Hasta tanto llegue la ansiada Ciudad Judicial, muchas tareas se cumplen en dependencias “deplorables”
Algo huele mal en edificios de la Justicia de Villa María...
Expedientes, elementos secuestrados en procedimientos a merced de... ratones. Cuando llueve afuera, adentro también llueve. Y si hay viento, las cloacas...Una “colección” de 91 fotos en poder de elDiario demuestran el estado de las instalaciones en las que desempeñan sus tareas funcionarios y empleados de la Unidad Judicial, Policía Científica, Fuerza Policial Antinarcotráfico, Ejecuciones Particulares y la Fiscalía de Lucha Contra el Narcotráfico.
Las tres primeras dependencias están instaladas en la antigua sede de la Unidad Departamental de la Policía de Córdoba, en General Paz 317, y las dos restantes en un edificio del Estado provincial que se halla en la órbita del Ministerio Público Fiscal, en General Paz 343. Es decir que los inmuebles están a un lado y otro del edificio de Tribunales (sobre cuyo estado también se viene advirtiendo en estas páginas).
Pero lo de la vecindad es peor. Y no es que las autoridades no conozcan la situación. Lo saben y van “emparchando” a la espera de que se construya la tan mentada Ciudad Judicial... ¿Tres, cuatro años...? ¿Más? ¿Menos?
El 11 de agosto de 2023, hace un poquito más de un año, los “señores de la Dirección de Administración del Poder Judicial de Córdoba” recibieron una nota de los trabajadores:
“Por medio de la presente nos dirigimos a ustedes, en nuestro carácter de representantes gremiales de la Sede Judicial de Villa María, a fin de solicitar la reparación de las instalaciones edilicias de la propiedad, sita en calle General Paz 343. Ello en virtud de que: 1) los baños de la misma se llueven a chorros, al punto de ser inutilizables los días de lluvia; 2) las cloacas y los desagües están en tan mal estado de conservación que han socavado los cimientos del edificio, provocando rajaduras en toda la estructura del mismo.
Por otra parte, el edificio de la ex Comisaria, sito en calle General Paz 317, en el cual funciona actualmente la Unidad Judicial, Policía Científica y la Fuerza Policial Antinarcóticos, también presenta severas deficiencias de infraestructura e higiene. En este lugar, las condiciones son inhumanas, ya que en el citado edificio se encuentra un palomar (con toda la suciedad y el olor que eso conlleva) y el mismo está plagado de roedores...”, etcétera, etcétera.
El 26 de junio de este año volvieron a la carga con otro escrito: “Por medio de la presente nos dirigimos a ustedes a fin de solicitar (nuevamente) la reparación de las instalaciones edilicias de la propiedad, sita en calle General Paz ... En tal sentido, recuerdo que el año pasado realizamos la misma solicitud, y en dicha ocasión la respuesta fue la reparación de uno de los caños de desagüe pluvial en los techos de los baños, únicamente... Actualmente, las cloacas y los desagües están en tan mal estado de conservación (deplorables, la palabra), que han socavado los cimientos del edificio, provocando rajaduras en toda la estructura del mismo, siendo estas mismas cada vez más notorias y aumentan su cantidad. Los techos carecen de cualquier tipo de protección y los días de lluvia se llueve (literalmente) en más de una oficina...”.
Las misivas no pueden dar cuenta del olor nauseabundo que sale “a flote” de las cloacas, según cómo sople el viento. Tampoco del olor que se percibe al transitar por el pasillo al que dan los calabozos que funcionaron en la vieja Departamental de la Policía (declarados, por otra parte, como Sitios de la Memoria).
Pero las fotos hablan por sí solas: en una de las dependencias se pueden ver cajas de expedientes en estanterías, pero también dispersas por el suelo. En otro lugar aparecen arrumbadas bicicletas, neumáticos nuevos, parlantes, bordeadoras y hasta una escopeta de caño recortado, bien tumbera..., todo ello (presumiblemente) incautado en operativos ordenados por funcionarios y realizados por efectivos de las diferentes fuerzas.
Y no más palabras, sus señorías. Es hora de que hablen ustedes y no a través de las sentencias, sino de los hechos.
