Informe - La crisis económica impacta en todos los ámbitos, y en la educación más. Algo que viven los académicos universitarios, quienes están pasando su peor momento en lo salarial

Docentes no pueden llegar a fin de mes

Protagonistas de la UNVM, cuyo fin es educar, cuentan la situación que viven en medio de la polémica con el Gobierno, que sigue castigando a la educación pública, bajando el presupuesto y, obviamente, los salarios
martes, 28 de mayo de 2024 · 08:16

 Antes de comenzar el ciclo lectivo 2024, las universidades públicas del país ya sabían que deberían de comenzar clases, por ende a trabajar, con el mismo presupuesto del 2023, por decisión del Javier Milei, y que forma parte de su descomunal plan de ajuste que ha provocado una caída, en todos los rubros de la economía, jamás vista en la Argentina, y por lo cual los nos niveles de pobreza se fueron por las nubes, afectando a todos los núcleos sociales, profesiones y ámbitos de la sociedad. Un ajuste de tal magnitud, que el presidente dijo la semana pasada orgullosamente, vanagloriándose, de que es “el más grande que haya existido en la historia de la humanidad”.

????La imagen más cotidiana y hermosa en la universidad: docentes dando clases a los estudiantes 

“El único momento en que supe cuánto ganaba como docente universitario fue con Néstor Kirchner, cuando dio un aumento descomunal que nos permitió reiniciarnos”.

Evidentemente, las autoridades de las más de las más de 60 universidades públicas nacionales sabían lo que se venía. Pronto se supo que con ese presupuesto, tomando en cuenta una inflación interanual, en ese momento de alrededor del 260%, no podrían operar, salvo, como máximo, un tercio del año lectivo. Cabe recordar que en el presupuesto están tanto los gastos de funcionamiento como los salarios; lo primero representa alrededor de un 10%,  y lo segundo, es decir, los sueldos de quienes trabajan en estas instituciones, un 90%.

Ante la negativa del Gobierno de mejorar el presupuesto,  acorde al buen funcionamiento de las universidades, y aunque dio -muy tardíamente- dos aumentos del 70%, pero solo para los gastos de funcionamientos, las máximas casas de estudio de todo el país decidieron un paro nacional y marcha el 26 de abril, que tuvo una convocatoria masiva, nunca antes vista. La semana pasada hubo otro paro de la educación pública nacional, y dos semanas atrás, el Gobierno arregló una suba del 300%, sí, pero solo con la Universidad de Buenos Aires, provocando el justificado malestar del resto de las universidades nacionales, que vieron una provocación del Gobierno en el hecho de negociar solo con la UBA y, por otro lado, el que esta universidad se cortó sola porque, dicen, habría un acuerdo político, buscando apoyo para aprobar la Ley Bases.

“La situación salarial es muy grave, pero la lucha es mucho más profunda, porque es defender a la universidad pública y gratuita”. 

El tema del presupuesto, salvo para la UBA, sigue sin resolverse y más allá de los gastos de funcionamiento está el tema de los salarios, que reportan una caída de entre el 40 y 60% del poder adquisitivo del año pasado a este. Pero dejemos que varios docentes de la Universidad Nacional de Villa María (NVM), sean quienes, a través de su voz, pongan los puntos sobre las íes en este tema.

 

María Cecilia Bazzanella

Docente desde hace 3 años en la UNVM, dicta la materia de Metodología de Investigación Pedagógica. A su parecer, “vivimos una situación de crisis que, lamentablemente, atraviesa nuestra universidad en el sentido salarial, y fundamentalmente en el sentido presupuestal. El tema salarial, que pensábamos sería resuelto, solo se ha dado en la UBA, lo cual muestra una situación de inequidad muy preocupante”.

“Ha habido poca visibilidad a la situación salarial, sobre todo de la educación pública. Por lo tanto, junto con la gran mayoría de docentes, venimos realizando medidas de fuerza, como el paro del de la semana pasada. Porque lo que pasa nos preocupa a todos, más allá de lo individual. Ojalá se visibilice más, no solo el tema de los salarios de profesores universitarios, sino de todos los docentes en la Argentina. Porque solo la educación nos dará el camino de la prosperidad y es la única salida real a todo esto”, señaló.

 

Jorge Gómez

El caso de este docente, titular de la UBA y la UNVM, experto en comunicación audiovisual,  es especial, ya que afirma ser profesor titular, por un lado, “con una semidedicación, pero al mismo tiempo tengo la máxima antigüedad. Tengo 67 años, por lo que duplico los ingresos de un profesor que recién ingresa. Dicho esto, el único momento en que supe cuánto ganaba como docente universitario fue con Néstor Kirchner, cuando dio un aumento descomunal, que nos permitió reiniciarnos”.

“Sin embargo, a partir de ese momento el salario fue cayendo con todos los gobiernos, pero sobre todo con este, que ha sido una salvajada. Nuestro poder adquisitivo se ha visto liquidado. Espero que haya una mejora, pero la verdad no lo creo. La productividad es algo difícil de medir en la docencia, aunque se puede. Pero no están directamente relacionados. Los maestros nunca han ganado bien, por eso aquella frase “más pobre que maestro de escuela”, y eso es por no haber puesto en valor el verdadero significado de la educación y de quienes enseñan. Hay un sombrío panorama acá y en el mundo sobre quiénes son útiles y quiénes no en el trabajo. Hoy tenemos los peores salarios de América”.

 

Jesica Mariotta

Docente de las carreras de letras del IAPCH, expresó que “estamos en un momento muy complejo, no solo de salario, sino en materia de pensamiento crítico y reflexivo, de soberanía y de creación de conocimientos. Sí, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios docentes nos pone en clara desventaja para brindar una educación de calidad, porque hoy debemos tener dos o hasta tres trabajos para llegar a fin de mes. Olvídense de ahorrar, hablo de poder comer y cumplir con lo mínimo indispensable”.

“Los y las docentes que somos sustento de nuestro hogar hemos perdido nuestros salarios. Si pensamos que un alquiler ronda los 200 mil pesos, tomando en cuenta que un docente con una antigüedad de 15 años percibe 400 mil (el promedio es mucho menor), surge la pregunta: ¿cómo hacen los docentes argentinos para no estar viviendo en la calle? Yo soy docente y nodocente, dos trabajos. Mi pareja es nodocente. Tres ingresos. Y llega el día 20 y ya no nos queda nada, encima tenemos un bebé de año y medio”, dijo.

 

Roberto Caturegli

Profesor asociado en la UNVM y profesor titular en la UNC, es decir, en dos universidades nacionales, donde imparte en la carrera de Diseño y Producción Audiovisual, dedicado, exclusivamente, en los últimos años, a la docencia universitaria y proyectos de investigación, así como a actividades de extensión y gestión, señaló que “en los últimos tiempos la situación que tenemos es bastante complicada. Tengo 22 años de docente, con categorías altas, y mi salario es inferior, en cuanto a poder adquisitivo al que recibía hace 10 o 15 años, con mucha menos antigüedad y categoría más baja”.

“En lo que va del año, el salario real ha tenido una caída del 40%. Es decir: lo que uno gana cubre cada vez menos del presupuesto que uno tiene para poder vivir, no hablo de darse lujos ni mucho menos. Nuestra situación es bien difícil desde el punto salarial. Estoy de acuerdo con el presidente de que la educación pública no es gratuita, porque alguien la paga, pero hay que decir que si nuestro salario es 40% menos que antes alguien se lo está quedando, no es que desapareció, e imaginate los docentes que tenemos que viajar a las otras sedes, no se puede pagar el transporte ni la nafta”, señaló.

 

Carolina María Bruzzo

Es docente del IAPCH desde 2014, en las carreras de profesorados universitarios y la licenciatura en Ciencias de la Educación, JTP y adjunta semiexclusiva interina, y concuerda con la pérdida del poder adquisitivo.

“Soy egresada de la universidad nacional. Vine a vivir a Villa María a estudiar para lo que siempre quise y poder crecer profesionalmente, gracias a las políticas públicas de crear altas casas de estudios como la UNVM. Soy docente e investigadora acá desde hace mucho tiempo, y ya hemos pasado por situaciones donde nuestros sueldos no estaban del todo actualizados, para que se justifique la cantidad de obligaciones que tenemos, que para nosotros es un gusto hacerlas”, indicó.

Bruzzo destacó el carácter democratizador y gratuito de la universidad pública, “y, como dijo un compañero de una cooperativa de cartoneros durante el paro e histórica marcha en la ciudad de Córdoba, ‘apoyamos la universidad pública porque al defenderla cualquier hijo de pobre también alguna vez pueda recibirse y pueda ser presidente’. Porque más allá del salario, lo que estamos defendiendo es el orgullo de ser parte de la educación pública y todo lo que esta da. La recomposición salarial es altamente necesaria, sin duda, porque no nos podemos sostener, no solo nuestra vida, sino nuestro trabajo acá, que requiere actualización, seguir estudiando, investigando y preparándonos para seguir educando con calidad. La situación salarial es muy grave, pero la lucha es mucho más profunda, porque es defender a la universidad pública y gratuita. Pero, obvio, de algo tenemos que vivir”.

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