El Gobierno local descentralizó la atención en consumo problemático de drogas para llegar a distintos barrios
Adicciones: acercan equipos
La estrategia es que el servicio esté lo más próximo a donde vive la personaEl municipio decidió descentralizar la atención del consumo problemático de sustancias en toda la ciudad, a través de los CAPS.
Profesionales en psicología, trabajo social, psiquiatría y agentes sanitarios especializados en consumo problemático integran los equipos en los centros primarios de atención.
Así lo explicó Pablo Arriaga, director general de Control de Gestión Sanitaria, a elDiario.
“En la Asistencia Pública queda la dirección técnica a cargo de Julio Tabares y Helga Caminos, y el resto de los equipos se inserta en CAPS. En los barrios se comenzó a atender las demandas que llegan por parte de familiares o personas comprometidas con el consumo, y también se saldrá a concientizar”, precisó.
La atención se da en el Centro Integrador del Nicolás Avellaneda y en los CAPS de Las Acacias, La Calera y Las Playas, abarcando cada uno sus barrios cercanos. Para el sector más céntrico está la Asistencia.
“Mientras más comprometidos con el consumo, más difícil es que tengan voluntad de querer recuperarse”. Pablo Arriaga.
“Venimos demorados, este es un objetivo que teníamos desde el inicio de la gestión. La situación sanitaria del dengue nos ha complicado el poder dedicarnos a la salud mental”, explicó.
Resaltó que el intendente Eduardo Accastello “quiere dar más territorialidad, inserción comunitaria a la salud en general”. “La pandemia secundarizó los servicios, los llevó cada vez más al segundo nivel, que tiene que ver con los tratamientos de las enfermedades, y se fue dejando de lado la atención primaria, que tiene que ver con promoción y prevención”, contextualizó.
Reflejó que la Asistencia Pública vio incrementado sus recursos estos últimos años mientras los CAPS fueron quedando en segundo lugar. El Gobierno modifica ahora ese paradigma.
“Esta es una problemática bastante especial. O llegan en la urgencia de una intoxicación o situación de violencia por consumo; o directamente no hay demanda, o demandan los familiares y no la propia persona, porque la adicción tiene una importante incidencia en la capacidad de las personas para tener su propia voluntad de autocuidado”, describió. “Mientras más comprometidos con el consumo, más difícil es que tengan voluntad de querer recuperarse, salvo situaciones extremas de riesgo alto. No se logran sostener los tratamientos luego de la crisis más fuerte, tienden a no volver”, advirtió.
Ahora, “la estrategia es que el servicio esté lo más próximo a donde vive la persona y se haga el seguimiento; por más que las personas no vengan, ahí está la red con instituciones del barrio, justamente para traer de nuevo a la persona que no logra adherencia”.
