Walter Ballesta venció a la adicción, salió desde Buenos Aires con destino a la Virgen del Cerro y lleva su mensaje
“Ponete los largos, hacete cargo”
Estuvo muy angustiado por el consumo, hasta que logró vencerlo. Ahora recorre el país contando su experiencia. Pasó por Villa María, donde sostuvo que “se puede” salir del drama de las adiccionesDesde su Buenos Aires a la Virgen del Cerro, en Salta, Walter Ballesta lleva su mensaje de esperanza para salir de las adicciones a las drogas, aquella que comenzó a dejar una madrugada en la que tocó fondo y se enojó con Dios, al que le preguntó por qué, por qué es que estaba atrapado en el consumo problemático. Hoy está convencido de que se puede, que se sale, que no es un monstruo del que no hay escape.
Lleva 27 años "de no consumo", y desde "hace más de 20" es que intenta "trabajar en prevención, ad honorem, tratando de generar algún tipo de conciencia". Dijo que no tiene formación en el tema, que lo que transmite es su visión "particular y personal" de las razones por las que "padecía esta problemática". "Gracias a Dios pude salir y tengo esto que alguna vez Dios sembró en mi corazón", confió al visitar la sede de elDiario y laRadio, en su paso por Villa María rumbo a Salta.
"Alguna vez, en mi desesperación, en mi tortura, en mi peor momento, increpándolo, le digo, loco, ¿qué pasa conmigo? ¿Por qué yo tengo que vivir todo esto? ¿Por qué tengo que pasar todo esto? Misteriosamente, milagrosamente, me acosté un día desesperado, a las 4 de la mañana, preguntándole por qué, y me desperté con una paz increíble, con la sensación de que yo tenía una misión, de que yo tenía un mensaje que dar", relató sobre la noche en que habló con Dios.
"Me tranquilizó bastante y estuve bastante mejor. Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros. Algunos lo descubren a lo largo de su vida; otros, no", confió.
Su historia
En principio, contó que lo que hay que hacer es "tratar de intentar por todos los medios de mantenerse en abstinencia, un paso absolutamente necesario".
Cuando cayó en las drogas estaba "en un momento muy particular, mamá había muerto y me sentía muy culpable". "Murió de forma natural, pero yo estaba peleado en ese momento. Me había ido de casa. Mi papá me dijo: tu mamá está imposible, está llorando todo el día porque vos no estás, porque te fuiste por culpa de ella, por pelearte con ella. Yo tendría 25 años, era ya grande, no era un chico", recordó.
"Encima, en dos años, papá, de ser un tipo totalmente sano, empezó a tener problemas", recordó, describiendo ese "deterioro tan, tan vertiginoso de papá". "No me lo bancaba emocionalmente y ahí es donde comienzo con la droga", contó, refiriéndose a la tristeza que sentía por haber perdido a su mamá y por el estado de salud de su papá.
Dijo que "no fue mucho tiempo" el que estuvo en las drogas, pero que en esa etapa fue "muy compulsivo". Fueron alrededor de 6 años, en los cuales tuvo tres sobredosis, en la última de las cuales tuvo un minuto y medio muerto, "y aun así seguí la caravana, sin importarme nada".
El niño herido
"Recién a partir de ver el dolor de mis hermanos y de mi familia es que empecé a tomar conciencia", contó.
Estuvo en una comunidad durante 23 meses, etapa que tuvo "un momento duro, porque uno tiene que trabajar con los fantasmas más dañinos, pero fue maravilloso porque es cuando finalmente me pude encontrar con Walter, con aquel chico lastimado, con aquel hombre herido que no sabía resolver sus problemas, sus cosas, y empezar a partir de ahí, básicamente, a ser hombre". "A tomar el toro por las astas de mi vida y hacerme cargo de mi vida y de que tengo una responsabilidad", recalcó.
"Me recuperé en un lugar maravilloso, que es la fundación Yo Pude, después hice un año de tratamiento de manera ambulatoria y cuando salí de la comunidad conocí a la mamá de mis hijos, formé una familia maravillosa, tuvimos cuatro hijos y sabía qué era lo que quería y qué era lo que no quería", relató a este medio. "No quería volver a lo de antes, hice lo que tenía que hacer, por un lado, y, por otro lado, no hice lo que no tenía que hacer. Fluyó naturalmente. No es que para mí fue un esfuerzo mantenerme en abstinencia", aseguró.
Es que se trató de "empezar a observarme, mirar mi cabeza, mirar mi cuerpo", por lo que el proceso "fue bastante natural".
Se puede
Cuando le preguntamos qué le diría a las personas que atraviesan algo similar a lo que vivió, respondió: "Que sepa que se puede. Que no es un monstruo con el que no se pueda batallar. Se puede y se sale. Hay que ser permanente y constante. Ponete los largos, hacete cargo de tu vida, porque si no, no vas a poder avanzar", dijo.
"Encomiéndate a Dios, que en definitiva es quien nos salva de todo, a mí me ha salvado tantas veces... Entonces, ¿cómo no voy a sentir o saber que puede salvar a cualquiera?", manifestó.
El recorrido será el final de su libro
"Arranqué en Panamericana el 1 de julio, haciendo 15 kilómetros por día en la localidad en la que me detengo, hospedándome en lugares que me va dando la gente", contó
Su peregrinaje se dio a partir del libro que está escribiendo, que se llama Pedro, en donde cuenta justamente su historia, pero en tercera persona.
Walter es taxista y vive en Buenos Aires. No encontraba cómo terminar el libro, hasta que se le ocurrió que esto podía darse con el relato de esta travesía, con la cual "intenta" -así lo dice- que sea una campaña de prevención a lo largo de todo el país.
