El problema del juego y apuestas ya no es exclusivo de los adultos, sino también de adolescentes y hasta niños, quienes lo sufren aún más

La ludopatía en chicos, a full

Ante esta creciente problemática, que es cada vez peor en el país, incluida, claro, Villa María, elDiario consultó a una experta en adicciones, quien confirmó que es un tema preocupante
lunes, 15 de julio de 2024 · 08:30

A pesar de que por ley los menores de 18 años no pueden participar en apuestas, la ludopatía, o adicción al juego, es un problema que tiene múltiples aristas -entre las que destaca el tema de la salud mental-,  el cual que involucra hoy en día, especialmente, a niños y adolescentes de todo el país, y Villa María no es la excepción.

Desde que las apuestas en línea se legalizaron en el país y también en la provincia de Córdoba, con publicidad en todos lados de plataformas de juego, especialmente en equipos de fútbol, las consultas a psicólogos y otros profesionales de la salud mental han aumentado notablemente. Pero ya no hablamos de adultos, sino de chicos y chicas, quienes al tener acceso a las tarjetas de crédito de sus padres, o incluso teniendo billeteras virtuales donde sus progenitores suelen depositarles su mensualidad y dinero por distintos motivos, el tema de que cualquiera puede apostar es un problema de muy difícil solución, como confirma la psicóloga Helga Caminos, presidenta del Colegio de Psicólogos Delegación Villa María, y quien trabaja en el Consejo Municipal de Prevención y Asistencia de las Adicciones.

“La ludopatía es una problemática en niños y adolescentes que preocupa mucho. Se ha visto un incremento no solo en el consultorio, sino también en las escuelas, clubes y otras instituciones. Porque es de muy fácil acceso. Si hoy cualquiera puede mentir en la edad para tener un Instagram, imaginate para entrar a espacios de apuestas. Y no son solo adolescentes, sino niños. Se sabe que son muchos los que con el número de tarjeta de sus papás o las billeteras virtuales con dinero en línea que muchos ya tienen, pueden apostar fácilmente. Y preocupa como sociedad, porque estamos en un contexto que facilita todo esto. Como decía un colega en un congreso sobre el tema,  ‘tener una monedita y que te dé más, que te dé una recompensa, hace que sea muy atractivo para cualquiera, y más aún para los menores’”, indicó.

 

Mucha propaganda

Caminos destacó que, encima, los niños y adolescentes están inundados con propagandas de estos centros de apuestas, en internet y en los equipos deportivos, por ejemplo, de fútbol, y expresó que  “lo problemático no es en sí el juego, sino el uso que le damos”, y que esto comienza “incluso desde que los niños comienzan a jugar juegos como Fortnite, Minecraft y otros, donde uno de los aspectos es que van ganando y consiguiendo cosas, que son incentivos adictivos,  y de ahí a querer, y más aún desear, ganar dinero hay un pequeño paso”.

“Acá aparece lo compulsivo, que puede ser en el juego, en los vínculos o en las drogas. El debate que hay que dar es ver qué está pasando, por qué el sujeto tiende a utilizar el juego compulsivamente. Obvio, ante lo que está pasando, tiene que haber una legislación que controle el juego para los menores de edad. Tener campañas preventivas efectivas y constantes. Porque esto es real y crece, es algo que vemos en el centro donde yo trabajo, así como en las consultas de colegas”, dijo.

 

Consecuencias

La profesional de la salud mental expresó que la ludopatía en los chicos “genera el mismo síndrome que genera cualquier adicción, como el de craving, que es ese deseo desenfrenado de consumir, en este caso apostar, y genera abstinencia, y, con esto, sudoración, ataques de pánico; es decir, síntomas físicos, y la necesidad de apostar cada vez más para poder sentir el placer que me daba al principio el juego, porque se generó a la vez una tolerancia, igual que una droga”.

“Es importante aclarar que no todos los chicos van a terminar teniendo una adicción, depende de la personalidad de cada quien, con el ambiente en que se mueven, con el contexto familiar y otros factores, pero sí, el riesgo siempre está”, explicó.

Respecto a cómo abordar un tratamiento sobre ludopatía en chicos -y también en adultos- dijo que “juega un papel fundamental la familia, la cual tiene que comprometerse, sobre todo en una primera instancia. El adolescente o los niños suelen no sostenerlo, y son aún más reacios a seguir un tratamiento. Es importante trabajar integralmente con el grupo familiar, diseñando estrategias y herramientas sobre cómo ayudar, acompañar y contener, y obviamente cortar las vías de accesibilidad a estas plataformas de apuestas, que no tengan acceso a tarjetas ni a manejar dinero virtual”.

“Obviamente, hay que tener mucho control sobre lo que hacen y dónde se meten los chicos con un celular o computadora, y con los tiempos que tienen para acceder a estas pantallas.  Sobre todo a edades tempranas, e inculcarles otro tipo de actividades fuera de lo virtual, cosas al aire libre, deportes, etc.   Y estar  siempre atentos a cualquier cambio repentino de conducta, como cambio de amigos o quedarse muy tarde despiertos a la noche, cosa que pasó, y no ayudó mucho, en la pandemia. En fin, el trabajo para que los chicos no caigan en esto, o salgan, debe ser muy fino e integral”, finalizó.