“Aplaudo que Villa María compre las vacunas”

El profesional fue una de las voces más buscadas en la pandemia y es una de las más críticas en el manejo del dengue, tanto en Nación como en Provincia. No obstante, destaca el interés por las compras de vacunas en el municipio y dijo que varios deben imitarlo
martes, 9 de abril de 2024 · 07:59

El médico cirujano Oscar Atienza, quien además es magíster en Salud Pública y docente en diferentes universidades, fue uno de los más buscados por los gobiernos durante la pandemia, sobre todo cuando expuso el riesgo de tener las escuelas abiertas cuando el Covid avanzaba.

Hoy es también una voz que se repite en los medios por sus críticas a la falta de acción desde los ministerios de Salud mientras el dengue hace estragos. Y es por ello que, en diálogo con elDiario, no duda en criticar a los ministros que “no hacen nada”, mientras elogia la propuesta de la Municipalidad de Villa María de comprar vacunas para inmunizar a los niños.

 

-La Nación actúa tarde y casi sin avances ante el dengue. ¿Cómo se hace en este contexto para que las provincias o municipios busquen la manera de luchar contra esa enfermedad, sobre todo en nuestra zona?

-El problema es que algunas provincias se cuelgan de lo mismo que hace la Nación: nada. Córdoba, claramente, está anclada en la línea de “no hago absolutamente nada”. Y eso es preocupante. Y cuesta en esto ser crítico, porque no me sale gratis, te puedo asegurar. Pero si escuchás el discurso del ministro de Salud de la Nación y escuchás el de Córdoba, es la misma línea. Te siembran dudas sobre las vacunas, te dicen que no está demostrada la efectividad ni la seguridad. Acá, en Córdoba, no se hizo nada y, de hecho, nunca en la historia de Córdoba pasó esto con el dengue.

“Hay un montón de chicos deseosos de salir y hablar mal de las vacunas en estos tiempos. Entonces están generando un daño actual y a futuro que es tremendo”.

Uno los puede emparentar muy rápidamente porque no creen en la intervención del Estado. Y ahí está el primer error, porque la salud pública, en las epidemias, tiene que ser conducida por el Estado, por un ministro de Salud, porque si dejás que la epidemia avance podés tener lo que está pasando ahora, un descontrol, hasta que ellos mismos caen en su contradicción, porque te dicen “no vamos a intervenir absolutamente nada” y después tienen que salir a autorizar la compra de repelentes y traerlos en avión de urgencia. Ahí te das cuenta de que necesitás la intervención del Estado.

El problema es que durante todo este proceso se muere gente o, si no se muere, queda complicada o expuesta para otro contagio. Ese es el otro problema, el que vamos a tener el año que viene.

 

-¿Cómo sería ese problema?

-El año que viene vamos a tener un millón y medio de personas expuestas de por vida a un segundo contagio de dengue.

Suponte que el año que viene se hace un muy buen trabajo y no tengas dengue, pero ese millón y medio que ya tuvo, si se va a Brasil o Paraguay, está expuesta a un segundo contagio. Entonces ahí es donde digo que los de ahora no entienden absolutamente nada y que, aparte de ser “terraplanistas” en lo sanitario, no están bien formados, no tienen idea, no saben qué hacer.

Cuando ves los ministros de Salud que titubean, que te confunden Fase 3 con Fase 4, que salen y hablan tonteras en los medios, decís “parece que no tienen formación, no saben del tema”. Y eso es más preocupante porque confunden a la sociedad.

De pronto sembrás dudas a la sociedad sobre las vacunas, la gente no se quiere vacunar y ahí tenés problemas porque, además, hay un montón de chicos deseosos de salir y hablar mal de las vacunas en estos tiempos. Entonces están generando un daño actual y a futuro que es tremendo.

¿Cómo salís a contrarrestar eso cuando tienen influencers libertarios con 400 mil seguidores y están inventando estupideces para que la gente no se vacune? ¿Cómo hacés para contrarrestar cuando tenés toda una juventud que usa redes sociales, mira mucho Tik-Tok, que es el principal difusor de informaciones falsas, y cree en influencers que no saben nada? Entonces va mucho más allá que una estrategia sanitaria. Están haciendo un daño a la salud pública que es irreparable, tanto el ministro de Salud de la Nación como el ministro de Salud de Córdoba, que está exactamente en la misma línea.

 

En Villa María se anunció una compra de vacunas...

Sí, lo sé. Yo aplaudo eso. Tengo entendido que el grupo etario a vacunar es de 4 a 16 años, es decir, buscando proteger a los niños, sobre todo, los de edad escolar.

Está muy bien porque aumentaron los casos de dengue justo en el momento en que se abren las escuelas. Y hay muchas escuelas con más de la mitad de los chicos y docentes contagiados. Es decir que las escuelas han sido lugares de contagio.

Más allá de lo que se recomienda, hay que proteger a los grupos vulnerables y está bien lo que hace Villa María, porque a esos chicos tenés que tenerlos protegidos.

En un segundo paso, mi recomendación es que vacunen a los que ya tuvieron dengue, porque a esa gente hay que protegerla. Si ya tuviste dengue, estás expuesto a una segunda enfermedad, que va a ser mucho más grave.

Me parece totalmente acertado lo de Villa María, es lo que tendrían que hacer en todas las provincias y, sobre todo, a nivel nacional.

 

-En los últimos seis días ha crecido mucho el número de casos. ¿El pico todavía no llegó?

-El pico se tendría que dar sobre el 15 de abril, que es la segunda temporada del dengue. Creo que va a seguir subiendo un poquito, unos días, dependiendo de las lluvias.

Esta semana y la siguiente vamos a tener los picos máximos, me parece. Creo que va a seguir el número de muertes, es decir, diez en una semana. Y debería empezar a bajar en junio.

 

De consulta

Atienza atendió a elDiario en las últimas horas, luego de prestarse a entrevistas con otros medios de diferentes puntos del país.

-Lo llaman los medios, pero no tanto los profesionales que tienen que tomar una decisión, como sucedió con el Covid. ¿Es así?

-En el Covid tomaron unos videos míos para suspender las clases presenciales, es decir que el Gobierno aceptaba las voces críticas. Yo veo ahora que muchos dicen “Atienza es kirchnerista”, pero no saben que yo fui el más crítico en el Gobierno de Alberto, durante el manejo de la pandemia.

El ministro de Educación renunció por el video mío. Salió a decir que iba a mantener las clases presenciales; el presidente vio un video mío de 8 minutos y suspendió las clases. A los 10 días se bajó la cantidad de casos a nivel país. Córdoba, en cambio, decidió sostener las clases presenciales y, 30 días después, el ministro Cardozo dijo que “el doctor Atienza era irrespetuoso e irresponsable”. Eso lo dijo un miércoles. El viernes siguiente estaba, junto al gobernador, suspendiendo las clases porque no tenía lugares donde poner la gente en los hospitales. Sin embargo, ahora no me llaman porque me identifican como una voz crítica; lo que hacen es bloquearme en los medios masivos de Córdoba como Canal 12 o La Voz del Interior, que nunca me llamaron.

Me ven como un opositor, no como alguien que sabe del tema y que se les anticipa, porque ya hace 8 meses les dije que íbamos a un escenario de un millón o un millón y medio de casos. Ellos se enojan conmigo, en lugar de llamarme y preguntarme qué hay que hacer, porque uno tiene por ahí opiniones. Sí me llamó la Unión Cívica Radical, me pidió opinión y presentó un proyecto. Y creo que hoy la Provincia no compra las vacunas porque soy el autor de ese proyecto. Lo firmo que es así.

 

-Con menos presupuesto para las provincias, un crecimiento de la demanda y una atención privada que se vuelve inaccesible, ¿cómo ve el futuro inmediato en salud pública?

-Hay una clara intención de desfinanciarla, de demostrarle a los argentinos que la salud pública es una porquería, que los hospitales están todos colapsados y que no tienen nada, porque la idea a futuro, acordate, es el voucher en salud para estimular la demanda. Eso es privatizar el sistema de salud. Y para privatizarlo tenés que tener a la gente insultando a los hospitales y pidiendo el voucher. Y creo que esta epidemia les cae como anillo al dedo para ese objetivo.

Creo que antes de fin de año vamos a tener privatizado todo el sistema de salud, porque incluso ayer hubo declaraciones y “propuestas periodísticas” sobre privatizar la universidad pública, por ejemplo.

Liliana Franco, de la Nación, dijo que hay que cobrarle a los alumnos de Medicina, no dijo Ingeniería ni Abogacía, se metió con Medicina. Dijo que en Brasil se cobra 50 mil dólares mensuales y se tuvo que rectificar porque con otros salimos al cruce. Eso es mentira.

Se empieza a ver entonces que el primer pasito es cambiarle la cabeza a los médicos para entrenarlos en el cobro de las consultas. Inmediatamente después se viene la privatización de la salud pública.

Córdoba ya dio un paso en ese sentido porque, cuando asumió Llaryora, la primera medida en el sistema sanitario fue darle más autonomía a los directores de los hospitales. Y dentro de esa autonomía está la posibilidad de cobrar las consultas, lo que llaman el recupero. Entonces está todo armado para eso.

La salud pública estará desbordada, tendrá renuncias masivas de médicos y enfermeros porque la gente no podrá pagar las consultas. Y cuando se dé toda esa la situación, privatizarla será muy fácil, porque lo primero que dirán es “no funciona”. Y estará todo a merced de Milei, que odia a la salud pública.

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