El conocido comerciante, pionero en su sector, falleció el viernes
El Gringo Tomatis, en el buen recuerdo
Enrique José Tomatis falleció el pasado viernes, a causa de una enfermedad, y mucha gente todavía lo despide con cariño. Y no es para menos.
Fue un pionero en la industria de la belleza profesional, en Villa María y la región.
El conocido Gringo comenzó con la distribución de cosméticos masivos, pasando a la venta de insumos de peluquería y, luego, escalando con el negocio en la apertura de escuelas de formación en el área de estética, cosmetología y peluquería.
En 2001, a pesar de la crisis nacional, Tomatis expandió el negocio a Córdoba, con la apertura de escuelas de capacitación, con más de 50 cursos y especializándose en venta de productos de laboratorio, aparatología y mobiliario para el sector, además de crear congresos profesionales y desarrollar marcas propias.
En esta etapa se sumaron sus tres hijos, iniciando actividades en la capital provincial, para liderar el sector siendo, en poco tiempo, referentes en formación y venta de insumos.
Cuando Tomatis (muy conocido por la firma Dayloplas) inició su actividad, la estética y la peluquería eran un sector que no se encontraba explotado, pero en los últimos 25 años se desarrolló y creció a un 20% anual en todo el mundo. Eso refleja que el Gringo fue un visionario en lo comercial, un pionero de los tantos exitosos que tiene Villa María.
Tomatis amaba jugar al golf y siempre quería ganar en todo lo que hacía y se proponía. Es por ello que desde Villa María Golf Club lo saludaron en redes sociales.
“El Gringo Tomatis partió a jugar en ‘otras canchas’ donde, seguramente, seguirá compartiendo su pasión por el golf entre amigos y conocidos. Lo hará no solo desde la práctica, sino también desde sus anécdotas y ocurrencias que lo hacen un tipo entrañable y querido”, destacó la institución.
Su familia, en tanto, indicó que a Tomatis “se lo recordará como un empresario conservador, que estaba muy arraigado a su Villa María y, si bien tenía muchas actividades, él siempre se sentía cómodo en su ciudad”.
Sus hijos, Diego (el mayor), Luciana y Claudio; su compañera de vida, Silvia; su nuera, Romina; y su yerno, Juan Manuel; además de sus nietos, Mateo, Tomás y Valentino, lo recordarán con amor.
“Fue un luchador y un motivador nato. El que tuvo el honor de conocerlo y de ser parte de su vida sabe que era un loco muy lindo”, recuerdan.
