Mi Taxi Donald - La empresa de remises cumplió 30 años, y Alejandro Gómez, dueño y fundador, hace un repaso de su gran historia
Una empresa llena de orgullo
El creador de esta permisionaria que comenzó de cero, tan solo con un número telefónico, y que hoy está digitalizada y con propia aplicación, da detalles del asombroso camino que han recorrido él y los llamados “Patitos”Alejandro Gómez comenzó su trayectoria laboral como carnicero. Luego combinó esta actividad con ser taxista. Al poco tiempo, tuvo la idea de crear una empresa de taxis, que terminó siendo un referente de este rubro en la ciudad, como lo es hoy, mirando con optimismo el futuro, e incluso, deseando seguir siendo la favorita de la gente, cumpliendo 30 años de existencia, donde ha pasado de todo, como lo cuenta, orgulloso.
“Arranqué como taxista en el 92, y en el 94 vendí un 504, el mejor auto de esa época. Comencé pensando un número fácil, cuando eran solo 5 números. Y pensé en el 22222, tuve que comprarlo a una familia que lo tenía, le insistí tanto que me decían ‘el loco del teléfono’, pero al final me lo vendió y yo le compré otro número. Se me ocurrió ponerle Remises Donald, con la imagen del pato de Disney y enseguida la gente nos llamó los ‘Patitos’. Jugué mucho con esa imagen en el marketing y con jingles que hice. Una vez vinieron inspectores de la empresa de Mickey y me dio miedo, por lo que durante un año le cambié la ropa y el sombrero, y en lugar de Donald, le puse Donal, sin la ‘D’. Hoy ya no hay problemas, acá seguimos, y muchas cosas han pasado desde ese entonces”, contó.
Gómez afirmó que la empresa en seguida se convirtió en referentes de los taxis en la ciudad. Incluso la gente todavía recuerda el famoso jingle “Veintidós, dos, veintidós, los patitos llegan, cua, cua cua, cua, cua”, “de hecho, los chicos le pedían a su papá y abuelos llamarnos a nosotros. Porque se identificaban con Donald y nuestros jingles. Arrancamos con 19 autos y llegué a tener 155. Hoy estamos en 135. Pero también hubo un momento que me la creí de más, y perdí todo, tanto que tuve que vender la empresa, y volver a ser un simple taxista”.
Empezar de nuevo
Alejandro afirma que no profesa ninguna religión, pero cree muchísimo en Dios, “aunque durante muchos años no creí, y sé que gracias a Él, después de haber creado y tenido esta gran empresa y de perderlo todo, de pronto volví a recomprarla 16 años después. Imaginate, una locura. Gracias a dos socios capitalistas que desde el año pasado me la vendieron toda, porque creían que debía tenerla, porque la creé, la trabajé, la perdí, la recuperé y acá sigo, a pesar de la pandemia, que fue peor aún que 2001 para nosotros. Sin embargo, también logramos recuperarnos de esa situación insólita que nos tocó a todos vivir”, dice Alejandro, quien se emociona a tal punto contando lo que ha sido esta empresa que sus ojos se le humedecen.
“La pandemia hizo que dejáramos el local que teníamos y armé la base en lo que es mi casa. La vida siempre nos ha puesto a prueba, y así como un día tuve que vender Taxis Donald, la pude recuperar y ahora estamos muy bien, a pesar de esta crisis. En algún momento, hemos rifado autos 0 km, motos, y de esa manera hemos devuelto lo que nos han dado nuestros clientes. La empresa sigue creciendo, ha comprado otras empresas de taxis, pero siempre porque han venido a nosotros. Tengo gente que trabaja desde el comienzo. Y ahora, con lo que se dice de que Uber llega a la ciudad, no tenemos miedo; al contrario, estamos dispuestos a competir con ellos, pero que sea en igualdad de condiciones, que ellos paguen lo mismo que nosotros tenemos que pagar para funcionar. Es más, me encantaría que lleguen para demostrar que podemos seguir funcionando hasta mejor que ellos”, señaló.
Fundación solidaria
Además de Alejandro, en la empresa de taxis trabaja uno de sus hijos y su mujer, con quienes creó una fundación solidaria “Saber que se puede”, con la que ayudan a familias vulnerables y gente que lo necesita, y lo cuenta, también, con lágrimas en los ojos: “La fundación la preside mi mujer, Mariela Tulián, y a través de ella ayudamos con comida, ropa, juguetes y más a las familias carenciadas. Es impresionante ver las necesidades que hay, te rompe el corazón, y poder hacer esto es maravilloso. Desde hace 5 años creamos la fundación y la verdad es una de las mejores cosas hemos decidido hacer. Agradezco a todos los que colaboran en la fundación y a la gran cantidad de gente que nos dona, que son piezas claves para ayudar como lo estamos haciendo. Y estamos felices porque “Saber que se puede”, a través de Mi Taxi Donald, crece y ayuda cada vez más a muchísima gente”.
Seguir creciendo
Alejandro Gómez se sabe bendecido por Dios, pero es indudable que quien fue carnicero y un simple taxista tuvo una gran visión para crear una de las empresas de taxis más grandes e importantes de la provincia de Córdoba.
“Donald es gracias a todos los que trabajan en la empresa, y sobre todo por la gente que nos hace el favor de preferirnos. Quiero decirles, tanto a nuestra gente como a nuestros clientes, que seguiremos mejorando, porque sabemos que a veces cometemos errores, obvio, pero trabajamos día a día para darles un mejor servicio”, concluyó.
