En la jornada de ayer presentó obras en su nuevo predio, mientras la sede histórica, que es patrimonio de la ciudad por dos motivos, es la imagen del abandono
Asociación Española: una de cal y una de barro
El proyecto que lleva adelante en las afueras avanza a buen ritmo, con plazos y objetivos concretos para este año, mientras “se derrumba” la historia escrita por los fundadores en el centro de la ciudadDurante la mañana de ayer, la Asociación Española abrió las puertas de la obra que construye en las afueras de la ciudad, en un predio ubicado más allá de la Fábrica Militar de Pólvora, entre la prolongación de avenida Savio (de tierra) y la ruta 9, con acceso por ambas vías.
Como puntos geográficos de referencia para ubicar al lector ante el extraordinario emprendimiento, pueden citarse como cercanas las canchas de la Asociación del Fútbol Comercial (AFUCO), el Centro de Adopción de Mascotas de la Municipalidad y, también, aunque algo más alejado, el paraje Monte Los Lazos, donde se encuentra la Escuela Rural Julio Argentino Roca.
- Se otorgaba a la entidad “una servidumbre de paso a perpetuidad” de 4,05 metros por calle Corrientes hacia la parte posterior de su sede...
En el lugar se avanza en la realización de cinco canchas de fútbol, “dos de ellas en formato estadio, con sus tribunas y áreas de servicios correspondientes”, según se explicó en un comunicado.
“Además, elevarán un Salón de Usos Múltiples, con capacidad para realizar actividades en el interior, un consultorio médico de kinesiología y unos 70 dormitorios para deportistas”, según el mismo parte de prensa.
El presidente de la Asociación Española, Walter Torres, comentó en el lugar que “para fin de año” quieren “estar habilitados oficialmente, con la cancha grande, y a la cancha de baby, posiblemente para las vacaciones de julio ya la tengamos lista”.
“Este predio, además de ser utilizado por Asociación Española, va a estar abierto a la comunidad; lo van a poder utilizar otros clubes, instituciones educativas y deportivas”, añadió.
Española cuenta con la participación de más de 200 chicos que practican fútbol, según se informó, a quienes se suman “las y los deportistas que realizan patín, gimnasia, tenis, bocha y frontón, entre otras disciplinas”.
Todo eso está muy bien y fue reconocido por las autoridades municipales que acompañaron el recorrido por las crecientes instalaciones.
Todo bien, pero todo mal
Lo que no está bien y contrasta sobremanera con semejante despliegue desarrollista, es el estado deplorable que muestra la sede original de la entidad, ubicada en la céntrica avenida Mitre, lindante con el Concejo Deliberante.
Como lo dice el cartel que en su vereda lo señala como sitio histórico, la Casa España “fue construida hacia 1920 por la Asociación Española de Socorros Mutuos”, es de “estilo modernista” y “se destaca en su interior el Vestíbulo del ex-Cine Alhambra en estilo morisco”.
Y es precisamente en ese espacio donde el pintor Fernando Bonfiglioli creó la obra conocida como La Alhambra, a la que algunos conocedores del arte definen como La Capilla Sixtina de Villa María (se la puede apreciar en la fotografía inferior de la página siguiente).
Fue por ello que ante una iniciativa de la conducción de Española para construir cocheras en ese inmueble, con acceso por la citada avenida Mitre (con el peligro que podía suponer para la obra de Bonfiglioli la vibración que producen los coches y el humo de los caños de escape, entre otros factores de riesgo), la Municipalidad resolvió cederle los fondos del edificio del Legislativo, para que el ingreso al estacionamiento estuviese por calle Corrientes. Era una manera de salvaguardar la fachada y La Alhambra. El convenio fue firmado el 10 de agosto de 2017 y luego fue aprobado por el Concejo Deliberante.
Se otorgaba a la entidad “una servidumbre de paso a perpetuidad” de 4,05 metros por calle Corrientes hacia la parte posterior de su sede, donde planificaba la construcción de las cocheras. De esa manera, cediendo la parte posterior de la también histórica Casona de Pereira y Domínguez, en Mitre 90, se evitaba la intención de Española presidida entonces por el mismo Torres, de hacer el ingreso a las cocheras por Mitre 82, en el frente mismo de su sede, lo que hubiera significado -como ya dijimos- el posible daño para una de las obras más emblemáticas con las que cuenta la ciudad.
Cinco años atrás...
Ya en abril de 2019, una crónica de este medio indicaba: “El viejo portón de ingreso a la Casona de Pereira y Domínguez ya no existe. Desde la vereda de la calle Corrientes puede observarse el avance de una obra privada. Por avenida Mitre, el Patrimonio Histórico permanece cerrado”. Cinco años después, todo está como entonces. O casi todo, porque las cocheras ya están funcionando (recaudando).
En función de ello, concejales opositores solicitaron informes días atrás al recientemente asumido secretario de Gobierno, Cultura y Relaciones Institucionales del municipio, un informe sobre el avance del convenio entre la Municipalidad y la Asociación Española de Socorros Mutuos de Villa María y Villa Nueva.
Concretamente, pidieron conocer cuáles son las acciones que está realizando el Ejecutivo para exigirle a la Asociación Española el inicio de las obras comprometidas, y los motivos por los cuales no ha comenzado la construcción del Salón de Usos Múltiples, una suerte de museo que contempla la puesta en valor del Salón Alhambra.
Preguntaron si se le reclamarán “los daños y perjuicios a la Asociación Española por la demora injustificada de las obras comprometidas”.
“El Salón Alhambra se encuentra en un notable estado de abandono y el deterioro de su estructura y mampostería exterior se puede observar a simple vista, lo cual hace presumir que en ese mismo estado de deterioro y abandono se encuentra su interior y la obra pictórica del artista Fernando Bonfiglioli”, marcaron en su escrito, publicado por este medio.
La intención original
Recordaron que la intención original del convenio fue que las obras de las cocheras y la del Salón de Usos Múltiples se finalicen de manera simultánea. “En tanto, en el caso del Salón Alhambra no es necesario esperar la finalización de las cocheras para su puesta en valor, sino que su inicio debía ser inmediato a partir de las condiciones técnicas”, precisaron.
“Contrariamente, al compromiso asumido por las partes, la obra de cocheras está concluida y la Asociación Española está lucrando y obteniendo ventajas patrimoniales de la misma, en tanto la obra del salón se encuentra lejos de estar iniciada y el Salón Alhambra se encuentra cerrado y en un evidente estado de abandono y deterioro”, advirtieron.
Evidentemente, las prioridades de la entidad van por otro lado, que algunos asociados vinculan con la necesidad de “terminar aquellas obras cuanto antes”, para luego “hacer un condominio con vista al lago en el Prado, donde a la pileta y a las canchas de tenis ya las tienen”.
La Alhambra, obra a la que algunos entendidos llegaron a calificar como “La Capilla Sixtina” de Villa María, es una realización de Fernando Bonfiglioli, un pintor nacido en San Pablo, Brasil, el 20 de septiembre de 1893. Fue trasladado siendo niño a Argentina. Vivió en Barracas, ciudad de Buenos Aires, y en 1907 ingresó a la Academia de Bellas Artes. Su primer maestro fue Pío Collivadino, a quien seguiría Pompeo Boggio. En 1911, al finalizar sus estudios, obtuvo el Primer Premio de Escultura en la Academia. Dentro de las diversas técnicas, Bonfiglioli se inclinó por el fresco y el temple, pues su vocación fue siempre la pintura mural.
Viajó a Brasil, donde observó el trabajo del grupo de muralistas italianos que participan en la decoración de grandes edificios públicos y trabajó en ese, su país natal, hasta 1913, destacándose en la realización de los cielorrasos del Banco de San Pablo y del Teatro Municipal. En 1914 volvió a Buenos Aires, y trabajó con Archimede Vitale, en la decoración del Congreso Nacional.
En 1921 realizó un viaje de estudios a Italia. A su regreso pintó el interior de la iglesia parroquial en la localidad de Zenón Pereyra, provincia de Santa Fe. Y más tarde, en 1923, visitó Villa María junto con Alejandro Perracchione, con el objetivo de realizar murales en casas particulares. Y se instaló en la ciudad. Fue en 1934 cuando decoró el hall del Cine Alhambra de la Sociedad Española de Socorros Mutuos. El artista pasó a integrar esa entidad y también la Comisión de Cultura Municipal. Esa obra maestra fue restaurada (para lucir como en la fotografía) por el arquitecto local Hugo Las Heras y reinaugurada en octubre de 2008.
Ya durante la Segunda Guerra Mundial se creó el Gobierno de Italia en el exilio, del cual formó parte. Como afiliado al Partido Socialista participó de acciones políticas antifascistas y presidió la Asociación Internacional Italia Libre en Villa María. Realizó murales también en la Capilla del Colegio San Antonio y en la misma Catedral Santuario de Villa María (entre 1948 y 1958). Consolidada su trayectoria como artista, fue distinguido y obtuvo numerosos premios. Y falleció en esta ciudad, el 12 de diciembre de 1962.
