Ante la iniciativa de los concejales del oficialismo de prohibir la venta de estos escapes, elDiario realizó un informe sobre este tema de larga data y muy polémico
Los caños libres, ¿en vías de extinción?
Los escapes que no están homologados y que hacen ruidos se encuentran de nuevo en medio de la polémica. Es una pasión para los más jóvenes y el infierno para quienes tienen que soportar sus decibelesLa semana pasada, concejales del oficialismo presentaron un proyecto de ordenanza que busca mitigar los ruidos molestos generados por motocicletas con escapes que emiten ruidos más allá de lo permitido.
La iniciativa tiene como objetivo prohibir la comercialización de aquellos escapes que no se encuentran homologados, así establecer el control y la retención de aquellos vehículos que no cumplen con la ordenanza, y contempla el secuestro del vehículo y la destrucción de los caños de escape.
Además, con este proyecto se busca darle herramientas al Ejecutivo municipal con el fin de mitigar los ruidos molestos, no solo reteniendo la licencia y multando a los infractores, sino instándolos a realizar un curso de concientización para entender la problemática de fondo, y darle así una solución más integral, y quizá, definitiva.
De esta manera se pretende proteger la salud auditiva de los vecinos y las vecinas de la ciudad, así como a los animales, del ruido excesivo que causan los caños de escape que no están permitidos.
Cabe recordar que este es un problema de larga data, y que ya existe una ordenanza municipal que prohíbe la utilización de los llamados “caños de escape libres”, o para decirlo con corrección: no reglamentario.
Sin embargo, ahora se pretende no solo prohibir el uso, sino la comercialización de los mismos, por lo que elDiario habló con una conocida tienda motopartista de la ciudad, dos talleres (uno en Villa María y otro en Villa Nueva) y un usuario para entender mejor esta situación.
Es importante señalar que ninguno quiso dar sus nombres, por lo que se preservará la ubicación de estos lugares y las identidades de los entrevistados.
Se venden mucho
“Sí, se venden mucho. Se dice que algunos los compran para las carreras, pero la verdad es que la mayoría los compra para sus propias motos, para hacer ruido, y la mayoría son de bajas cilindradas, 110 o 150 cc”, señaló amablemente un hombre que atiende en esta motopartista.
El dueño del local, al ser consultado más a fondo sobre el tema, solo indicó que gente de la Municipalidad había ido a preguntar sobre este tema hace unos días, pero que preferiría no comentar “porque yo vendo algo que hoy no está prohibido, y que incluso se fabrican en una empresa local”. Otras dos motopartistas también fueron consultadas, pero no dieron opinión alguna.
Hijos del rigor
Consultado sobre los caños libres, o “los caños que hace ruido, el titular de un taller villamariense señalo qué “es una cuestión generacional. La mayoría de los usuarios de este tipo de escapes son los adolescentes, porque les da un poco más de potencia, sobre todo a motos de bajas cilindradas, pero para hacer eso también hay que hacer un trabajo específico en el motor para que funcione óptimamente y no provoque una rotura en el mismo”.
“Lo que se hace cuando se coloca uno de estos, es que se le da un paso más de combustible desde el carburador en los chicleres -que son como los picos de la cocina- del paso de la nafta, y eso hace que el motor tenga más reacción. Yo creo que los pibes hacen eso para expresar su emoción, su adrenalina arriba de la moto, porque no tienen un lugar donde los que aman las motos puedan desarrollar su pasión”, dijo. Recordó que hay una marca específica que incluso se fabrica en Villa María, “y el dueño de esa fábrica (en Chile) está involucrado con la Federación Cordobesa de Karting, donde hay una categoría, Graduados, donde por reglamento deben llevar estos caños de escape”. “Acá, repito, lo usan los chicos, y se muestran en la costanera y otros espacios, es toda una cuestión cultural. Yo lo pongo, claro. Otros chicos los ponen ellos mismos. Los que lo hacen incluso los sacan para hacer la Inspección Técnica Vehicular (ITV) y, una vez hecha, lo vuelven a poner. Acá somos hijos del rigor. Hace mucho está prohibido. Pero es como con el casco, es obligatorio y pocos lo usan”. Lo que te puedo asegurar es que no se venden para las carreras, en su gran mayoría es para la calle y de baja cilindrada, 110 o 150cc”, expresó.
“Son lo de menos”
Otro titular de un taller, pero de Villa Nueva, aseguró que él no los coloca, solo a personas muy cercanas, pero que a la mayoría quienes van a pedírselo les dice que “no”.
“Sí, la mayoría son chicos que quieren que sus motitos sean como más rápidas y más grandes. Pero la verdad que estos caños no hacen una mejora de rendimiento, sino que simplemente hacen más ruido. Ellos creen que andan más rápido, pero en realidad andan más lento. Solo si le mejorás la carburación se hacen más rápidas. Estos chicos no tienen medios económicos para mejorar realmente la velocidad y reacción de una moto, y por eso le ponen estos escapes”, indicó. Confirmó que hasta hoy los escapes se venden libremente “en cualquier comercio, y quien lo vende no sabe si lo vas a usar en la ciudad, en una competencia, en un campo o en un predio habilitado”. “Si prohíben la venta, será otro tema. Mientras tanto, son los municipios quienes deben controlar a las motos. La verdad creo que el tema del caño de escape, aunque sí es molesto, es lo de menos. Peor es ver a los chicos andar sin casco, carnet, papeles y en estado de ebriedad, que es mucho peor”, dijo.
Muchas razones
Un joven, quien tiene una moto con uno de estos caños y forma parte de una comunidad de motoqueros que aman esto.
“Algunos lo ponen por estética, otros para que hagan ruido, y otros más para correr, por ejemplo, en carreras que se hacen en la colectora. Y si hacen ahí es porque no hay un lugar donde se puedan hacer de manera controlada. El problema no son los mayores, sino los menores de edad que tienen motos de baja cilindrada con estos escapes, y ha habido por eso muchos accidentes, sobre todo porque no saben andar, son irresponsables”, dijo.
Explicó que no es por algo específico el que los chicos les pongan un caño de escape de estos, “puede ser para salir un fin de semana, a hacer ruido, tirar el famoso ‘corte’ o como te digo, para ir a correr. Es algo que nos gusta a muchos y que nos gusta hacer después de trabajar toda la semana. Nos encantaría tener una pista, pero hacerlo ahí, aunque la hubiera, seguro sería muy caro pagar para usarla. Ya de por sí es muy caro trabajar para armar una moto como uno quiere.?La gente lo ve como una cosa loca, pero es una cuestión social, donde entre iguales nos encontramos, y en entre todos igual nos ayudamos.?Estos escapes jamás desaparecerán”, concluyó.
ORDENANZA MUNICIPAL - La ley prohíbe usarlos
?Dentro de la Ordenanza Municipal 7.376 -misma que adhiere, en cuanto no se opongan a las disposiciones de la presente, a las Leyes Nacionales 24.449, sus modificatorias y decretos reglamentarios; y Ley 26.363.- donde está contenido el Código de Tránsito de la ciudad se específica que aquellas motos que presenten un caño de escape no reglamentario serán retenidas y deberá sucederle la remoción y destrucción del dispositivo.
Esto se desprendió tras la modificación que tuvo esta ordenanza en 2020. Cabe recordar que durante la gestión de Martín Gill, se destruyeron caños de escape incautados en un par de ocasiones, a los fines de reducir la generación de ruidos que ha incrementado significativamente la contaminación sonora en la ciudad.
Porque además, lo que busca el espíritu de esta ordenanza es normalizar una situación que causa molestia a los vecinos, y al mismo tiempo, transmitirle a los infractores que se dará cumplimiento a la norma.
LOS CAÑOS DE LA DISCORDIA - De varios tipos y diferentes precios
Hay diferentes marcas y estilos de caños de escapes libres, también conocidos como abiertos, que hacen ruido o que no están homologados. En la ciudad de Villa María la marca más conocida es Speed Tango, que se fabrica en nuestra ciudad, y la que tienen la gran mayoría de motocicletas con este tipo de escapes.
Existen otras marcas, pero “Speed “es ya casi un nombre genérico a nivel local y regional cuando se habla de caños de escapes abiertos. Los que más se venden son para cilindradas bajas, 110 o 150cc, porque quienes las usan son precisamente la persona que desearía tener una moto más podersosa y ruidosa.?Igualmente se venden hasta para motos de 250 cc; es muy raro que en motos con cilindrada más grande se coloquen estos caños.
Si se busca la fábrica que los hace en Internet, no figura un domicilio específico o página web oficial, salvo el Instragram y Facebook con un número de contacto. Además del modelo más común, que será el Speed Tango Oveall Wrf 450, está el G-4, el Ovall Txr y Gxr 250, Crf 230 y otros más. Los precios oscilan entre los 80 mil los 170 mil pesos, y el valor dependerá mucho de si se compra en tienda o por Internet.
Y así de fácil -obviamente, teniendo la plata para comprarlos- la gente los compra y los coloca. Y a hacer ruido, como cuando los chicos le colocaban una cucharita a los rayos de su bici, para que pareciera moto.
