A Raúl le falta una pierna, vive con su fiel perro y está en situación de calle
Busca alquilar y no puede hacerlo
Vino hace unos días a elDiario y contó su historia de vida. Hoy vive de una pensión por discapacidad y de pedir en un semáforo, y solo desea un lugar para vivir, o tal vez, un trabajoRaúl Ricardo Suárez nació hace 36 años en General Baldissera, en el Departamento Marcos Juárez, provincia de Córdoba. Tuvo una infancia complicada, debido a que un retraso madurativo le impidió seguir estudiando más allá de la primaria, solo porque su maestra decidió por capricho que no podía estudiar más.
Luego, antes las pocas oportunidades en su pueblo, decidió viajar a Buenos Aires, donde vivió un tiempo, trabajando como repartidor de volantes. Cuando tenía 19 años, decidió que quería regresar a Córdoba. El tema es que a medio camino, o más bien llegando como pudo hasta Carcarañá, se quedó sin dinero. Se acercó a la estación de tren y le pidió a la gente de ahí que le permitieran subir a uno de los vagones para poder seguir viaje. Tras convencer al encargado, lo dejaron dormir en una garita, hasta que lo despertó el ruido de una locomotora; era a la que tenía que subir sí o sí.
Medio dormido, agarrando sus pocas pertenencias, corrió detrás del tren hasta que logró llegar a un escalón. E intentó subir de un salto, pero un mal movimiento le hicieron tropezar, y caer. Tan mal, que una de sus piernas quedó enganchada, y una de las ruedas de acero la pasó por encima. Raúl no perdió la vida por milagro, tras el accidente lo llevaron de emergencia a Rosario, ahí, con su pierna hecha añicos, y como corría peligro su vida, se decidió que había que amputarla. Y para su tristeza, así fue.
Una vida difícil
La vida de Raúl a partir de ahí no fue la misma. En su pueblo no recibió la ayuda que hubiera querido. De ahí volvió a Buenos Aires, donde además de hacer el trámite para una pensión por discapacidad, de pedir ayuda repartiendo tarjetitas en el tren y subte, conoció una mujer, se juntó con ella y tuvieron una niña. Así siguió su vida entre altas y bajas; más bajas que altas, como el hecho de que se separó y su suegra le quitó a su hija. Muchas otras cosas pasaron, y aunque Raúl siguió peleándola, no fue fácil, y años después volvió a enfilar hacia su tierra natal.
“En mi pueblo, aunque tengo familia, nadie me quiere ayudar. Mi madre es anciana, y las autoridades nunca me ayudaron, salvo ofrecerme cualquier cosa, como una bolsa de comida. No tengo dónde vivir allí. Y por eso pensé en venir a Villa María, una ciudad en donde pensé que quizás podía encontrar un lugar donde vivir”, señaló Raúl. Llegó a la ciudad en diciembre de 2022. Ya tiene más de un año. Vive de su pensión y de lo que logra juntar de caridad de la gente que le da en el semáforo de 25 de Mayo y Sarmiento, “aunque ahora trato de hacerlo en el centro, donde busco algún hueco de un comercio donde dormir, porque si no me tengo que ir hasta la Terminal y en mi condición es muy lejos”. Logra juntar lo mínimo para subsistir y dice que la gente “ya me conoce, y me trata muy bien, muchos me han ayudado, pero ahora mi problema es que quiero alquilar un lugar donde vivir mi perro y yo -un hermoso cachorro cruza de labrador de 9 meses, manso y cariñoso, del que tiene todas las vacunas y papeles-, pero como me piden un montón de cosas, referencias, garantías o que no aceptan perro, no me alquilan”.
Ayuda en la Muni
Raúl indicó que se ha acercado a la Muni local para que le ayuden a conseguir un lugar donde dormir, “aunque sea para alquilar, pero todavía no me han resuelto. También está el tema de las capacitaciones para trabajar donde te abonan una cantidad específica de plata y quien te dé trabajo te paga a partir de las cuatro horas trabajadas, pero nadie me quiere contratar porque dicen que tienen miedo a las demandas”.
No es fácil para alguien que no tiene nada, que le falta una pierna y que no es de la ciudad poder alquilar. Y lo único que pide es que alguien lo ayude con eso “yo tengo para pagar, hasta 100 mil pesos y lo necesito antes de que llegue el frío”.
Raúl contó que desde hace meses pidió su prótesis a través de la obra social que tiene por discapacidad, pero no se lo resuelven, lo que le ayudaría a poder moverse mejor y no en muletas (“una caja de tacos me dura un mes y cuesta 50 mil pesos”), además de que por el esfuerzo de caminar así, con muletas, lo operaron de una hernia el año pasado.
“Hasta hace unos días la dueña de uno de los locales de la ex-Peatonal me dejaba quedarme, en la entrada, pero desde hoy (ayer) me dijo que recibió quejas y denuncias de personas de que yo no puedo estar allí. Así que no sé dónde vamos a dormir mi perro y yo”, dijo. A Raúl se le llenan los ojos de lágrimas -y sinceras- cuando cuenta su dura historia de vida. No quiere que le regalen nada, sino que lo ayuden a encontrar un lugar para vivir y alquilar. O un trabajo. Si alguien o alguna autoridad quiere darle una mano, este es su celular: 3535633637, y su alias para depositarle es raul.900.castor.mp.
En situación de calle - Un problema que crece
El tema de la gente que vive en situación de calle en Villa María es algo de lo que no se habla mucho. Cada tanto aparece un caso que se hace visible, como la semana pasada, el viernes, cuando una familia acampó frente a la Municipalidad, tras haber sido desalojados de su vivienda. El municipio logró conseguirles alquilar un lugar por una semana. Sin embargo, este es un tema que existe -han llegado otros casos a la redacción de elDiario- y que ante la problemática creciente para poder alquilar, con la eliminación de la Ley de Alquileres por DNU de Javier Milei, y los altos precios -para muchos imposibles de pagar- probablemente se acreciente. Esto incluso lo advirtió también la semana pasada la Auditoría General de Villa María, durante la presentación de su plataforma digital, y lo hizo el mismo auditor, Rafael Sachetto, afirmando que la mayoría de los reclamos y denuncias que tienen desde diciembre para acá, son respecto a cuestiones de los alquileres.
En este sentido, es importante recordar un informe publicado a finales de diciembre pasado, el Rencalle, realizado por el Movimiento de Trabajadores Excluidos y Nuestramérica Movimiento Popular, en conjunto con la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), llevado a cabo en 11 ciudades del país, detalló que hasta ese momento hacía 9.490 personas en situación de calle. Unas 8.336 son mayores de edad y 1.104 menores, además de que hay 672 de los que no se tienen datos. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires era la que más personas en situación de calle había con 8.028; Santa Fe, 505; Pergamino, 52; San Salvador de Jujuy, 185 y, entre otras,?Paraná con 157.
Este informe, que muy probablemente si se hiciera hoy mostraría una situación aún más crítica debido al fuerte incremento de la pobreza durante estos últimos dos meses, indicó que una persona se encuentra en situación de calle cuando pernoctó al menos una noche en los últimos 30 días en espacios públicos. Además, señaló que el 83, 3% de los encuestados son hombres y el 15, 3% mujeres, mientras que el 87,7% sabe leer y escribir y el resto es analfabeto. Una de las coordinadoras del informe, Daniela Valiente dijo que con el estudio se busca “recuperar las experiencias y trayectorias de vida, para dar cuenta de cuáles son las problemáticas que atraviesan, y en qué situación se encuentran con el acceso a la salud, educación y el trabajo”.
