Pablo Gornitz, dueño de uno de los laboratorios más añejos en el país, da cuenta de la actualidad y los nuevos proyectos

Historia que sigue creciendo

El hijo de Salomón Gornitz, su fundador, se siente satisfecho de los casi 76 años de un lugar que crece a pesar de la dura crisis
sábado, 15 de junio de 2024 · 09:40

El año pasado, Laboratorios Gornitz cumplió 75 años de existencia. No solo se conoce en Villa María, la región y toda la provincia de Córdoba, sino en gran parte de la Argentina, porque su labor en materia de bioquímica tiene la trayectoria y la confianza de los servicios de calidad y con sello de garantía.

Pablo Gornitz está al frente de este  negocio que fundó su padre, Salomón, ilustre ciudadano que llegó a la ciudad con su familia a los 9 años desde Polonia, perseguidos por el nazismo. La vida lo llevó a ser bioquímico y crear una empresa con perfil humano, hasta 1996, cuando fallece; y su hijo, médico clínico, decidió dejar su profesión y seguir con el legado paterno.

“Es un orgullo porque no hay muchos laboratorios en el país que tengan tantos años.  Y, a la vez, es una responsabilidad muy grande seguir con el legado porque es un nombre que costó muchos años construir, y es muy lindo porque son muchas las generaciones de pacientes que han pasado acá”, señaló Gornitz.

Expresó que el Día del Bioquímico es un día muy especial “por los bioquímicos que hoy trabajan acá, por los que pasaron y por mi papá, y aunque yo no lo soy estoy a cargo de este laboratorio. Lo que he tratado de hacer durante los últimos 28 años es continuar su ejemplo, y entre eso está mejorar constantemente y ofrecer un mejor servicio al paciente, a los médicos y a otros bioquímicos, porque recibimos muestras de muchas otras partes del país, ya que contamos con la tecnología y accesibilidad para hacerlo”.

 

Crecer en tiempo difíciles

El sueño de contar con la automatización del laboratorio se hizo posible, y aunque parecía imposible, se hizo, con una tecnología (Siemens) que no existe en otras parte del país, un gran mérito para una ciudad como Villa María, “porque al estar situada en el centro de la Argentina es un lugar estratégico, y bueno, finalmente el proveedor se decidió por nosotros, lo que nos permitió pasar de procesar 500 muestras a 5000 por día, lo cual lleva a un promedio de 2 millones y medio de testeos anuales”.

“A pesar de los tiempos difíciles, y de que la crisis nos ha afectado también, ha sido una oportunidad de seguir creciendo. Hace poco me hicieron una nota y dije que ‘la salud está enferma’, y la bioquímica forma parte de eso. Nosotros estamos en el dilema de cómo seguir, si parar o avanzar. Sin embargo, vamos para adelante, y tenemos un proyecto de expansión, con nuevo equipo, y abriendo una sucursal en Córdoba capital, pero será un laboratorio específico de investigación, por lo que, en lugar de despedir, estamos contratando. Y tiene que ver con mi sueño original cuando estudié medicina: la investigación.  Trabajaremos con el Instituto Médico DAMIC, que nos seleccionó para la investigación clínica de las fases finales de las empresas farmacéuticas, sobre si los medicamentos que producen funcionan o no funcionan, o si son seguros o no”.

Gornitz, quien sueña que alguno de sus cuatro hijos pequeños siga con este laboratorio el día que no esté, “porque la grande estudia otra cosa”, envió un saludo a todos los bioquímicos, “una hermosa profesión que vivo de cerca, y que en los inicios fue negada, y hoy pasó al extremo de que, muchas veces, el médico sin ver los resultados del laboratorio no termina de dar un diagnóstico preciso. Es una profesión que, aunque injustamente desvalorizada, es vital, y da la satisfacción de la parte humana, cuando se ve la sonrisa o se recibe el abrazo de un paciente a quien se logró ayudar”.