Don Julio Alberto Benítez, trabajador ferroviario y de contabilidad, escritor y colaborador de El Regional, falleció a los 88 años

Se va un contador de historias

El viernes a la noche se fue un viejo conocido de esta ciudad, quien además dejó un legado cultural valiosísimo, con su obra “Tiempos viejos. ¿Te acordás, hermano?”, una herencia para Villa María y Villa Nueva
lunes, 17 de junio de 2024 · 08:30

 Don Julio Alberto Benítez (88), conocido vecino villamariense, falleció la noche del viernes. Dejó tras de sí su muy particular impronta en la gente que lo conoció, así como una vida llena de vivencias y amigos, además de dedicarse a la escritura después de jubilarse, y hacerlo prolíficamente, recabando y contando historias, anécdotas y relatos de su querida Villa María.

Don Julio,  como todos le decían de cariño, nació en Villa María en 1936, aunque vivió también en Villa Nueva en algún momento. Cursó el bachiller en la Academia Alberdi, ubicado en aquel entonces en la calle San Juan al 1300, donde estudió 2 años Contabilidad.

 

Trabajo y escritura

Como él mismo contó en las páginas de elDiario en noviembre de 2021, en una entrevista, “si bien no me recibí de contador, me encantó y me sirvió para trabajar en grandes negocios”, destacando “la ayuda de otros contadores, como Horacio Cabezas, quien más tarde fuera intendente de la ciudad”.

Fue padre de cuatro hijos y también abuelo. Y además de los trabajos relacionados con la contabilidad y de trabajar un tiempo en los ferrocarriles, y que seguramente tuvo que ver con su gran gusto por el maquetismo (hacía maquetas de trenes), fue escritor, contando muchas de las historias y anécdotas que han transcurrido en esta ciudad.

En aquella nota que se le hizo hace casi dos años y medio, contó cómo es que se dio su faceta de escritor, y que lo llevó a escribir cinco tomos de la obra “Tiempos viejos. ¿Te acordás hermano?”, un libro de largo aliento que reúne lugares, historias, personas y personajes de la ciudad.

“Cuando llegó el momento de mi jubilación me pregunté ¿Y ahora qué hago? Ahí, hablando con mi amigo Elvio Omar Toscano de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), él me propuso escribir sobre la ciudad”, contó en aquella charla con elDiario.

 

Contador de historias

Don Julio terminó el sexto tomo del libro en 2022, que además de haber sido publicado por Eduvim, tuvo un gran éxito editorial, ya que se vendió muy bien no solo en la ciudad, sino también en la provincia, el país y otras partes del mundo, como en Canadá e Israel.

Además, Benítez tuvo una columna por muchos años en el semanario El Regional, donde también volcó, tanto en su versión de papel como en el web, diferentes historias sobre Villa María, sus lugres y anécdotas, y de la vida de las y los personajes villamarienses más inolvidables.

Sus textos hicieron justicia a aquellas instituciones, hombres y mujeres que marcaron el paisaje de nuestra ciudad y quedaron fuera de los libros que cuentan “la historia oficial”.

Don Julio Alberto Benítez le dedicó muchos años a la investigación y escritura -“siempre escribí de la manera más sencilla posible”, como él lo decía- de tales relatos, que fueron  y son deleite de los memoriosos y nostálgicos, como también de aquellos que hoy están lejos de la ciudad que los vio nacer.

Confesó no ser un gran lector, pero sí un gran ortógrafo; sin embargo, se leyó toda la historia de la ciudad y mucho más, una vez embarcado en su gran proyecto de vida (el libro) y que sin duda también es su gran legado a la identidad cultural e histórica de Villa María.

 

Detalle clave

Cuando era niño, don Julio, cuando todavía era el Julito de 10 años, tenía de vecino a Tito Suárez, uno de los principales impulsores del Festival de Peñas. Y esto fue clave para comenzar el camino que lo llevó a escribir “Tiempos viejos. ¿Te acordás, hermano?”.

“Un día fui a su casa y él me prestó dos libros: uno de Bernardino Calvo y otro de la Sociedad Italiana. Más tarde me recomendó a tres personas. Esas tres personas me entregaron un montón de material que terminó siendo valiosísimo”.

Una de las principales características de don Julio fue su muy particular sentido del humor, que no solo se plasmaba en las  charlas con amigos y familiares, sino también en sus escritos, que ayudaba mucho atrapar la atención de sus lectores.

Es importante destacar que su obra no es solo un conjunto de papel y tinta, sino que detrás de cada texto hay horas y horas de investigación, vistas, consultas y mucha redacción, que conforman un gran material para que las actuales generaciones venideras puedan acceder y consultar y no olviden lo que es, fue y será Villa María.

Cabe recordar también que  colaboró en un libro sobre el arquitecto Francisco Salamone,  sobre las obras icónicas que este realizó en la ciudad.

Don Julio sufrió muchísima la pérdida de su esposa hace unos años, y tal vez, la vida para él ya no fue la misma sin ella. Y en cada entrevista que daba en su departamento de la calle Catamarca decía: "Extraño todos los días a mi mujer".

Descanse en paz,?don Julio.

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