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Ernesto Díaz - La Intendencia del ciclón

Su nombre fue impuesto por Ordenanza 1.231, sancionada el 25 de junio de 1961 durante la Intendencia de Miguel Porfirio Seppey
domingo, 12 de enero de 2025 · 08:29

En su trabajo “Historia de la ciudad de Villa María”, José Pedernera narraba cómo había sido la Intendencia de Díaz: “El 25 de marzo de 1928, previa convocatoria hecha por decreto del 15 de febrero del mismo año, se realizó la elección del ciudadano que debía sustituir a Parajón Ortiz al terminar su mandato.

Tres postulantes se disputaron el triunfo: Díaz, candidato oficial del partido radical, en el apogeo de su poderío electoral; Melitón Pedraza y el doctor Alberto Durrieu, apoyados, respectivamente, por conglomerados locales, de formación ocasional alrededor de sus respectivos nombres.

El triunfo eleccionario correspondió al partido radical, que consagró el nombre de Díaz para intendente. Al Concejo lo integraron los señores Porfirio Seppey, Félix Sanmartino, Santos E. Ceballos Araya, Antonio Nievas y Carlos Leunda.

La minoría correspondió a Osvaldo Amelotti y Mansueto Jurado Padilla.

Posición relativa de la calle con respecto ­al plano de la ciudad

El intendente electo prestó juramento el día 1 de mayo de 1928 y seguidamente asumió el cargo.

Por su primer decreto, de fecha 1 de mayo, nombró secretario a Marino Santucho Peña.

Prosiguió, en la misma fecha, una larga serie de decretos por los cuales se remplazaba a la inmensa mayoría de los funcionarios de la anterior administración. Con ligeras variantes, se reproducía lo ocurrido al llegar a la Intendencia Parajón Ortiz.

El período administrativo de Díaz no tuvo conflictos de carácter político.

El golpe del año 1930

Tanto el Departamento Ejecutivo como el Concejo vivían disfrutando de una verdadera euforia político-administrativa, plenamente convencidos de que todo seguiría en aquel tren, por cincuenta años, por lo menos.

Pero nadie está más en peligro que quien piensa ser inconmovible sobre la frágil base de la tornadiza opinión pública, más veleidosa que la fortuna.

El golpe del 6 de setiembre de 1930, en pocas horas barrió del Gobierno nacional y de las situaciones provinciales al poderoso partido radical. Solo tres días más tarde, el 9 de septiembre, se liquidaba al efímero situacionismo villamariense.

Por resolución de la intervención militar de la provincia, el capitán Juan Carlos Montes asumía el Departamento Ejecutivo Municipal”.

Por su parte el exintendente de la vuelta de la democracia e historiador Horacio Cabezas remarcaba: “A Ernesto Díaz le tocó afrontar los infortunios y desgracias que causó el tornado del 12 de noviembre de 1928. Delineó y ornamentó la plazoleta Pasteur, emplazada frente al Hospital, en la calle Mendoza, cuyo nombre actual es Porfirio Seppey.

Durante su Intendencia, se dispuso la creación de un cine al aire libre en la Plaza de Ejercicios Físicos. Si bien se realizaron algunas proyecciones, la iniciativa se malogró por diversas circunstancias. El intendente Ernesto Díaz fue depuesto por el golpe de Estado que encabezó el General José Félix Uriburu, el 6 de septiembre de 1930.

Su corrección  durante el ejercicio de la Intendencia no pudo ser empañada por los dictadores de turno”, concluía Cabezas.

 

Aquel ciclón de 1928 que devastó la ciudad y la región

Una concesionaria de autos de la época sufrió el terrible efecto del viento, como se ve en la imagen

 

Amadeo Sabattini, siendo ministro de Gobierno de la provincia  (al centro, con chal), se apersonó en su ciudad para ver la destrucción general
Como ocurre en la mayoría de los casos donde la naturaleza muestra su furia, los mayores damnificados fueron habitantes de precarias viviendas
El intendente Díaz (en el centro, de traje), junto a damas del comité de ayuda, con las familias carenciadas

En “Historia de Villa María y de sus barrios”, el profesor e historiador Bernardino Calvo recordaba oportunamente que: “Este suceso, cuya magnitud, por sus consecuencias, despertó inmediata solidaridad en distintos rincones del país, y muy especialmente en la zona de influencia de Villa María (pese a que otras localidades próximas fueron alcanzadas por este mismo fenómeno), demandó un gran esfuerzo de reparación posterior, en cuanto al aspecto material y la irreparable pérdida de 17 vecinos, provocando un profundo dolor social ante la cruel mutilación de queridas familias villamarienses, la mayoría, de condiciones humildes. Dejó grabadas en las retinas de miles de hombres y mujeres de nuestra gente secuelas indelebles en la memoria colectiva popular.

La "Comisión central pro-damnificados por el ciclón" produjo un informe prolijo y minucioso de los aportes recibidos y la Municipalidad actuó de inmediato, especialmente con sus propios recursos, y demandando ayuda de los organismos oficiales. Era ministro de Gobierno de la provincia de Córdoba el doctor Amadeo Sabattini. Por otra parte, personalmente, y por correspondencia, el intendente Ernesto Díaz se dirigió a otros municipios de la zona -Bell Ville, Oliva y James Craik- solicitando "oficiales y medios oficiales albañiles para levantar muchas pequeñas viviendas destruidas", trabajo que se hacía por administración, pero que, frente a la demanda de mano de obra determinada por la coyuntura, traía aparejado el inconveniente de la falta de personal, al que se abonaba entre $4,00 y $7,00 por día, según la competencia de cada uno”, señalaba Calvo.