Después de 23 años, una relación termina - Los hijos deciden vivir con el padre... Pero ese es apenas un capítulo de una historia que no debería finalizar mal

Una ruptura familiar, con víctimas, que la Justicia debe resolver

Sergio vive con tres de sus cuatro hijos en una pieza que le prestan, en barrio Lamadrid. Su expareja permanece en la que fue la casa de familia, en barrio San Martín
jueves, 30 de mayo de 2024 · 08:26

“Lo único que pido es que escuchen a mis hijos; que escuchen todo lo que ellos tienen para decir acerca de las cosas que sufrieron mientras vivieron con su madre, que le expliquen a la jueza y a los asistentes sociales por qué eligen vivir conmigo... Que vengan, que vean dónde estamos y nos devuelvan la casa que levanté con mis propias manos... Y que nos pasen a nosotros la asignación por los chicos, ya que nunca les dio ni un peso. No podemos seguir malviviendo de esta manera...”.

 S, de 7 años, ayer, mientras hacía la tarea que le habían dado en la escuela

Las palabras pertenecen a Sergio Schneider. A su lado, en un sillón armado con ladrillos huecos y dos almohadones, están tres de sus hijos: P (de 17, cursando un embarazo de 8 meses), M (de 13 años) y S (de 7 años). La mayor, L (de 19 años), ya armó su propia familia y vive en un campo, a las afueras de la ciudad, aunque se visitan los fines de semana.

Los chicos, como su padre, están abrigados, con los cierres de sus camperas hasta arriba. Adentro hace tanto frío como afuera. Demasiado frío en el que sería el living de una casa, ubicada en la calle Tucumán al 2400. Saliendo por el patio, al fondo, está la pieza que les prestan los dueños de vivienda. Y ahí atrás se pueden ver los colchones en el suelo.

Schneider se preocupa en aclarar que los tres hijos que lo acompañan están escolarizados y exhibe los certificados de los establecimientos educativos a los que asisten.

La más pequeña intenta completar la tarea escolar y seguir la charla al mismo tiempo.

-Papá, comprame una plasticola, solicita en un determinado momento.

-Sí, hija, en un rato voy.

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-¿Cómo empezó toda esta situación?

-Llevábamos 23 años juntos. Cuando me dejó por otra persona, reaccioné mal, la empujé mal, me denunció y pasé seis meses en la cárcel de acá, de Villa María. Me equivoqué, lo reconozco. Ya está. Ahora peleo solo por mis hijos. Apenas salí, ellos me dijeron que se venían conmigo, aunque yo no tenía a dónde ir...

-¿Y la relación con tu ex?

-Mal. Nos hemos puesto órdenes de restricción mutuamente. Yo no quiero que se acerque a mis hijos, ni a las escuelas a las que van. No quiero que les haga más daño.

P, que va a ser mamá de una bebé dentro de unas semanas, asiente ante la narración de Sergio. Su hermano M mantiene la mirada clavada en el piso cuando, señalándolo, el padre expresa: “a este me lo agarró a palazos”.

Luego, los mismos chicos cuentan que a la más pequeña, S, “una noche la hizo dormir en el patio, abajo del asador, como castigo”.

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-¿Cómo está hoy el tema en la Justicia?

-No nos llevan el apunte. Lo toman como una cosa de familia. Pero esto es muy difícil de entender si no se lo ve así como vino usted, porque los chicos están en peligro... Quiero que los llamen a declarar a ellos, que los escuchen, para que los protejan. Saben mucho de lo que pasa en la casa de barrio San Martín. Fueron todos mis amigos a ayudarme a levantar esa casa, a techarla. Ahí me conocen todos. Que vayan y pregunten a todos los vecinos quién soy yo. Y que pregunten qué pasa en esa casa. Esa casa es de los dos, tanto mía como de ella, pero tiene que ser para los chicos.

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Los chicos mayores le dicen al periodista que su madre está “un poco perdida, le dan cosas para tomar y le pegan”.

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La charla se extiende. Al periodista le muestran fotocopias de presentaciones ante la Unidad Judicial, citaciones, una de ellas para los próximos días...

Ojalá que el funcionario que intervenga tenga el tiempo suficiente como para dejar su oficina y realizar trabajo de campo. O bien que pueda enviar a profesionales capacitados para evaluar una situación evidentemente delicada en barrio Lamadrid, y posiblemente también en barrio San Martín.

Hay personas en riesgo. De eso no hay dudas.

Sergio Vaudagnotto

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