Flamante presidente del Círculo Regional de Bioquímicos Villa María, habló en exclusiva con elDiario
Marcos Yatchesen: una gestión con sangre nueva
Tras lo anunciado hace un año, se realizó en diciembre un cambio generacional en la dirigencia de esta entidad, y el nuevo líder llega con el objetivo de renovar los desafíos, siempre con una visión dialoguista e integradora, para seguir creciendoMarcos Yatchesen (42), casado y con dos hijos (mujer y varón), estudió en Córdoba para bioquímico entre 2002 y 2007, años difíciles, y lo hizo en menos tiempo de lo que normalmente se cursa la carrera. Estudió dos años ingeniería en alimentos y se graduó como técnico en alimentos y lechería. Pero él quería algo más, como vivir a pleno la vida de laboratorio, pasión que nació desde sus tiempos en el secundario. Y hacerlo no solo para crecer personal y profesionalmente, sino para poder ayudar a los otros a través de la bioquímica.
“Mi madre fue farmacéutica, y quizá en algo influyó en mi vocación. Durante mi carrera trabajé en los laboratorios de la universidad. No fueron años fáciles, porque la familia estaba con temas económicos, dado que mi papá tuvo un accidente y mi mamá tuvo que cerrar la farmacia, pero pude vivir en el departamento de un amigo allá mientras estudié”, expresó de arranque Yatchesen.
Carrera en Villa María
Explicó que tras su regreso a Villa María comenzó a hacer guardias los fines de semana en el laboratorio de la Clínica de Especialidades “que era el que estaba antes de mi actual laboratorio (BIOLEB) con el doctor Rosignoli, y al poco tiempo entré a la Clínica Fusavim, en donde trabajé un año”.
“Después de este par de experiencias, entré al Laboratorio LAPAC, donde estuve casi 10 años, y digamos que fue donde comencé a hacer mi carrera. Ahí tienen varios laboratorios y yo tuve la dirección técnica de uno de ellos, por lo que fue como mi escuela laboral, hasta que me surgió la oportunidad de abrir mi actual lugar, BIOLEB. Al principio no me animaba, pero tras hablarlo con mi mujer, lo hice, y me tiré un clavado. Ahora estoy muy contento, por cumplir 5 años en septiembre con mi propio lugar, y trabajo también como laboratorio exclusivo de la Clínica de Especialidades”, expresó.
Pasión por la química
Marco Yatchesen ama la química, desde el colegio: “El tiempo que estoy en un laboratorio para mí es relativo. Puedo estar horas y el tiempo pasa de una manera en la que no me doy cuenta, porque me siento muy cómodo y feliz. Nunca sufrí trabajar como bioquímico, por el contrario, me encanta”.
“Quizá esta misma pasión es la que me llevó no solo a trabajar en esto como lo hago, sino también a enseñar, por eso soy docente. Doy clases en la Universidad, en la materia de Microbiología, y también en el secundario técnico Rosario Vera Peñaloza. Para mí la docencia es un cable a tierra, y me genera una linda sensación de poder devolverle al chico lo que uno sabe y lo que la educación pública me dio a mí, y no solo sobre un contenido o un espacio curricular, sino la vivencia. Llevo años dando clases en espacios muy distintos, desde las necesidades del día a día que tienen los del secundario hasta la parte más académica de la universidad. Para mí jamás ha sido un peso dar clases, realmente disfruto enseñar y compartir lo que sé”, indicó.
Detalló que dar clases lo remite a sus tiempos del colegio “donde ir al laboratorio, investigar y hacer el práctico era, y es, un placer. Y medir, porque la bioquímica hace eso, medir. Después vos podés ayudar a los médicos a sacar algún diagnóstico, pero la esencia de nuestro trabajo es medir, encontrar algo, cuantificarlo. Y todo ese procedimiento a mí me encanta”.
“Hoy en día, la bioquímica, que ha avanzado exponencialmente a la par de la tecnología, colabora con el diagnóstico médico más o menos en un 70%. La labor de los bioquímicos en la actualidad es realmente una parte fundamental del sistema de salud, aunque a veces quieran desmerecer esta profesión, pero creo que seguimos siendo vitales en el trabajo de todos los médicos”, expresó.
El Círculo, un gran desafío
Desde el 8 de diciembre Marco Yatchesen es el presidente del Círculo Regional de Bioquímicos Villa María, lo que representa un desafío importante en su carrera, siendo él parte de un cambio generacional que ya se estaba vislumbrando.
“Siempre consideré que la bioquímica tiene que contar con la participación de todos. Yo, desde que fui dueño de un laboratorio, comencé a interesarme mucho en la parte de la gestión, los convenios, lo que se cobra y lo que no, participar en las reuniones y escuchar a todas las voces y sobre todo a los colegas con mucha experiencia. Así fue que terminé siendo primero vocal adjunto, y bueno, mis colegas me propusieron para ser presidente muy rápidamente, y acá estamos”, señaló.
Explicó que es una situación muy linda, porque es una labor que se hace ad honorem, y lo hace con mucho gusto, porque como dice, “trato de representar la opinión de todos los bioquímicos, la voz y el voto de todos. A mí me gusta mucho el diálogo y consensuar. Podemos tener distintas opiniones, pero el diálogo es fundamental, y eso siempre lleva a buen puerto. Estos primeros meses me pone en ese lugar donde la idea es hacer realidad las ideas del conjunto y proponer nuevas cosas. Tengo ganas de trabajar para y por todos los bioquímicos de Villa María y la región. Realizar mi trabajo, la docencia y, a la vez, encabezar hoy el Círculo es mucha responsabilidad, pero gracias al apoyo de mi familia, a quienes agradezco su apoyo total, estoy pudiéndolo hacer de la mejor manera”.
Tiempos complicados
Yatchesen sabe que son tiempos muy difíciles, que ya venían desde el año pasado, pero se intensificaron ahora, y afirmó que “se avecinan 3 o cuatro meses complicados por la situación macroeconómica, y como presidente, en conjunto con la Federación de Bioquímicos de Córdoba, venimos trabajando mucho para revalorizar la profesión bioquímica en estos tiempos. En esta crisis, obvio nos va a afectar, no tanto con el costo de los insumos que el año pasado fue importante, sino con la estanflación y la baja del consumo. Hoy la gente va a priorizar otras cosas antes que la salud, y eso obvio nos afectará a nuestra profesión, sobre todo con las obras sociales que siguen con el sistema de copago, aunque hemos logrado convenios con otras que consideramos si no buenos, sí óptimos para la realidad que se vive”.
“Por último, deseo enviar un mensaje de optimismo a mis colegas, no hay que bajar los brazos y seguir participando y compartiendo experiencias. Y agradecerles a todos, que sigamos haciendo este trabajo, hoy con algunas penas y durezas, pero con toda la pasión y las ganas.
Porque más allá del negocio está la parte humana, y por algo continuamos dando la mano a la gente aún en situaciones críticas. Hay que seguir demostrando nuestra vocación natural de ayudar a la gente y a los médicos, para que los pacientes se sientan acompañados y queridos”, finalizó.
