Desde Israel, donde reside con su familia, vivió la amenaza de drones y misiles de Irán, y compartió algunos detalles más

Villamariense narra el ataque

Ariel Cabral, quien nos contó sobre el ataque de Hamás en octubre pasado en territorio israelí, ahora dio cuenta de la situación que se vivió el sábado a la noche con la agresión de Irán en respuesta al bombardeo a su embajada en Damasco
lunes, 15 de abril de 2024 · 08:03

El sábado por la noche, más específicamente en la madrugada del domingo (hora de Argentina), llegaron los drones y misiles lanzados por el Gobierno iraní, los cuales tardaron varias horas en llegar, tras haber sido anunciado este ataque varias  horas antes en todos los medios, que le fueron dando seguimiento minuto a minuto.

El ataque, según el Teherán, fue en respuesta al que sufrió su embajada la semana pasada, y donde murieron importantes autoridades iraníes, entre ellos, dicen, un militar cercano al grupo terrorista Hamás.

Más allá de los detalles del porqué de esta situación, dentro de un conflicto que parece eterno, en Israel, específicamente en la ciudad de en Modi’in, a 35 km de Jerusalén,  vive Ariel Cabral, un villamariense que lleva viviendo muchos años allá (su padre fue un histórico fundador del Rugby Jockey Club), junto a su familia.

 

Realidad complicada

“Es un poco hartante vivir así, pero ya estamos acostumbrados a hacer nuestra vida y vivir bajo la amenaza constante de la guerra. Nuestra realidad es complicada. Desde hace 20 años vivimos bajo los ataques diarios de Hamás. Todo lo que esté en un radio a 20 km de la Franja de Gaza es atacado, lo que, finalmente, desembocó en la matanza del 7 de octubre, donde murieron más de 1400 personas, y hay 133 secuestrados de los que no sabemos nada”, dijo.

Cabral contextualizó lo que ha sido la historia de Medio Oriente desde que Israel se formó tras la Segunda Guerra Mundial, y cómo -según sus palabras- ha sido atacado por los demás países árabes hasta que Israel decidió defenderse y luego pasar a la defensiva, “porque esta es nuestra nación, y es mi país, como lo es Argentina, yo soy judío, y no significa que esté de acuerdo con este Gobierno (de Netanyahu, a quien calificó de ultraderecha), y ahora la agresión de Irán, lanzando más de 300 misiles y drones, la mayoría de los cuales fueron anulados por la Cúpula de Hierro (sistema antimisiles israelí). Se informó que el 99% de los drones y misiles no llegó a destino y provocó una niña herida de gravedad, una beduina (de pueblo nómade), quien fue alcanzada en su campamento”.

 

En el refugio

“No pasó a mayores gracias a Dios. Acá en Modi’in no sonaron las alarmas. Igualmente,   mi familia y yo tuvimos que meternos en nuestro refugio antibombardeo, que es una pieza tres por tres con cuchetas, donde tenemos lo necesario para resistir una ataque. De hecho, todas las casas y departamentos hechos después de 1990 lo tienen; y los que no, tienen que ir a los refugios públicos que hay en las calles”, indicó.

Cabral, que se fue con su familia a vivir a Israel hace  35 años, les envió  saludos y  tranquilidad a sus amigos y familiares en Villa María,  “a quienes extraño y quiero un montón. Ellas y ellos, cada vez que pasa algo fuerte acá, siempre están al pendiente. Y sí, es muy lindo y me emociona”.

“Ahora son las pascuas judías, que celebran el Éxodo, así que el ataque es muy simbólico. Yo lo que quiero es que haya paz. Que todos en el Medio Oriente la tengamos. Hoy estamos sin clases y todo cerrado. Anoche, cuando escuché del ataque, tuvimos que cerrar la puerta ventana de seguridad del refugio que tenemos con un doble mecanismo para resguardarnos, y, por las dudas, dormimos ahí. Sí, estamos cansados, pero seguimos acá, es nuestro país, y  jamás nos iremos”, señaló.

 

Querer vivir en paz

Ariel Cabral expresó que los países y grupos terroristas que están en conflicto con Israel “lo único que quieren es morir y llevarnos a todos muertos”. “Que es lo que hacen en Gaza, poniendo a civiles como escudos humanos. Este país es el único país democrático en Medio Oriente y queremos vivir en paz, pero otros no quieren”.

“El sábado fueron horas de mucho nerviosismo. Y para mis hijos, imaginate. Hablamos mucho con ellos de este tema, e igual lo ven todo. Vivir acá es una realidad muy rara. Es como que hacemos la vida normal, pero siempre con la amenaza de que en cualquier instante todo puede estallar”, finalizó.

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