LAS CALLES - Pasaje Falucho
Tributo a la afrodescendencia
El nombre le fue impuesto por Ordenanza Nº 949, del 13 de septiembre de 1954, durante la Intendencia de PerazzoloLa calle honra al soldado afrodescendiente Falucho, cuya verdadera existencia histórica, hasta hoy, se encuentra en duda, a pesar de la aseveración de distintos historiadores que coinciden que su verdadero nombre fue Antonio Ruiz, que a su vez algunos afirman que lo tomó de su amo cuando quedó libre al abolirse la esclavitud.
Algunos afirman que nació en África y otros aseguraban que su lugar de origen fue Buenos Aires.
Había formado parte del Ejército de Los Andes y hacia 1824, ya con el general San Martín retirado, los soldados argentinos, chilenos y varios peruanos fueron destinados por el general Simón Bolívar a los castillos del puerto.
Eran tristes tiempos para Falucho y sus camaradas: estaban casi sin ropa, mal pagos y mal alimentados y encima huérfanos del Gran Capitán.
Ese malestar fue generando tensiones que desembocaron en un motín en la noche del 4 al 5 de febrero de 1824. La mayoría de los rebeldes eran negros liberados, tanto argentinos como chilenos.
Fue Bartolomé Mitre quien narró su historia, fundándola en supuestos testimonios orales que le habrían referido en forma personal militares de la época, concretamente, el general Enrique Martínez, el coronel Pedro José Díaz y el coronel Pedro Luna; así como en un testimonio escrito del coronel Juan Espinosa.
Conjeturaban que el tal Falucho habría nacido en Buenos Aires, que habría luchado por la independencia argentina en el Ejército del Libertador José de San Martín y habría muerto heroicamente durante la sublevación de la Fortaleza del Real Felipe en El Callao, el 6 de febrero de 1824.
En esas circunstancias, Falucho se habría inmolado por el honor del “Pabellón Argentino”, al romper su fusil y gritar de rodillas frente a los traidores “¡Viva Buenos Aires!”, y haber exteriorizado las poéticas palabras: “Malo es ser revolucionario, pero peor es ser traidor”, por lo que fue inmediatamente fusilado.
La historia narrada por Mitre se popularizó a tal punto que el 23 de mayo de 1923 se inauguró, en el barrio porteño de Palermo, una estatua del supuesto héroe independentista, hecha en bronce.
La otra historia, ¿la verdadera historia?
La versión anterior aparece rebatida por una carta enviada, seis años más tarde, el 20 de agosto de 1830, por el general Miller, desde Lima, a San Martín, que vivía en Francia.
En esa carta, Miller le refería que “el morenito Falucho, que era de la Compañía de Cazadores del Número 8 y tomó una bandera en Maypu”, le enviaba saludos.
En una respuesta a la anterior, que envía desde París con fecha 10 de julio de 1831, San Martín le expresa: “Le aseguro que he tenido una verdadera satisfacción con la noticia que me da del célebre y nunca bien ponderado Falucho”.
Ante este testimonio, Mitre intentó justificarse diciendo que habían existido dos heroicos soldados negros en el Ejército de los Andes, y que los dos eran apodados Falucho, lo cual resultaba inverosímil.
Del trabajo realizado sobre Falucho por Lea Geler (Instituto Dr. Emilio Ravignani, Univ. de Bs. As.) y María de Lourdes Ghidoli (Univ. de Bs. As.) se desprenden las conclusiones: la presencia de un héroe negro en un país como el nuestro es llamativa porque la Nación se representa a sí misma como “blanca-europea”, con una población supuestamente homogénea, descendiente de los migrantes europeos que llegaron al país entre las últimas décadas del siglo XIX y primeras décadas del XX.
En esta línea de pensamiento, los pueblos indígenas habrían sido “exterminados”, mientras los afroargentinos habrían disminuido su número gradualmente hasta “desaparecer”.
La “desaparición” afroargentina se suele explicar mediante diversas hipótesis que han calado hondo en el pensamiento popular argentino y forman parte del sentido común, por más que los historiadores, antropólogos y los propios afroargentinos las vienen refutando desde hace décadas.
Entrelas principales explicaciones de la supuesta inexistencia afro en el país se encuentran la muerte a gran escala como resultado de las diferentes epidemias de las últimas décadas del siglo XIX, la utilización de los afrodescendientes como “carne de cañón” en las guerras de ese siglo o el mestizaje.
Según Wikipedia (que expone el relato de Bartolomé Mitre), Falucho murió en Callao, Perú, el 6 de febrero de 1824. Pero, si bien hay constancias del intercambio epistolar entre aquel general y el mismísimo Padre de la Patria en 1831, la fecha de su muerte permanece incierta.
Si fue en una fecha u otra, si Falucho perteneció a una construcción de la historia narrada por los que podían... Como sea, de una u otra manera, la calle en su nombre no deja de ser también un homenaje a los tantos héroes anónimos, principalmente de raza negra, que fueron llevados obligadamente y dar su propia vida por la Patria.
FALUCHO EN LA CULTURA POPULAR
El poeta argentino Rafael Obligado es autor de un poema llamado “El negro Falucho”. El cantor de tangos Agustín Magaldi Coviello compuso el himno patriótico “El Negro de San Martín”, con letra del guitarrista y letrista de origen italiano Juan Bautista Fulginiti, que se cantaba en las escuelas
