Brote de dengue: en una entrevista con elDiario, el infectógo Darío Quinodoz habló sobre el comportamiento de la enfermedad, los grupos de riesgo y el desencadenamiento de casos fatales en personas jóvenes
“Una enfermedad muy compleja, con un manejo clínico complejo”
El infectólogo admitió que las personas de entre 20 y 40 años pueden tener una evolución al dengue grave e inclusive fallecer, pero que el mecanismo por el que ocurre no es conocido. Además, dijo que no hay una sola complicación que lleve a la muerte, pueden ser diferentes en cada personaEl brote de dengue sigue sumando casos en la provincia, aunque se advierte una leve meseta, y con el agravante de que se han producido víctimas fatales que, en su mayoría, son jóvenes y -aparentemente- sin comorbilidades. La realidad de Villa María no dista mucho de lo que ocurre en el resto del territorio cordobés; es más, la ciudad es una en las que más casos se han presentado, según datos de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Provincia.
Para echar un poco de luz sobre por qué se desencadenan casos fatales en personas jóvenes, elDiario consultó al infectólogo Darío Quinodoz.
“El dengue no es una enfermedad banal y puede potencialmente ser grave, no es un resfrío común en el que hay que aguantar la fiebre unos días y pasa”, explicó el también vicedirector del Hospital Pasteur.
“El dengue es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que tiene una evolución claramente definida en días y en etapas, en una de esas etapas pueden aparecer los que se llaman signos de alarma y puede evolucionar en un dengue grave”, apuntó.
“La mayoría de las personas pasa el dengue de manera ambulatoria, muy sintomáticos, pero sin necesidad de internación”, dijo Quinodoz, quien añadió que por cada persona sintomática puede haber siete u ocho infectadas que lo pasan sin síntomas o con síntomas imperceptibles.
“Sabemos que en el dengue, como en muchas de las enfermedades infecciosas virales, como Covid o gripe, hay grupos poblacionales que son más susceptibles. En el dengue son los menores y los adultos mayores a partir de 65 años, las embarazadas, las personas con obesidad, desnutridas, con diabetes o que tienen comprometidas las defensas, y hay evidencia de que las personas asmáticas o hipertensas pueden tener una peor evolución”, indicó.
“Sabemos, y el mecanismo por el que ocurre no es conocido, que las personas jóvenes, de entre 20 y 40 años, pueden tener una evolución al dengue grave, e inclusive fallecer por el síndrome del shock por dengue o dengue hemorrágico”, afirmó.
“Hay varios estudios que de alguna manera insinúan que esto es más frecuente en mujeres que en hombres y, como es una enfermedad muy compleja, seguramente puede haber determinantes o condicionantes genéticos que pueden o no estar ligados al sexo, y otros mecanismos desconocidos por los que pueda ocurrir la evolución a dengue grave”, sostuvo Quinodoz.
“Lo que hay que tener en cuenta es que la mayoría de las personas lo transitan de manera ambulatoria, la internación no supera el 5%, está alrededor del 4% de los casos”, agregó.
Signos de alarma
“El cuidado que debe tener la persona es consultar, si tiene fiebre. Como el dengue es una enfermedad muy dinámica hay que tener un seguimiento a lo largo de la evolución y seguir las recomendaciones de los médicos en cuanto a controles y laboratorios, sin son necesarios”, señaló.
“El dengue necesita seguirse hasta que el paciente llegue al período de recuperación; nosotros, los profesionales de la salud, debemos informarle al paciente cuáles son los signos de alarma, para que si aparecen consulte inmediatamente, porque hablan de una potencial evolución a un dengue grave”, advirtió el profesional.
“El signo de alarma siempre ocurre antes del dengue grave, es lo que nos dice que debemos prestarle atención al paciente”, destacó, y explicó que “el dengue se clasifica en A (o verde), que es el leve, B (o amarillo), que es el que tiene signos de alarma, y C (o rojo), que es el dengue grave”.
Entre esos signos de alarma, Quinodoz mencionó dolor abdominal, vómitos persistentes, sangrado de mucosas, disminución del estado de conciencia, somnolencia, letargia y lentitud mental.
“También son signos de alarma el derrame pleural o la acumulación de líquido en el abdomen y el agrandamiento del hígado, aunque esto lo van a detectar los médicos”, añadió.
Hidratación, fundamental
“Durante el período febril, que son los primeros cuatro o cinco días, y que puede extenderse hasta siete u ocho días, una persona debe hidratarse adecuadamente, ese es el punto clave, la hidratación es el tratamiento del dengue. El paracetamol es un antifebril que calma un poco el dolor, pero no interviene en tratar la enfermedad. La hidratación con agua, sales, tés, va a tratar el dengue, porque hace que se evite la aparición de complicaciones. La hidratación es fundamental”, remarcó.
“Como el dengue baja las plaquetas, hay que tratar de no tomar una medicación que altere la función de las plaquetas, por eso el analgésico antifebril sin riesgo en el dengue es el paracetamol”, completó.
En cuanto a los días de recuperación, el infectólogo manifestó que hay algunas personas que se recuperan rápidamente, pero a la mayoría de las que tienen síntomas les lleva diez días para que empiecen a sentirse mejor, y después puede persistir una semana o diez días más en el que notan un cansancio residual.
“El período de la enfermedad, desde el primer síntoma hasta sentirse bien y retomar la actividad, nunca es menor de ocho a diez días”, resumió.
“Mientras la persona tiene fiebre y tiene el virus en la sangre, por más que se sienta bien, no debe salir para no contribuir a propagar la enfermedad, porque puede ser que un mosquito la pique, se infecte y se siga manteniendo el brote. No es necesario que guarde reposo, pero debe aislarse y, a la vez, cuidar su núcleo familiar usando repelente y tomando otros recaudos para que no se infecten”, expresó.
“Una vez que se va la fiebre tiene que dejar pasar 48 horas y después puede volver a sus tareas, pero la mayoría está muy sintomática y no tiene posibilidades de retomar rápido sus actividades, porque tiene dolores musculares, mucho decaimiento, es una enfermedad que afecta mucho clínicamente”, consideró el vicedirector del Pasteur.
El período crítico
“Lo más complicado de la enfermedad llega cuando se va la fiebre, en las 24 a 48 posteriores comienza el período crítico porque es cuando pueden aparecer complicaciones; en ese momento, el paciente tiene que controlarse y hacer análisis”, indicó.
“Generalmente, las personas que tienen complicaciones ya tuvieron signos de alarma; en ese caso, durante el período crítico se produce una alteración circulatoria que hace que pueda evolucionar a un dengue grave o un shock”, señaló.
“Ante una complicación, el paciente debe ser internado inmediatamente, entre las complicaciones que pueden ser fatales se encuentran el shock hipovolémico, porque el paciente pierde sangre o fluidos; shock hemorrágico, afectación en la función del hígado, de los pulmones, de los riñones, del corazón. El dengue puede provocar todo eso, puede afectar cualquier órgano, algunos pacientes mueren por hemorragia, o por fallo hepático, o por una complicación cardiovascular, no hay una sola complicación que lleve a la muerte, pueden ser diferentes en cada persona”, precisó.
“También puede generar complicaciones neurológicas, es una enfermedad muy compleja, muy desafiante, y el manejo clínico es igualmente complejo”, aseguró el infectólogo.
“Entonces, volviendo a la pregunta inicial, no hay una respuesta clara de por qué fallecen personas jóvenes, sin aparentes comorbilidades, seguramente se vincula con alguna cuestión inmunológica. El virus daña las células del organismo, afecta el sistema inmunológico, altera la coagulación y la inflamación, es muy complejo el mecanismo”, subrayó.
“El índice de letalidad es bajo siempre que el paciente esté atendido durante la enfermedad; a veces, los pacientes que fallecen llegan muy gravemente enfermos”, afirmó.
“Las personas incluidas en grupos de riesgo que llegan con complicaciones, son recuperables; cuanto más avanzadas las complicaciones es más difícil, pero se puede interrumpir la mala evolución. No todos los dengues graves son letales. Tampoco una persona incluida en grupos de riesgo indefectiblemente va a tener dengue grave, son más susceptibles, pero no necesariamente va a tener dengue grave”, aclaró.
“En los casos de reinfección, hay que tener más cuidado, las personas tienen que estar más controladas porque hay un poco más de posibilidades de ir a un dengue grave, esto no quiere decir que todas las personas que se reinfecten tengan dengue grave, solo existen más riesgos”, sostuvo Quinodoz.
Para finalizar, el infectólogo dijo que la vacuna es segura, efectiva, y las estrategias de vacunación dependen de cada provincia.
“Personalmente, recomiendo que toda persona menor de 60 años que tuvo dengue, especialmente quienes tuvieron dengue grave, se la coloquen cinco o seis meses después de la enfermedad”, concluyó.
