Relatos de vecinos perjudicados por el sistema

El lado B del sistema tarifado para estacionar

Un vecino llega al centro desde el fondo del barrio Roque Sáenz Peña y tiene que pagar por dejar la moto en la calle mientras trabaja. Otra vecina enfrenta el pago por no tener garaje en la casa en que alquila
domingo, 9 de junio de 2024 · 09:10

Dos casos que llegaron a nuestra Redacción en los últimos días sirven para ilustrar el lado B del servicio de estacionamiento medido y tarifado que rige desde abril en la ciudad, aunque con cobro de horas desde mayo y cobro de multas a partir de este mes.

Las historias reflejan los problemas que ocasionó el nuevo sistema en algunos vecinos. Es la otra cara de la idea, con la que se busca ordenar el tránsito en el centro de la ciudad, generar rotación de vehículos y permitir dinamización en los comercios a partir de la renovación en las dársenas.

 

Trabajando y pagando

Un vecino trabaja en inmediaciones de la sede central de EPEC, en calle Buenos Aires.

Reside al fondo del barrio Roque Sáenz Peña, por lo que llega al centro en motocicleta.

Desde que comenzó a regir el estacionamiento, está pagando 100 pesos por hora mientras cumple sus funciones laborales.

En medio de una crisis económica nacional, donde todo cuesta mucho, el vecino contó que tiene que pagar por estacionar su medio de movilidad mientras labura.

Obviamente, analizó la posibilidad de dejar su moto por fuera de la zona en que está vigente el sistema tarifado, pero la inseguridad lo hizo evitar tomar esa medida. El temor a que le roben la moto, al no tenerla en vista mientras trabaja, lo hizo desistir de dejarla a unas cuadras.

No puede tramitar la eximición de pago porque la licencia de conducir no fue expedida en la ciudad.

 

Pagando frente a su casa

Una mujer reside en calle Tucumán, a una cuadra de las vías, en una casa que alquila y que no tiene garaje.

Como el otro caso que se cuenta en esta página, barajó dejar el auto en los límites de la zona tarifada, pero también desistió por los problemas de inseguridad.

A un amigo suyo le quisieron robar el neumático de auxilio, lo que la hizo advertir de los riesgos de dejar el auto a cuadras de su vivienda, además de la incomodidad que esto le genera para trasladarse.

Así las cosas, la vecina tiene que pagar por tener el auto estacionado frente a su propia casa.

El sistema exime a frentistas para poder dejar sus vehículos frente a sus garajes. “¿Qué pasa cuando no tenemos garaje?”, se preguntó la mujer que habló con elDiario.

Ambos relatos se replican entre muchos otros ciudadanos.

Más de