya no hay una idea clara en ese momento de muerte, sino de poner una pausa, de apartarse de lo que le está pasando... Apagar los problemas, entonces -insisto-, es colectivo, porque está relacionado con las condiciones materiales de la existencia: trabajo, salud, problemas familiares. Las cosas que pasan, sobre todo en la población urbano marginal o más vulnerable con el tema de la subsistencia, donde todo esto se multiplica. Entonces, las situaciones de angustia, de problema que tienen que ver con las condiciones materiales de subsistencia, son las que provocan esta sensación de no poder más, literalmente. Pero, por suerte es allí donde se empieza a trabajar en la mayoría de los casos de intentos de suicidio.

-Bueno, cuando aparece esa angustia asfixiante, esa sensación de no poder más, andá al Hospital... Ese sería el camino...

-Sí, andá al centro de salud, al Centro de Atención Primaria de Salud, los CAPS, a la salita del barrio, que es el lugar al que vas a llegar en menor tiempo, lo tenés más cerca y donde te van a asistir más rápido. Siempre hay un psicólogo, un psiquiatra quizás no tanto, por la cantidad de CAPS que hay en la ciudad, pero sí el psicólogo, el asistente social, la demás gente que trabaja en salud. Ellos están entrenados para esto. Y también, por supuesto, están el Hospital y la Asistencia Pública, pero son los centros de salud de los barrios los que están más cerca. Claro que también puede ser un familiar para hablar y decirlo, pero, bueno, esto es tan urgente... Nosotros lo pensamos con las herramientas que tenemos los trabajadores, los ciudadanos de clase media, como que tenemos un tiempo, una posibilidad para hablar, generalmente. Y yo me refiero a situaciones de personas que están desesperadas, a la urgencia; es hoy, es esta noche, es ahora... Insisto, lo primero que hay que hacer es desnaturalizar. No atender a eso que se dice: “Bueno, lo viene diciendo, lo dice siempre o cada vez que hay un problema dice esto”.

-¿Algún otro mito en torno al tema para dejar de lado?

-Sí,  esto de que quiere llamar la  atención, que no hay que darle bola. Todos estos mitos sostienen o se usan como mecanismos de defensa. Es como decir no va a pasar nada y sí, pasa. Pasa y bastante seguido, porque la persona, del modo que sea, se pone en riesgo. Son situaciones de altísimo riesgo de vida.

-Justamente el lunes último fue el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. ¿La depresión tiene que ver con esto del suicidio?, ¿es un factor por el que la gente acude a las guardias?

-Sí, podríamos decir que en las guardias nosotros llamamos crisis de angustia, que en su gran mayoría tienen que ver con cuadros depresivos. La depresión es un diagnóstico de difícil precisión, porque muchas veces patologizamos situaciones que tienen que ver con situaciones concretas de la existencia, con la tristeza, la angustia... No todo es depresión clínica, pero, bueno, insisto, las condiciones materiales generan esos cuadros emocionales. Pero claramente la patología prevalente del siglo a nivel mundial, en occidente estoy hablando, es la depresión.

-Pero, reiteremos, hay a dónde ir en estos casos...

-Siempre hay donde ir y en Argentina, en lo que respecta a salud mental, comparado con otros países, tenemos un sistema que está a la vanguardia y es novedoso. Históricamente, hace mucho tiempo que es así, aunque, bueno, ahora está en riesgo con cuestiones como la medicación, por ejemplo. Pero es uno de los pocos países que se llega a la  atención, en algunos casos a la prevención, y también a la asistencia con medicación con la farmacología, cosa que es muy difícil en otros países del mundo tener acceso a ello,  a la farmacología psiquiátrica, que es muy costosa y nosotros, a nivel provincial y nacional, por ahora todavía tenemos acceso a ella en todas las disciplinas que tiene la salud mental, incluida la asistencia terapéutica y farmacológica. 

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