Día Mundial para la Concientización del Autismo
Del bullying a la integración
En el Día Mundial sobre el Autismo, conocemos la historia de Baltasar, que pasó del bullying a la integración. Acá nos cuenta cómo fueBaltasar Cuixart tiene 11 años, cursa el sexto grado en el Instituto del Rosario y lleva consigo una condición que está dentro del espectro autista. El lado del espectro con el que vive no le impide desarrollar el habla y, con un lenguaje fluido e ideas claras, cuenta su historia.
La primera etapa que relató fue la que le tocó vivir a los pocos días de nacer, cuando le descubrieron una enfermedad que requirió algunos días de internación y una rehabilitación que duró dos años. Salió airoso.
A los cuatro, le diagnosticaron autismo. “Básicamente, no me define en nada, no hay un cambio físico ni nada. La diferencia es que el neurotípico tiene el cerebro con todos los cables conectados bien. Si sos autista, tenés el cerebro con los cables conectados de diferente manera”, dice, con claridad, al referirse a su condición.
El problema fue social. “Hasta los 6 años vivía en Córdoba y la mayoría de las veces venía llorando, porque me hacían bullying”, señaló. “No podía socializar y mis únicos amigos eran adultos”, agregó.
“Hasta que me vine a Villa María y todo fue diferente. Tenía 7 u 8 años y empecé a pasarla bien”, dijo Baltasar.
Las terapias eran mejores y en ese buen estado de ánimo comenzó a jugar a la pelota y a divertirse.
Tiene destrezas para el fútbol y si le das a elegir, prefiere el puesto de delantero. Empezó a jugar en “Los Gigantes” de Almagro y ahora iniciará otra etapa en Tallerito. Pero, tiene que esperar un tiempo dado que una afección cardíaca le impide por ahora estar en partidos de fútbol. “Me tienen que operar y no me gusta, pero es así. Mis amigos se ponen mal por mí, porque no puedo jugar al fútbol”, dijo.
“Hasta los 6 años vivía en Córdoba y la mayoría de las veces venía llorando porque me hacían bullying”.
Valora la tranquilidad de Villa María, donde encontró felicidad y estrategias para aliviar el malestar que le pueden provocar los estímulos fuertes como el del ruido y las luces -“aunque ahora ya no me molestan tanto”- y las aglomeraciones de personas.
“Trato de solucionar los problemas hablando, aunque sí, hay algunas peleas”, dijo.
Pero fundamentalmente encontró una pasión que es dibujar. Lleva consigo el cuaderno en el que se puede ver las figuras de los personajes de Dragon Ball. También dibuja países con elementos que tengan que ver con cada región y hasta algunos personajes como Leonel Messi. “Este es Niessi”, dice. No es que se equivocaba al nombrar al futbolista, sino que lo bautizó así porque entiende que no era muy parecido.
También espera con gusto el momento del viaje de egresados que será en las sierras de Córdoba. “Ya viajé con la escuela y lo pasé bien”, dijo, despejando cualquier temor por esa etapa que vivirá con sus compañeros de curso.
-¿Qué te gustaría que mejorara de la sociedad frente al autismo?
-Me gustaría que la gente estuviera más interesada en esto. O sea, vos imagínate que tuvieras una condición y la gente te trata mal sin saber que te está pasando algo feo. Si saben y lo entienden, capaz no te tratan mal.
Eso me gustaría.
Concientizar
Baltasar vino a elDiario acompañado de su mamá, Verónica Igarzábal y de su papá, Maximiliano Cuixart.
“El Día Mundial sobre el Autismo es una jornada para hacernos visibles, para que las personas con discapacidad alcen su voz, se puedan expresar y sobre todo, puedan hacer llegar esa voz al Estado, para que el tema de discapacidad no sea una cuestión de campañas electorales, sino que sea una política pública transversal y aplicada a lo largo de todas las gestiones”, dijo Igarzábal.
A la hora de hablar de las políticas públicas necesarias y urgentes, la mamá de Baltasar expresó la importancia de una asignación real de presupuesto para la detección temprana. “El diagnóstico, no te define como persona, pero marca la diferencia para que puedas ejercer tus derechos y tengas a futuro una vida plena e independiente. Es muy importante que las familias entiendan que el diagnóstico no es una etiqueta, sino una forma de acceder al Certificado Único de Discapacidad (CUD), con el que podés acceder a las prácticas que se necesitan”.
“Es cierto que el CUD no te resuelve la vida. No es nuestro caso, pero muchas familias viven de amparo en amparo, porque la obra social o el Hospital no les cubren las terapias”, agregó.
“El día a día de una persona con autismo y el de su familia, es muy diferente al resto”, porque tienen que estar en una maraña burocrática para garantizar el derecho a una atención integral de salud. Baltasar tiene entre tres y cuatro horas semanales de terapia “pero muchos necesitan todos los días, entre cuatro y cinco horas diarias y ahí empezás a lidiar con el transporte, los reintegros y todo lo que conlleva un gran desgaste”, planteó.
“Para que esa lucha no sea en soledad, en Villa María y Villa Nueva nos hemos unido en Familias CEA, porque es imposible pasar por esto sin una red de contención, que casi siempre es una red civil. Muchas veces tenés ayuda y apoyo, pero siempre viene de la mano de los vecinos o de los pares”, concluyó.
Objetivos
En el año 2007, la Organización de Naciones Unidas designó al 2 de abril como el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo.
El objetivo de este día es generar acciones que motiven a reflexionar sobre el autismo, actividades de difusión sobre la importancia del diagnóstico precoz y la intervención temprana. La invitación es también a trabajar para la inclusión social de todos los niños, niñas y adolescentes con algún Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Según la Sociedad Argentina de Pediatría, el autismo es una condición -no una enfermedad- que afecta el desarrollo de niños pequeños en las áreas de la comunicación, la interacción social y la conducta.
Se estima que la prevalencia del los Trastornos del Espectro Autista es del 1%.
Es cinco veces más frecuente en varones que en niñas y aparece por igual en todas las clases sociales, culturas y razas.
