El cordobés Jony Viera lleva recorridos más de 30 mil kilómetros caminando y este fin de semana pasó por Villa María
Hacerse un camino al andar
Hace cinco años dejó todo y empezó así a recorrer el país y otras naciones limítrofes, tan solo con la fuerza de sus piernas y jalando un carrito. Ahora va por más y quiere llegar hasta México? Jonathan Ezequiel Viera nació el Córdoba capital hace 35 años. Sin embargo, en un momento se fue a vivir a Salta, donde vivió seis años. Antes, cuando terminó el colegio, trabajó en varias cosas, pero siempre tuvo ese afán ineludible de ayudar los otros, por lo que iba a comedores comunitarios y asistía a gente que vivía en la calle; es decir, su vida estaba marcada por la labor social.
Jony, como todos lo conocen, pasó este fin de semana por Villa María y lo hizo caminando junto a Sancho, su cochecito que jala él mismo a cada paso, con la fuerza de su propio cuerpo y sus incansables piernas, mientras acumula miles y miles de kilómetros.
Hace cinco años, viviendo en Salta, y mientras hacía una vida normal como cualquier persona, algo que ya venía gestándose dentro de sí le hizo tomar una decisión radical: dejar todo, vender todo e ir por un sueño. Y como el caminante del poema de Antonio Machado, no golpe a golpe, pero sí paso a paso, se hizo camino al andar.
Descubrir Argentina
“Todo surgió de una imperiosa necesidad de conocer mi país, porque siendo tan argentino como soy no conocía mi tierra. Y como no tenía verdaderas obligaciones ni nada que me atara, dije, bueno, antes de morirme quiero conocer mi país, todo, y poder compartirlo con otras personas. Hoy puedo decir que lo conozco, todo, las 23 provincias y?CABA, que he descubierto los caminos, los paisajes y sobre todo a la gente, las personas, que son lo más importante de todo”, señaló Jony, después montar, el pasado viernes en la noche, su carpa en el camping de SMATA, descansar un par de días, arreglar una rueda de Sancho con la ayuda de gente local y seguir viaje.
Jony puede decir hoy que conoce caminando la esencia misma de la Argentina. Pero además ha recorrido una gran parte de Paraguay, Chile y Brasil. Y explicó que, desde que comenzó a caminar y recorrer los caminos, las dimensiones de las cosas fueron cambiando “y también la dimensión del viaje, que no es solo el país, sino más bien su gente, porque son ellos los que hacen al país en cada provincia, en cada pueblo, en cada casa que me abrió la puerta y me compartió el pan y el agua, como también ha sucedido en Villa María”.
El arte de caminar
“Caminar se trata de descubrir historias y tradiciones, y la forma en que la gente se relaciona entre sí. Cada gente de cada pueblo es muy diferente y es fascinante. Hoy llevo recorridos más de 30 mil kilómetros en estos cinco años de caminata, pero seguro son muchos más, porque dejé de contar hace como año y medio”, dijo.
Jony, quien expresó que en un momento pensó en hacer este viaje en bici, pero que lo descartó porque en él nació la necesidad de hacerlo caminando, cuenta que “no soy el único caminante, como el que tiene el récord Guinness de este tipo de caminatas, y tantos más que, como yo, recorren las rutas, además de todos los que viajan en diferentes medios de transportes, y somos como una familia que se ayuda en el camino”.
“Siempre me formé con la idea de que el tiempo es oro. Yo, antes de este viaje me gustaba mucho el trekking. En un momento pensé en una bici, pero eran muchas cosas, entrenarme y mucho más. Pensé mejor hacerlo de la forma más lenta y natural, además de que tenía mis dos pies, y dije a ver qué sale, a ver si se puede hacer esto caminando. Y se puede, soy la prueba viviente de ello. Obvio, hay que tener cabeza, fuerza mental y emocional, es como meditar todo el tiempo. Muchos han intentado esto y lo dejan al poco tiempo. Si algo me ha dado este viaje caminando es poner en práctica el arte de la paciencia. Y, obvio, he leído mucho en el viaje y también escribo todo lo que he vivido, y está la de hacer en algún momento un libro”, expresó.
Jony es muy creyente y tiene un diálogo constante con quien él llama “mi creador”. Y está muy agradecido con Villa María, porque la gente lo recibió muy bien, “y eso es de lo más maravilloso de este viaje, ver cómo la gente te ayuda. Yo he estado a punto de estar convencido de que me voy a morir, estando en medio de la Patagonia, casi sin agua, con un calor abrasador y sabiendo que sin el vital líquido es imposible que llegue vivo a la próxima parada: y, de la nada, alguien aparece y me comparte el agua, la comida, un techo. Es increíble. Sé que alguien me está cuidando en el camino. Todos somos todo”.
La velocidad de la vida
La velocidad de la vida sería el ritmo en que las cosas se hacen de la manera más natural. Y qué más natural, primigenio, que la velocidad del caminar, que Jony, sin embargo, llama “la velocidad de la hormiga; y es que mi viaje es un ir, subir y bajar, y teniendo a Sancho detrás de mí: cuando subo es muy intenso, y cuando bajo, igual, porque ni siquiera ahí descanso, porque me empuja con su peso el mismo Sancho, que me va pechando”.
“En el viaje he encontrado otros viajeros caminando y todos llevan más años en esto que yo.?Aunque puedo afirmar que soy el más joven que lo está haciendo. Y no te puedo explicar la cantidad de gente que he conocido y la cantidad de gente que está pendiente a través de mi IG (huellasdejony), que siempre me está ofreciendo ayuda de comida, agua, casa.?Y más allá de que me sostengo haciendo diferentes changas de pintura, electricidad y plomería en cada lugar que visito, o hasta vendiendo pulseras, también recibo donaciones (su alias es huellas.jony en Mercado Pago)”.
Ayer Jony salió de Villa María rumbo a Buenos Aires. Su idea es seguir hasta Uruguay; luego, Brasil, pasar por Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador e ir subiendo el continente hasta México.
Y respecto a qué ha sido lo mejor y lo peor que ha vivido en esta aventura, dijo: “En el viaje, precisamente, si algo he aprendido es que no hay ni mejor ni peor. El ser humano se ha empeñado en medirlo todo, pero para mí son solo cosas que nos pasan, y ya vos ves cómo lo tomás, y para mí ha sido todo un aprendizaje. Quizá lo mejor sería haber tomado la decisión de hacer este viaje y, cada día, comprobar que la decisión fue la correcta. Y lo veo con la gente que me apoya, que me dice que hubiera querido hacer lo que yo, pero no tuvieron el valor de hacerlo, y que le siga metiendo para adelante. Y esto le digo a quien quiera hacer algo como esto: dejen atrás lo que no suma y vayan en pos de sus sueños”.
CAMINANTE EN EL CAMINO - De ser el más joven, ¿al récord de kilómetros?
?Jony Viera no es el único caminante que va dejando sus huellas en el camino, como las dejó este fin de semana en nuestra ciudad, no solo a través de la gente que lo conoció y quienes lo ayudaron, entre otras cosas, a arreglar una rueda de Sancho, su carrito y fiel escudero.
Porque, en el camino, este caminante cordobés ha conocido a muchos otros caminantes que también van dejando huella, haciendo el mismo tipo de caminata que hace él.
Uno de ellos es el chubutense Martín Echegaray Davies, de origen galés, quien caminó desde Ushuaia hasta Canadá.?Aunque en realidad su idea era llegar hasta Alaska, pero se lo impidió la pandemia de Covid. Durante dos años y cinco meses caminó 22.850 kilómetros. Martín, o Kuky, como lo llaman, comenzó su aventura con 60 años y hoy tiene 67. Está casado y tiene tres hijas y seis nietos, y se gana la vida trabajando como jagüelero, haciendo pozos y alambrados, arreglando molinos. Su carrito, el “carrocatre jilguero”, como él lo llama, que pesaba más de 180 kilos, hoy es parte del Museo Molino "Nant Fach", en Trevelin.
Otro de los caminantes con los que se encontró Jony en el camino fue con el japonés Sokichy, quien durante más de 10 años caminó todo el mundo, incluida la Argentina. Y logró romper el récord -tenía 70 años- de distancia en esta modalidad de viajar, que era de 42 mil kilómetros, logrando hacer más de 46 mil.
“A mi edad, y caminando por el mundo, pude comprobar que la felicidad se puede lograr sin dinero. Existe mucha felicidad en el mundo que el dinero no puede comprar. Uno de esos lugares donde se puede vivir feliz es Argentina. Este es el país más memorable que he conocido en mi vida y en el mundo. La felicidad no se compra con dinero. El dinero debe servir para ayudar a la gente. Yo espero que llegue ese día en que los seres humanos en el mundo sean felices”, dijo a un medio hace unos años, tras romper el récord.
