LAS CALLES- Leopoldo Lugones
La calle de un intelectual
El nombre de esta arteria fue impuesto con fecha 10/12/1965, mediante Ordenanza 1.184, sancionada durante la Intendencia de Porfirio J. SeppeyLeopoldo Lugones nació en Villa de María del Río Seco, el 13 de junio 1874. Fue narrador, poeta, periodista, historiador, bibliotecario, pedagogo, docente, traductor, biógrafo, filólogo, teósofo, diplomático, político, un hombre de vasta cultura; el máximo exponente del modernismo argentino y una de las figuras más influyentes de la literatura hispanoamericana. Tras una breve temporada en Santiago del Estero, Lugones fue enviado por sus padres a cursar el bachillerato en el Colegio Nacional de Monserrat, en Córdoba, y fue el tiempo donde también comenzó a realizar sus primeras experiencias en el campo del periodismo y la literatura.
Lugones contrajo matrimonio en la ciudad de Córdoba con Juana Agudelo, y en 1896 se trasladó junto a ella a Buenos Aires. En 1897 nació su primer y único hijo, Leopoldo “Polo” Lugones. Luego fue a Buenos Aires, donde trabajó en el diario El Tiempo, y con José Ingenieros fundaron La Montaña, periódico socialista revolucionario.
Tras algunos empleos menores, llegó a la dirección de la Biblioteca Nacional de Maestros.
“No temas al otoño si ha venido. Aunque caiga la flor, queda la rama. La rama queda para hacer el nido”. Leopoldo Lugones
Colaboró en La Nación y obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1926. En 1928 fundó la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).
Inicialmente, fue partidario de la ideología socialista, sin embargo, poco a poco fue virando hacia posturas más conservadoras y, tras un breve período de adscripción al pensamiento liberal, se inclinó decididamente hacia la derecha y acabó convertido en uno de los principales representantes del fascismo argentino, sobre todo a partir de 1924, fecha en la que proclamó que había llegado “la hora de la espada”. Seis años después, ya consagrado como una de las cabezas pensantes del movimiento reaccionario austral, colaboró activamente con el golpe de Estado militar del general José Félix Uriburu de 1930.
Como poeta, Lugones irrumpió en el panorama literario argentino con el poemario Los mundos, que pasó prácticamente inadvertido. Su encuentro con Rubén Darío fue decisivo para reorientar su poesía. Su estilo se distingue por su originalidad creadora, la precisión y la belleza lírica de sus versos.
Al final de su trayectoria poética, Lugones se decantó por el cultivo de una poesía narrativa.
En su faceta de narrador, sobresalió principalmente por sus relatos, recogidos en Las fuerzas extrañas, La torre de Casandra, Cuentos fatales y La patria fuerte.
En muchas de estas narraciones breves ensayó diferentes acercamientos fantásticos que pueden considerarse precursores de los mejores relatos de algunos de los más grandes cultivadores de este difícil género, como Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges (uno de los mayores admiradores de Lugones) y Julio Cortázar.
Publicó además dos novelas espléndidas: un relato histórico sobre la Guerra de la Independencia, titulado “La guerra gaucha”, y unas meditaciones esotéricas que, en forma de novela teosófica, aparecieron bajo el título de “El ángel de la sombra”. En la década de los años 40, la guerra gaucha fue objeto de una versión cinematográfica que se convirtió en uno de los principales referentes del cine argentino de su tiempo.
Brilló como ensayista, faceta en la que dejó algunos títulos tan relevantes como “El imperio jesuítico,” “Las limaduras de Hephaestos” e “Historia de Sarmiento”.
Las conferencias sobre el Martín Fierro de José Hernández, obra que leyó como poema épico, reunidas en “El payador,” constituyen sin duda un hito en la interpretación de la literatura gauchesca. Además, dejó testimonio impreso de las constantes mutaciones de su pensamiento político, plasmadas en “Mi beligerancia” y “La grande Argentina”.
Su apoyo al golpe de Estado de 1930, la posterior desilusión que este le produjo y quizás una profunda crisis sentimental lo llevaron a una depresión que culminó en su suicidio, el 18 de febrero de 1938.
SUS OBRAS
Novelas: El ángel de la sombra
Cuentos: La guerra gaucha - Las fuerzas extrañas - Cuentos fatales
Poesía: Los mundos - Las montañas del oro - crepúsculos del jardín - Lunario sentimental - Odas seculares - El libro fiel - libro de los paisajes - horas doradas – Filosofícula - Poemas solariegos - Romances del Río Seco
Ensayos: La reforma educacional - Un ministro y doce académicos - El imperio jesuítico – Didáctica - Las limaduras de Hephaestos. Piedras liminares - Limaduras de Hephaestos. Prometeo (un proscripto del sol) - Ejército de la Ilíada - El problema feminista - Mi beligerancia - industrias de Atenas - La torre de Casandra - Acción. Las cuatro conferencias patrióticas del Coliseo - Estudios helénicos - Organización de la paz - Nuevos estudios helénicos - grande Argentina - La patria fuerte - Política revolucionaria - Estado equitativo. Ensayo sobre la realidad argentina - (publicación póstuma): Dogma de obediencia. Biblioteca Nacional, Colección Los raros, Buenos Aires, Argentina
Biografías: Historia de Sarmiento - Elogio de Ameghino - Roca
Otros: El payador - El tamaño del espacio - Diccionario etimológico del castellano usual
La escritora del escritor
La escritora villamariense Olga Fernández Núñez de Olcelli publicó en 2009 la novela “La escritora”.
Lo hizo basándose en los hechos, en parte de la vida de Leopoldo Lugones, su amor por una joven escritora y en la vida de esa chica.
A manera de prólogo, la misma autora señalaba en su obra literaria: “Esta novela no es autobiográfica. En realidad, sus personajes existieron y muchos sucesos de su trama fueron públicos y que yo conocí de cerca, ocultando, por razones obvias, la verdadera identidad de los protagonistas”.
La tragedia y los Lugones
La vida de los Lugones está marcada por un singular derrotero: el poeta justificó el primer golpe de Estado de la historia argentina y se mató por amor a una joven mujer; su hijo, comisario, pederasta y posterior torturador, lo espió, lo empujó al suicidio y también acabó con su vida.
Polo Lugones, el hijo del poeta, desempolvó, como jefe de la Policía de aquellos años, viejos métodos de tortura abolidos por la Asamblea del año XIII, y a él se le atribuye la invención de la picana eléctrica, elemento que, a posteriori, fue usado contra su propia hija Pirí, cuando fue encarcelada en la década del 70 y posteriormente desaparecida.
