Día del Maestro - Entrevista a Martín Miguel García, docente neuquino radicado en Villa María

“Ser maestro es una forma de vida”

Martín Miguel García marchó en Neuquén en el año que asesinaron a Carlos Fuentealba. En diálogo con elDiario, nos habla de la militancia y de la pasión por ser maestro
miércoles, 11 de septiembre de 2024 · 07:49

El 4 de abril de 2007, el docente Carlos Fuentealba fue asesinado mientras se retiraba en un Fiat 147 de una protesta de maestros y profesores en la ciudad de Neuquén. Una granada arrojada hacia el auto por el policía José Darío Poblete, le provocó heridas tan graves que causaron su muerte.

En el Día del Maestro, entrevistamos al profesor de Educación Física Martín Miguel García, quien comenzó su carrera en Neuquén, donde participó de aquella protesta.

“Los docentes neuquinos son muy combativos, cada medida de fuerza tiene un altísimo acatamiento y las protestas tienen mucha participación”, dijo el docente a elDiario.

“Ese día, fuimos con un grupo de compañeros maestros de escuela primaria al  corte de ruta”, recordó. “Cuando se decidió levantar la protesta, comenzó esa represión desmedida e innecesaria”, agregó.

En ese año, no era aún generalizado el uso de celulares por lo que vivieron horas de angustia sin saber la gravedad de las heridas causadas por la Policía que comandaba el por entonces gobernador neuquino, Jorge Sobisch.

Horas más tarde, recibieron la noticia de que la granada que impactó en el 147 había provocado la muerte de un maestro, de Carlos Fuentealba.

“Yo lo conocí antes de que se recibiera de docente”, señaló Martín. En su trayectoria laboral trabajó en el Ministerio de Acción Social de la Provincia sureña, en un programa para niños y niñas que estaban en un hogar transitorio porque se quedaron sin adultos a cargo; como así también con adolescentes varones en conflicto con la ley penal y adolescentes mujeres que fueron mamás a temprana edad.

Allí se cruzó con Fuentealba, “un militante muy comprometido” que estuvo trabajando en barrios vulnerables de Neuquén. “Sectores como la zona de San Lorenzo Norte, un lugar que nació como barrio y luego se fue ampliando con las tomas de tierras y Cuenca 15, que directamente se conformó con las tomas que luego la Provincia y la Municipalidad fue urbanizando”, precisó.

La herida que dejó en la sociedad el crimen de Fuentealba se profundiza en las y los maestros. Y particularmente, entre quienes, como Martín, lo conocieron.

“Somos maestros, no nos peleamos con la Policía. Ser maestro es una forma de vida, uno inspira a sus alumnos, trata de ser un modelo a seguir. Es algo que se hace carne, porque uno es docente estés en la escuela o estés en el mercado comprando pan. No es un disfraz, no es que me pongo un buzo y soy el profe de Educación Física y cuando me lo saco dejo de serlo”, afirmó.

 

Un peregrino

Como muchos docentes,  Martín Miguel García se define como “un peregrino”.

Nació en Carmen de Patagones, estudió en Viedma el profesorado, siguiendo los pasos de su padrino. “Siempre quise ser maestro”, dijo.

En 1996 se recibió y fue a vivir a Neuquén, donde empezó a peregrinar: Neuquén capital, Andacollo, Plottier, Centenario, todas ciudades de esa provincia en las que dio clases. Recuerda que cuando empezó a trabajar en Andacollo, una zona al norte de la provincia, “quitaron el porcentaje por zona desfavorable. Es decir, te podías calentar cuando llegaban las garrafas de gas, si no con leña y si no, tapándote como podías. Y cobrabas el mismo sueldo que en una escuela del centro de Neuquén”, dijo.

En 2009, llegó a Villa María “y me enamoré de la ciudad”. No lo dudó, siguiendo ese camino peregrino, renunció a las horas como interino en el sur y se radicó en 2010 en esta ciudad.

Actualmente, trabaja en la escuela Belgrano de Villa Nueva y es instructor de la Escuela Náutica de la Municipalidad de Villa María, donde enseña a niños desde los 8 años y a adultos, a navegar embarcaciones a vela.

“Me encanta el Nivel Primario y me encanta ser profesor de Educación Física. Creo que tenemos una ventaja, dado que si faltamos, al otro día te lo reprochan, porque los chicos esperan toda la semana la hora de Educación Física”.

“Y tanto acá como en Neuquén, yo sigo creyendo en lo mismo: la defensa de la escuela pública y de la justicia social”, concluyó.

A Martín y a todas y todos los docentes, les deseamos un gran día, porque por todo y a pesar de todo, son los que sientan las bases para un presente y un futuro mejor.

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