Hoy se conmemora el Día del Himno Nacional Argentino

La que cantamos es “una versión más ligth”

El autor nos recuerda que la canción patria tenía otros versos, cargados de “pólvora”, que fueron suavizados en función de la diplomacia
sábado, 11 de mayo de 2024 · 08:42

Por Raúl Costa (exconcejal de la ciudad, exlegislador provincial, autor del libro “Pequeñas historias, grandes personajes”)

Hoy, 11 de mayo, se celebra el Día del Himno Nacional Argentino, en honor a la fecha de su creación, como marcha patriótica, por decreto de la Asamblea General Constituyente de 1913. Debe ser la canción más sabida, más cantada por todos nosotros. Sin embargo, lo que cantamos es una última versión -muy reducida- de la original, que duraba más de veinte minutos y que, seguramente, nos sería mucho más difícil de memorizar.

Era un grito de guerra. Las letras de cada estrofa traslucían el espíritu revolucionario del momento, con versos tales como: “Pero sierras y muros se sienten /retumbar con horrible fragor /todo el país se conturba por gritos /de venganza, de guerra, y furor/ en los fieros tiranos la envidia /escupió su pestífera hiel /su estandarte sangriento levantan /provocando a la lid más cruel”.

Más adelante se entonaba: “¿No los veis sobre México y Quito /arrojarse con saña tenaz?/ Y qual lloran bañados en sangre/ Potosí, Cochabamba y La Paz?/ No los veis sobre el triste Caracas/ luto, y llantos, y muerte esparcir?/ No los veis devorando qual fieras/ todo pueblo, que logran rendir?”.

Para aseverar también que: “La victoria al guerrero argentino/ con sus alas brillantes cubrió/ y azorado a su vista el tirano/ con infamia a la fuga se dio”.

El texto completo, larguísimo, lo tengo reproducido en mi libro “Pequeñas historias, grandes personajes”.

Tremendas declaraciones de guerra y de unidad del continente contenía su letra completa, que fue atemperada en 1900, por razones políticas y de diplomacia, y que recién en 1944 fue reconocido y aprobado como Himno Nacional.

En definitiva, lo que quedó es una versión más light, muy lavada con relación a la original, pero más adecuada a los nuevos tiempos y a las relaciones que nuestros gobernantes fueron viendo que serían más convenientes para mantener sobre todo con Europa, y especialmente con España.

Tal vez, lo más revolucionario que sobrevivió, es aquello de “coronados de gloria vivamos/ o juremos con gloria morir”, con que remataba el estribillo. Está bueno recordar, y contarles a los más jóvenes, algo de uno de nuestros símbolos patrios, además de la bandera y el escudo, y que no siempre fue lo que cantamos hoy.