Cuento del tío - Perfeccionan los engaños para despojar a las personas de su dinero

Estafadores dejaron en cero la cuenta de una joven profesional

Guadalupe Avalle fue engañada mediante un complejo ardid que la dejó sin su salario, a poco de haberlo percibido. A la impotencia, sobrevino la esperanza, porque una red de solidaridad permitió que reuniera los fondos que le habían quitado para afrontar sus gastos
miércoles, 7 de febrero de 2024 · 07:00

Las estafas virtuales se perfeccionan cada día más, haciendo que más personas caigan en las redes de quienes se dedican al engaño.

Guadalupe Avalle fue una de las víctimas de esta situación y decidió contarlo, para alertar a otras personas y que puedan evitar a los estafadores.

Todo empezó cuando la joven profesional de la comunicación y trabajadora de la Universidad decidió vender un sillón que ya no usaba.

Para ello, como se hace en estos casos, publicitó el objeto en las redes sociales y, particularmente, en Marketplace, de Facebook.

“Ayer -por el lunes-, una persona me contacta por WhatsApp, lo que me llama la atención porque no tengo el número en Marketplace”, señaló.

El hombre manifestó interés, acordaron el precio y acordaron que le transfería 30 mil pesos para señarlo y al día siguiente, cuando fuera por el sillón, le pagaba el resto.

“Cuando me manda el comprobante de la supuesta transferencia, decía 300 mil pesos en lugar de 30 mil, y automáticamente me empieza a llamar, como muy desesperado. Yo le digo que se quede tranquilo, que cuando me ingrese la plata se la devolvía”, relató.

El tema es que esos 300 mil pesos nunca ingresaron a la cuenta. “Entonces, él me dice que llamó al banco y que allí le retuvieron la plata”. Le agrega que desde la entidad crediticia se iban a comunicar con ella para que los 300 mil pesos pudieran “llegar a su destino” y así ella los podía devolver.

Un dato del ardid: todas estas comunicaciones fueron cerca de las 22 del lunes, cuando la joven venía de una extensa jornada de trabajo, con el cansancio habitual de esa hora del día.

“En ese momento, me llaman desde un número de Buenos Aires, diciendo que eran del Banco Patagonia. Me empiezan a dar indicaciones para que yo pudiera enviar esos fondos a una cuenta unificada y así ellos podían resolver el tema del error en la transferencia”, relató.

“Cuando empiezo a hacer el paso a paso, me iba dictando un alias de esa cuenta unificada, pero resulta que terminé haciendo una transferencia con el monto completo de lo que yo tenía en el Banco”, agregó.

Estaba todavía al teléfono con el supuesto empleado de la entidad, cuando vio que su cuenta quedó en cero.

“Hasta ahí, yo no sé si porque me encontró con la guardia baja o cansada, pero le había creído todo. En ese momento empecé a dudar”, dijo.

“Le digo, me estás robando, y él me dice que no, que si fuera una estafa él ya habría cortado el teléfono. En realidad, no cortaba porque iba por más, ya que me hacía ir hacia el sector de préstamos, porque en teoría ahí me iban a poner la plata que me sacaron. Por suerte, no lo pude hacer, y entonces, la voz en el teléfono me dijo que me iba a depositar en mi cuenta de Mercado Pago”, agregó.

“Él nunca se callaba y yo todavía quería saber si tenía que seguir los pasos para que me devolviera la plata. Como no estaba segura, con el mismo teléfono le mandé a un amigo las capturas para ver si él veía lo mismo que yo. Me dijo: cortá el teléfono, te están estafando”.

Así fue que, con ese ardid, le dejaron la cuenta en cero.

 

Denuncia

Lo primero que quiso hacer tras confirmar que había sido estafada, fue comunicarse con su Banco para que le anularan la transferencia. Nadie contestó.

Hizo la denuncia en la Unidad Judicial, presentando todos los datos que tenía, como números de teléfono y conversaciones con el supuesto comprador del sillón.  “Allí me dijeron que tenían otro caso similar. Parece ser que este tipo de estafas se repite”, señaló.

Ayer a la mañana, fue personalmente al Banco, donde le dijeron que no podían hacer nada, porque era ella quien había hecho la transferencia y no había sido un problema del sistema de seguridad de la entidad.

Así, con desazón e impotencia, supo que venían horas difíciles. Tenía que pagar el alquiler, la tarjeta de crédito, las expensas y ya no contaba con su sueldo.

 

Solidaridad

Maxi, un amigo y compañero de trabajo, no dudó en organizar por redes sociales una campaña de solidaridad. “Primero no quería, porque no me sentía incómoda con la situación, pero después que acepté, fue tan fuerte que gente que conozco apenas, otros que son amigos y, por supuesto, la familia, fueron depositando cada uno, lo que podía, dinero en mi cuenta”, expresó.

Hoy, reunió los fondos para pagar todos los compromisos del mes, que era lo que más le preocupaba. “Me quedó una sensación fea por la estafa. Pero también una gran esperanza por la solidaridad. La verdad es que uno no ve que, así como pasan cosas desagradables, siempre hay alguien que está dispuesto a darte una mano”, concluyó.

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