Día del CEREALISTA - La capacidad de almacenamiento de acopiadores en cada sector productivo del país

El potencial del sector rural

Los granos almacenados en acopios de todo el país representan el trabajo, las inversiones y el desarrollo del sector agrícola. En esta nota aportamos los datos que reflejan la existencia de cereales y oleaginosas actualizados a agosto de este año
miércoles, 14 de agosto de 2024 · 09:00

Al inicio de cada mes se publica un registro de la existencia física de granos que están depositados en acopios, plantas industriales y elevadores. Para elaborar el registro, consignan la información de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), mediante el Sistema de Información de Los Movimientos del Agro.

Esta capacidad de almacenamiento es posible debido al trabajo que desde el sector privado y el cooperativo vienen realizando para instalar silos en cada área productiva del interior del país.

En lo que hace a las cantidades, los últimos datos disponibles muestran que a principio de agosto hay almacenados más de 20 millones de toneladas (Tn) granos de maíz,  casi 18,5 millones de Tn de soja, más de 4,3 millones de Tn de trigo y casi 1,7 millones de girasol, por citar los granos más usuales en la zona.

En lo que hace al maní, concentrado casi en su totalidad en Córdoba, hay en existencias 294 mil toneladas de maní confitería, 92,5 mil toneladas de maní para la industria aceitera, 1,5 millones de toneladas de maní en caja y 8 mil toneladas de maní para industria de selección.

 

Cerealistas

Si bien se considera cerealistas a todos los actores que intervienen en el proceso de producción, transporte, depósito,  almacenamiento y venta de granos, nos concentramos en esta nota, particularmente, en los acopiadores, nexo entre el sector primario y la comercialización.

En ese punto, hay que destacar que en el mercado de granos argentino, los agentes que intervienen en la etapa primaria de la comercialización son los acopiadores y las cooperativas.

Al momento de la cosecha, en la mayoría de las áreas de producción, los acopiadores son los encargados de suministrar los camiones para el traslado de los granos desde la chacra a sus instalaciones. Una vez que son descargados allí, los granos pierden su identidad y pasan a constituir un todo con el resto. También el despacho a puerto es un servicio que prestan los acopiadores. Normalmente, estos agentes necesitan hacer espacio para poder lograr un mayor índice de rotación de mercaderías y operar más giros a los elevadores. La mercadería existente en sus instalaciones puede ser de su propiedad o de terceros, sean estos productores que entregaron grano en depósito o exportadores o industriales que ya la adquirieron y esperan la fecha de entrega establecida en la operación. Los ingresos de los acopiadores privados provienen, por un lado, de los servicios de acondicionamiento de granos prestados a los clientes (secado, zaranda, fumigación, merma volátil, gastos generales), y por el otro, de la diferencia entre el precio de compra al productor y el obtenido por la venta de los granos. Otros ingresos provienen de la prestación de servicios de almacenaje, fletes y el denominado “beneficio de mezcla” del cereal.

En lo que hace al sector cooperativa, en Argentina operan cooperativas de primer y segundo grado. Las primeras son sociedades formadas por los productores que tienen como principal cometido el almacenaje y la comercialización de los granos de propiedad de aquellos, entre otros servicios.

Las cooperativas de primer grado están agrupadas en organizaciones de segundo grado. Estas suelen actuar como exportadores, por lo que pueden suceder dos cosas: que necesite la mercadería para un próximo embarque, y en consecuencia le compre los granos a la cooperativa de primer grado; o que en ese momento no necesiten mercadería y, por lo tanto, todas las órdenes de venta sean llevadas a la rueda de la Bolsa y se vendan a otros exportadores o industriales.

En esta alternativa, la cooperativa de segundo grado actúa como un corredor.

Esta comercialización la realizan mayoritariamente, a través de entidades de grado superior, como es el caso de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), que aglutina a cooperativas y comercializa el 80% de la producción de sus asociadas. Luego existen otras cooperativas de segundo grado de gran tamaño, como es el caso de las Cooperativas Agropecuarias Federadas de Entre Ríos, o de Corrientes o Fecoar (arroceras) que están integradas por cooperativas asociadas. Las cooperativas más pequeñas cumplen, en su zona de influencia, la función de proveer de servicios cotidianos al productor agropecuario.