Conferencia en Villa María sobre los riesgos de las apuestas online
Agrelo: “Tu vida está en juego”
El legislador de Encuentro Vecinal Córdoba abordó la problemática de las apuestas online vigentes en la provincia en virtud de una ley. Pide que al menos haya controlesRodrigo Agrelo parte de un concepto en general sobre el juego, indicando que, en principio, es “disvalioso”, porque “es contrario a la cultura del trabajo”.
Entiende que el rol del Estado dedicado a administrar el juego “para controlar y limitar su expansión” se ha “subvertido”, porque en la actualidad, con las apuestas online, “se dedican a promocionarlo”.
Recordó que, a través de una ley, “el Gobierno de la provincia resolvió concesionar a distintas plataformas digitales las apuestas online”. Concretamente, fueron cuatro las empresas que comenzaron a funcionar en el territorio provincial “y, solo en dos meses, obtuvieron 40 mil apostadores, prácticamente sin ningún tipo de control sobre el software que utilizan y con una rentabilidad ruinosa para el Estado”.
Aclaró que ellos no tienen “ningún interés en que sea un negocio para el Estado, pero sobre que está provocando males graves en la sociedad, hay que decir que tampoco representa un ingreso a las arcas provinciales”.
Concretamente, explicó que la provincia recauda el 10% de la diferencia entre lo que se juega y lo que se paga: “Pero, en la realidad, lo que obtuvo en los dos primeros meses de funcionamiento fue 37 centavos por cada 10 mil pesos que se juega. Una nada”.
“Un casino en cada celular”
Entiende que es complejo el rol de contralor del Estado cuando lo que se utilizan son dispositivos tecnológicos. “En los juegos tradicionales, como el casino, el Estado puede regular, por ejemplo, permitiendo su funcionamiento solo en zonas turísticas, en horarios determinados o solo los fines de semana. También controla que no puedan entrar menores de edad y que las personas que por decisión propia piden la autoexclusión no pueden ingresar porque se reconocen como ludópatas. Todo eso ha sido eliminado por la tecnología, que ha hecho que tengamos un casino en cada celular”, dijo.
Asegura que la presencia de las plataformas para apuestas “ha generado un nivel de compulsión del juego, lo que nos lo hacen saber tanto padres como maestros. Son las personas que advierten que algún familiar, especialmente algún chico, ya no puede controlar esa compulsión por el juego, porque se produce una inmediata satisfacción, o bien una inmediata insatisfacción, que los lleva a seguir apostando. Todo está armado para que pierda el jugador y gane la banca, lo que produce la ruina personal y material”.
En lo que hace al rol del legislador para impulsar controles, dijo que saben “que la prohibición por sí misma no es un factor de solución total del tema”.
“Nosotros decimos que no hay que seguir entregando a más plataformas digitales, porque estamos ayudando a expandir una situación contraria al beneficio social”, señaló, como primer punto.
Dijo también que, “mientras tanto, hay que llevar adelante una tarea de prevención y concientización. Tenemos la tarea de hacer consciente la situación y, sobre todo, advertir que aparecen estos factores distorsivos que nos pone en este lugar de señalar que se puede introducir un elemento dañino en nuestros hogares”.
“Recolectamos testimonios de padres de chicos que usan la tarjeta de crédito de los mayores y de maestros que nos cuentan que los estudiantes juegan al casino en el aula o que escuchan conversaciones sobre prestar plata para apostar. Esto nos impulsa a caminar para advertir, como hicimos en Villa María”, planteó.
Además de esa campaña de concientización, también cree que hay acciones posibles de control.
Por ejemplo, exigir a las plataformas que pidan los datos biométricos del apostador que se inscribe, para detectar los casos en que usan las tarjetas de crédito de un tercero, particularmente padres o familiares adultos.
Otra limitación que considera indispensable es que las plataformas no tengan a su disposición los datos de los apostadores, sino que solo se manejen con un alias. “Tienen una base de datos de personas, con nombre y número de documento, lo que hace que sea peligroso”, concluyó.
