LAS CALLES - Manuel Modesto Moreno

Un gran líder en dos calles

El nombre fue impuesto por Ordenanza 2.441, de fecha 12 de noviembre de 1987, durante la gestión de Horacio Cabezas
domingo, 26 de mayo de 2024 · 09:00

Manuel Modesto Moreno nació en la ciudad de Córdoba, aunque desarrolló toda su actividad social y política en la vecina Villa Nueva. Lo hizo desde las primeras décadas del siglo XX y fue un destacado vecino, querido y respetado.

La calle de once cuadras irregulares en su extensión comienza en bulevar Sarmiento y termina en Mercedarios, en pleno barrio San Juan Bautista. En la vecina Villa Nueva, de donde era oriundo el líder de “las tres M”, existe la calle homónima, precisamente frente a su casona familiar

Había contraído matrimonio con Dominga Mansuti.

Fue un político sagaz y orador de cautivante prosa, a la vez  escritor y poeta de estilo popular y gauchesco, al igual que su hijo, Carlos “Chiquín” Moreno.

Militó en el partido Demócrata, compartiendo sus ideales con destacadas personalidades de la política. Después adhirió  su línea de pensamiento a la que sustentaba el por entonces coronel Juan Domingo Perón. Desempeñó diferentes y variados cargos públicos: fue comisionado e intendente municipal en la ciudad, tutelando el poder local desde 1943 hasta 1949.

Había sido también director de la Cárcel de Villa María, jefe político del Departamento General San Martín, senador provincial, presidente del Honorable Senado de la Provincia y constituyente en la Convención Reformadora de 1949. Tanto en su vida privada como en la pública, fue sensible a todas las manifestaciones y requerimientos sociales.

Mientras fue comisionado municipal, presidió la comisión organizadora de los festejos en la ocasión de la visita de Perón a Villa Nueva.

Moreno, en una de las tantas reuniones con familiares y amigos

Bernardino Calvo, oportunamente, recordaba: “El 28 de octubre de 1944, finalmente, en el tren ‘Rayo de Sol’, procedente de la Capital Federal, arriba el teniente coronel Juan Domingo Perón a nuestra ciudad, donde es objeto de diversos homenajes, compartidos con los que se le tributaron en Villa Nueva, inaugurándose un monolito que recordaba el viejo ‘Paso de Ferreira’”.

En ese marco festivo, su nuera, Carlota “Chiche” Molina de Moreno, en uno de sus escritos señalaba:  “Al mástil de la plaza lo donó un inglés que había vivido en Villa Nueva”. “Ese señor, que en el 44 ocupaba un cargo en la Embajada, lo contactó a mi suegro y dijo que quería donar algo para el pueblo, y le pidieron el mástil para nuestra Bandera argentina”, mencionó.

La iniciativa será “un recuerdo desde todos sus aspectos”. “En la Marina tenía muchos conocidos y se gestionaron muchas cosas, como la llegada de la Nestlé a la ciudad. Él donó el terreno para que se levantara la fábrica y evitar que se vaya a Santa Fe, creando fuentes de trabajo”.

En la última etapa de su vida mostró su entereza de hombre de bien, otorgando un mensaje de paz y de fe para todos sus amigos y vecinos. He aquí las estrofas que les brindó a un amigo suyo:

“Sos la planta de totora

Sos armado de buen lazo

Sos noblete, sos criollazo

Sos la guitarra que llora

La carreta chilladora

que cruza lenta la pampa

Sos el rodeo que acampa

Allá por la lejanía

Su más terminada estampa” (aparece en la Primera Antología  Literaria de Villa Nueva).

Falleció en 1956.

 

Carlos Gardel, en el campo de los Moreno

-¡Romualdo! ¡Romualdo!, gritó desde el sulky.

¡Prepará la vaquillona, que llegarán amigos con un cantor!

-Pero... niño ¡La vaquillona está preñada!

-Entonces, el novillo.

-Pero... niño... ¿Qué va a decir su padre?

-¡Romualdo! Si el “Tata” no viene nunca...

Este es el diálogo entablado entre el joven de las tres M y el capataz de la estancia de su padre en ocasión de una de las tantas tertulias en el campo, y así lo narra su nuera, Carlota Molina, en uno de sus libros.

El capataz echó mano al asunto y el novillo pasó a mejor vida y, posteriormente, degustado por los comensales de la ocasión. En realidad, el p­lato principal, rememoran sus familiares, fue la conocida “criadilla” del animal, para agasajar a ni más ni menos que al Zorzal Criollo, entre sus invitados de lujo, cuando vino por estos pagos.

Y por supuesto, cuando la juntada ya había terminado, una siesta llegó el patroncito. Y para poder dejar de lado al capataz del campo de su responsabilidad, ante la requisitoria de dónde estaba el novillo campeón, el joven Manuel Modesto desembuchó:

-Al novillo se lo comieron la semana pasada.

-¿Cómo que se lo comieron? ¿Qué clase de broma es esta? -Es que vino mucha gente... ¡Vino Carlos Gardel!

-¡¿Y quién es Gardel?!

El monolito que se erige actualmente en el Parque Hipólito Yrigoyen de Villa Nueva, y que oportunamente fuera inaugurado bajo el Gobierno de Manuel Modesto Moreno,

recuerda el histórico Paso de Ferreyra, por donde vadeaba el río todo el transporte que unía el trayecto entre Buenos Aires y el Alto Perú, en el entonces Virreynato del Río de la Plata