Detrás de las noticias - Es villamariense el director de la nueva y moderna Maternidad Provincial, donde hicieron que un hecho fuera de lo común resultase normal
Los cuatrillizos de Córdoba, en muy buenas manos
Luis Ahumada vivía con su familia sobre bulevar Alvear, hizo la primaria en los Trinitarios y a los 22 años ya era médico por la Universidad Nacional de Córdoba. Se cultivó tanto a lo largo de su carrera que consiguió que algo inusual transcurriese sanamente, con base en el trabajo en equipo
Bien se puede afirmar que, en el ámbito de la medicina, la noticia de la semana estuvo dada por la llegada al mundo en un establecimiento público de Laura (con 1,300 kg), Angeline (1,425 kg), Victoria (1,370 kg) y Jordán (1,670 kg). Más aún si al cabo de cinco días los bebés evolucionan dentro de parámetros normales (una sola de las tres permanece entubada y al pequeño hasta le quitaron el oxígeno).
El varón era precisamente el que buscaban sus padres, Erica y Marcos, quienes ya tenían cuatro hijas, de 10, 8, 6 y 2 años. Vivían en Trelew y, cuando supieron las características del embarazo, comenzaron un peregrinaje que los llevó a recorrer centros asistenciales, inclusive en la provincia de Buenos Aires. Ninguno estaba en condiciones de acompañar el proceso hacia el nacimiento. Llegaron a Córdoba, de donde es oriunda la mamá, cuando se cursaba la semana 16 de gestación. Y en “La Docta”, el lugar indicado era la nueva Maternidad Provincial, que dirige con una pulimentada filosofía el villamariense Luis Ahumada.

Desde “cunas” del saber médico
Para explicar que en el establecimiento existe un Servicio de Medicina Fetal, es decir, profesionales que atienden al bebé en el útero como a un paciente, que la Dirección dispuso ampliar el plantel que se movía en torno a mamá Erica, que la familia terminara por agradecer el trato recibido y muchos otros aspectos del caso, hay que decir que esa filosofía de Ahumada se fue puliendo durante su paso por el área de Pediatría de viejo Hospital de Niños de Córdoba; luego, por Neonatología en la Maternidad Sardá, de Buenos Aires, donde fue jefe de residentes, por la Suizo Argentina, por el Sanatorio Otamendi…, es decir, por espacios públicos y privados que son considerados como “cunas” del saber médico.
Este profesional, entonces, ya en sus inicios incorporó conceptos que hoy aplica en la que considera (con sano orgullo) “como una de las maternidades más grande de Argentina, con equipamiento de última generación; hay que venir y ver lo que es esta obra que se inauguró el año pasado”, le dice al periodista de elDiario.
Entre las máximas que cultiva este villamariense se cuentan el parto respetado y no medicalizado, la presencia permanente de los padres en la internación neonatal y la presencia programada de hermanos y abuelos, o sea, la participación primordial de la familia en el cuidado del bebé. Y algo más: “Los verdaderos dueños de casa son los papás, no somos los médicos”.
Desde que regresó a Córdoba desde Buenos Aires, se desempeñó como subjefe de Neonatología en la Clínica del Sol, jefe de Pediatría en la Clínica del Niño, jefe de Neonatología en el Hospital Misericordia y, actualmente, también es jefe de Neonatología en el Sanatorio Allende, del Cerro de las Rosas. Pero nunca dejó el consultorio de pediatra en Médicos de Familia, contiguo al de su amigo Carlos Presman, que atiende con el mismo humanismo a los mayores.
En medio de todo ello, la Presidencia de la Sociedad Argentina de Pediatría en Córdoba, la Presidencia del Congreso Argentino de Pediatría en 2017, los viajes de formación a Denver y Alabama, en Estados Unidos...

El caso
Sobre el caso que nos llevó hasta él, referido a esta familia que ahora tiene diez integrantes, comentó que en su carrera “no había visto este tipo de embarazo múltiple que se dio de manera espontánea”, aunque sí tuvo la oportunidad de verlo “con técnicas de reproducción asistida”.
“Sin técnicas de reproducción asistida, la incidencia es de 1 en 700 mil nacimientos”, confirmó, para señalar seguidamente que “eso indicaría que en Córdoba tendríamos otro dentro de 12 o 15 años”.
Y agregó: “Erica y Marcos hicieron muy bien en venir acá. Pensamos que sus hijos van a evolucionar bien, pero estamos atentos porque sabemos que puede haber complicaciones. Una de las bebas tiene una malformación en un pulmón, pero está siendo controlada porque muchas veces desaparece sola, aunque a veces hay que hacer un tratamiento… El papá está tranquilo, aunque creo que todavía no llega a dimensionar todo lo que se viene para ellos... De cualquier manera, están muy felices”.
Así, sencillamente, Luis baja la medicina al nivel de la gente común, probablemente porque no olvida cuando cruzaba las vías de esta ciudad para jugar con sus amigos de la Sabattini y entonces todos eran iguales. Y porque sigue siendo el orgulloso hijo de Delfina “la Pina” Bruno, kinesióloga y docente de Educación Física, y de José Víctor Ahumada, abogado y profesor de Castellano y Literatura, ambos en el histórico Colegio Nacional.
