El empresario que modificó el Anfiteatro y relanzó el Festival de Festivales

El adiós a Quaglia, el visionario que cambió la fiesta mayor

De una charla con Veglia a la llegada a la ciudad de figuras como Charly García y Los Redonditos de Ricota, hasta Ricky Martin, Ricardo Montaner, Julio Iglesias y Ricardo Arjona
domingo, 12 de enero de 2025 · 07:00

En una fría mañana de julio de 1995, el entonces intendente Miguel Ángel Veglia se reunió con Juan Carlos Quaglia. 

-Se va a perder el Festival. En la última edición, en seis noches hubo un total general de 800 personas; y el sábado, solo de 200. Además, la Municipalidad tiene otras prioridades… ¿No se animan ustedes a tomarlo con Musicalísimo?

-Miguel, lo primero que deberíamos hacer es agrandar el Anfiteatro.

-Pero, ¿cómo, si no va la gente?

-Justamente, si vos lo agrandás, tenés mayor capacidad y la posibilidad de traer números internacionales y convocar a públicos de otros lados…

En esa charla nacía una de las experiencias más exitosas en la historia reciente de Villa María, que impulsaría a la ciudad mucho más allá de sus fronteras.

Quaglia, socio con Luis Accastello y Romy Peretti en Musicalísimo, tenía una experiencia previa en el manejo de espectáculos en el Coloso de la costanera, cuando asumió la organización del Festival la Mutual Ferroviaria y el empresario de espectáculos y los medios Edgardo Munch. Desde entonces le habían quedado en claro cómo debían ser las cosas… Y a partir de ese momento comenzaron a desfilar por el escenario desde Charly García y Los Redonditos de Ricota, hasta Ricky Martin, Ricardo Montaner, Julio Iglesias y Ricardo Arjona, pasando por tantísimos más…

Con su equipo de trabajo se atrevió a organizar grandes conciertos fuera de la ciudad, como los de Luis Miguel en la capital provincial, en 2008.

 

Ciudadano Destacado

Ese hombre, el que cambió la idiosincrasia de la fiesta mayor de la ciudad, el que le peleó mano a mano a las grandes cadenas de electrodomésticos, nacionales y multinacionales, es el que falleció ayer a los 79 años.

Esas dos de sus condiciones fueron precisamente las que destacó el Concejo Deliberante en 2022 al reconocerlo como Ciudadano Destacado de Villa María: “Con la fidelización de los clientes como característica principal, fue la primera empresa del rubro en obtener la certificación ISO 9001. Por más de 15 años organizó el Festival de Peñas de la ciudad, renovando su tradicional estructura, le dio una impronta que hoy lo lleva a ser uno de los eventos más importantes del país y de nivel internacional, que llevó la ocupación del Anfiteatro Municipal Centenario de 4.000 a 12.000 personas”, señalaba la semblanza emitida por el cuerpo legislativo.

Tras recibir la distinción, Quaglia dijo al público: “Esta es una de las cosas que te regala la vida. Fue una sorpresa, no me lo esperaba y, por suerte, gracias a la gente del Concejo Deliberante, tengo que agradecer profundamente”.

Y agregó: “Esto me hace vivir con demasiada alegría y lo quiero compartir con mi familia, empezando por mis abuelos, mis padres, mi mujer, las seis hijas y los 15 nietos, de los cuales 14 son hinchas de Boca. También les quiero expresar el agradecimiento a los exsocios con los cuales hemos empezado nuestra empresa, Musicalísimo”.

Esas palabras tenían una razón especial: dos años antes, la pandemia de coronavirus se había llevado la vida de su socio y amigo Luis Accastello, padre del intendente Eduardo Accastello. Y también por entonces Quaglia ya sabía que tenía una enfermedad con la que tenía que luchar sin cuartel. Lo hizo, siguiendo cada una de las alternativas que le sugerían los médicos, pero en el primer minuto de ayer su corazón dijo basta. Sus restos fueron inhumados ayer mismo, a las 11, en el cementerio parque La Naturaleza, de Villa Nueva.

Fue tan rápido como él lo había solicitado.

 

Anécdotas

En una entrevista que concedió a elDiario con motivo del 50º aniversario del Festival de Peñas, publicada el 2 de febrero de 2017, contó algunas anécdotas de su paso por la organización de la fiesta principal de la ciudad, que dejó verdaderas historias para el recuerdo:

-¿A quién soñaba traer?

-A Julio Iglesias. El tema que lo hicimos, pero en mayo, en una noche tan, pero tan fría a la que habíamos vendido pocas entradas y tampoco fue gente. La pérdida, a números redondos, fue de 140 mil dólares.

-¿Y con quién se quedó con ganas de contratar?

-A Juan Gabriel. Era complicado con la cantidad de fechas y tareas que tenía. Pero fue el más deseado y no pudimos concretarlo nunca.

-¿A Shakira no llegaban?

-Es muy cara y no sé si da el Anfiteatro para la magnitud de su show. En su momento, cuando era furor, no daban los números. Llenando el Anfi, tenías que poner mucha plata arriba.

-¿Hubo un acuerdo con Viña del Mar para traer artistas?

-Sí, había números que nos interesaba a las dos partes, pero fue más bien un acuerdo verbal. Ellos son muy grandes. Por ejemplo, en la parte de sonido e iluminación nos llevan muchos años de ventaja, están a otro nivel. Es una marca registrada y las entradas se agotan no sé cuántos días antes.

-¿Por qué se alargaban tanto las noches, hasta el amanecer?

-Porque estaba pautado, dentro de las condiciones que exigía el municipio, sí de números locales o regionales, lo cual lleva tiempo y ocupa su espacio en la grilla. Citábamos a la gente a las 21 y no llegaba nadie. Nosotros no largábamos, no porque no estuvieran las cosas listas, sino porque ningún  artista quería salir a cantar. Así se postergaba el inicio. Ahora sí es fácil organizar.

-¿Cuándo se internacionalizó el Festival?

-Desde el inicio. El primer número que trajimos fue Ricky Martin, en 1996. En aquel tiempo costó aproximadamente 40 mil dólares. En ese tiempo había sacado la canción “María” y explotaba. Había vendido antes del show 9.400 entradas. Esa recordada noche se vino un tormentón de aquellos. Él tenía que actuar a las 21 y se demoró más de la cuenta. Entró al Anfiteatro a las 22.45.  Cuando iba a subir se largó a llover. Se fue toda la gente. Si hubiese ido cuando le tocaba, salía todo derechito. De todos modos, él se quedó hasta el día siguiente, habló por radio y en media hora se vendieron todas las entradas que faltaban.

-¿Y la amplitud de géneros?

-Ya en la licitación estaba establecido que el Festival tenía que tener folclore, tango y humor en no menos de un 60%. No permitían todo, pero ya había apertura. Lo que pasa es que con el folclore solo no se podía, o era más de lo mismo que pasaba en Cosquín y Jesús María. Sí traíamos a los números uno del folclore, pero también traíamos a Cacho Castaña o Pimpinela. Ya, antes, con Munch y la Mutual empezamos a traer ese tipo de artistas. Sí impusimos la noche de los cuartetos, que no estaba. Y el único día que podían venir, que no tenían actuación, era los lunes. Por eso quedó ese día.

-¿Y cómo surgió lo de la Orquesta Estable?

-En el Pre Pen~as estaba Raúl "Kuki" Soria en el jurado. Y Kuki fue el que ofreció hacer la Orquesta Estable.  AADI CAPIF cobraba por pasar música grabada. Entonces dijimos: en vez de pagar ese impuesto, se lo damos a los miembros de una orquesta local.

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