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Agustín Álvarez: un moralista de la generación del 80

El nombre fue impuesto por Ordenanza 4.893 de fecha 28 de septiembre de 2001 durante la Intendencia de Eduardo Accastello
domingo, 16 de junio de 2024 · 08:30

Agustín Álvarez  fue un militar, sociólogo, moralista y educador argentino que se destacó en la denominada generación del 80, en el siglo XIX. Fue un importante masón junto a otros mendocinos, en el ámbito médico, legal, político y social. 

Había nacido en la ciudad de Mendoza el 15 de julio de 1857 En el terremoto de 1861 murieron sus padres y familiares directos y se salvó junto a su hermano gemelo, Jacinto Álvarez.

El sismo había destruido la vivienda de la familia, y, como consecuencia del derrumbe, sus padres, Matilde Suárez y Nicolás Álvarez, junto a sus hermanos Nicolás, Matilde y Guillermo, fallecieron.

Los gemelos quedaron entonces bajo la tutela de su tío Jonás Álvarez y al cuidado de su abuela paterna, Rita Coria. Jonás les consiguió plazas en el Colegio Nacional. Agustín ingresó como pupilo, con una beca, y su hermano tuvo permiso para cursar como externo.

Algunas de las controvertidas afirmaciones de Álvarez señalaban: “Todo niño en quien no sea posible hacer nacer o prosperar el respeto de sí, la veracidad, la honestidad, el autodominio, el espíritu de la obediencia, debe ser despedido de la escuela pública. La sociedad no debe emplear el dinero de los buenos en aumentar la capacidad de los malos…”

En 1870 comenzó sus estudios y posteriormente ingresó en el Colegio Militar de la Nación ante la imposibilidad económica de realizar estudios de Medicina, que reconocía como su verdadera vocación. Llegó al grado de general de brigada del Ejército Argentino.

Posición relativa de la calle con respecto ­ al plano de la ciudad

En 1888 se recibió de abogado y se casó con Agustina Venzano, con quien tuvo seis hijos. En 1890 dictó clases de Filosofía y Nociones de Derecho en el Colegio Nacional y comenzó a publicar artículos en El Debate, periódico de Mendoza. En 1892 fue elegido diputado nacional por la provincia de Mendoza, por lo que desde entonces residió periódicamente en la ciudad de Buenos Aires, en donde publicó artículos en el diario Tribuna.

José Ingenieros escribió sobre él: “Era un escritor social y un moralista. Los problemas políticos se reducían, en suma, para él, a problemas morales; creía imposible su solución mientras no se creara un nuevo mundo moral que subvirtiese los valores presentes. La democracia, el parlamentarismo, el sufragio, le parecían ficciones o fantasías en pueblos incapaces de libertad”.

Leopoldo Lugones, oportunamente, también se expresó: “Trátese del único moralista que hayamos tenido; y en este género dificilísimo que en aparente humildad puede llegar a lo sublime con Séneca y Marco Aurelio, da singular importancia a sus muy escasos cultores, individuos de excepción en las más ricas literaturas: así la Bruyére es único en Francia”.

Álvarez falleció en Mar del Plata el 15 de febrero de 1914.

 

La Agustín Álvarez fue la primera escuela de la ciudad

?La escuela Agustín Álvarez se considera heredera  de la institución dedicada a la educación que funcionaba en la calle Mendoza 850, exedificio municipal, frente a la plaza Independencia.

Fue construida posteriormente en un solar que don Joaquín Pereira y Marcelino Arregui donaron a tal fin, sobre la calle Santa Fe al 650, aceptado por el gobernador de la provincia Ambrosio Olmos, y allí se ordenó levantar el nuevo edificio, mientras que el anterior, de la calle Mendoza, sería la base de la futura Municipalidad de Villa María.

En la prestigiosa escuela Agustín Álvarez se educaron numerosas generaciones de villamarienses, siendo durante los primeros años destinada a varones y mujeres, turno mañana y tarde, respectivamente, hasta que fundada la escuela José Ingenieros, conocida como Escuela Fiscal para Niñas, la Agustín Álvarez funcionó como Escuela Fiscal de Varones durante muchos años, y para completar el cuarto grado primario.

El jardín de infantes Agustín Álvarez y la escuela primaria tal como luce hoy en su tercer domicilio en el barrio Parque Norte, ambos sobre la calle homónima

Posteriormente, fue mixta y de ciclo completo, hasta su traslado, donde funciona en la actualidad, en el barrio Parque Norte.

(Publicado en El Diario Cultural de El Diario, 19 de enero de 1992, coordinado por Bernardino Calvo).

Su bibliografía

“South América” (1894),

“Manual de patología política” (1899),

“Ensayo sobre Educación” (1901),

­­“¿Adónde vamos?” (1902),

“La evolución del espíritu humano” (1905),

“La transformación de las razas de América” (1908)],

“Historia de las Instituciones libres” (1909),

“Breve Historia de la Provincia de Mendoza” (1910),

“La creación del mundo moral” (1913),

“La herencia moral de los pueblos hispanoamericanos” (1919).

 Además de participar permanentemente en diversos diarios y periódicos de la época, publicó en numerosos folletos sobre problemas políticos, sociológicos y éticos.