Barrio NCA-Renabap (Las Playas) - Son más de 40 familias

Sin luz ni agua, piden respuestas

La carencia y la incertidumbre dominan la escena en este sector de la ciudad. Apenas una canilla para 40 familias es el único servicio con el que cuentan. Piden por luces y calles para poder llevar a los chicos a la escuela
domingo, 18 de febrero de 2024 · 08:31

Apenas un pilar con una canilla para 40 familias. Ese es el único servicio con el que cuentan en un sector sur de barrio Las Playas, más allá de Los Chaleses y poco antes de donde se construye la nueva circunvalación, entre las rutas provinciales 2 y 4.

Los altos yuyos son otro de los problemas con los que conviven

Sin luz ni agua en sus domicilios, se ven “obligados” a colarse de un cable que se extiende por una vereda, pero no todos pueden conectarse porque “salta la térmica” en la toma de línea. “La Municipalidad sabe de esta situación”, afirmaron los vecinos y vecinas entrevistadas por un cronista de El Diario.

“Muchos no aguantan, se resignan y se van. Otros no se animan a traer a los hijos”, admitieron, pero van a habitar por miedo a que les usurpen el terreno.

En el predio de enfrente, una empresa abandonó postes de cemento y dejó los pozos de una obra de energía que los podría favorecer

La situación en esta parte del barrio denominada NCA-Renabap (por Nuevo Central Argentino), es parte de las obras convenidas en el marco del Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) del ex-Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y, desde diciembre, Capital Humano.

Las familias

Diego y su familia, hace dos años que viven en el barrio donde con esfuerzo y a mano propia levantaron su casa, esa que abarca tantos sueños.

Melisa y su pequeña hija también levantan su vivienda a unos pocos metros y proyectan, pero con la incertidumbre de no saber hasta cuándo tendrán que seguir viviendo en esas condiciones. Ni siquiera puede tener un ventilador, porque alimenta apenas su hogar con la energía de paneles solares.

Frente a su vivienda, Martín y Maricel aprovechan la sombra y saben que no podrán llevar a su hija a la escuela si llueve, cuando inicie el ciclo lectivo, porque “la calle se hace una pileta y no hay salida” hacia la ruta ni a la continuación de bulevar Alvear. Hace dos años que van construyendo y “ampliando, de a poco,” la casa.

Mauro y Estela, con sus hijos, también llevan dos años allí, a menos de media cuadra, en su propia vivienda.

Los vecinos y vecinas relataron que “después de la toma de la Municipalidad, cuando una de ellas se encadenó en el hall central del ex-Palace”, la administración del exintendente Martín Gill “se dignó a poner una canilla”. Ahora, tuvieron “que pedir por favor que cortaran los yuyos alrededor porque estaba tapada, pero cortaron solo eso y no los de toda la cuadra”, se quejaron.

Son más de 30 familias las que residen actualmente, con medio centenar de niños y niñas habitan y juegan en el barrio.

“Con luz, podríamos instalar una bomba de agua, enchufar un ventilador…”, dijo la vecina.

 

Otra realidad

El alumbrado público tampoco existe y la noche es de las más oscuras. Se cuidan entre ellos, aunque acusan robos e inseguridad: “De noche es una boca de lobo, tal como se dice”. “Con algunas columnas de alumbrado esto cambiaría mucho”, propuso Martín.

Aseguraron que “en campaña prometieron respuestas y después vinieron” desde el equipo de Gobierno del actual intendente Eduardo Accastello. Incluso, apuntaron que mañana asistirán a una reunión en la Municipalidad, con funcionarios del Gabinete.

“Les dijimos que necesitamos luz, agua, gas, que arreglen la calle, porque si llueve no vamos a poder salir para llevar los chicos a la escuela”, contaron. En esa línea, advirtieron que “la excusa es que estaban trabajando en el proyecto del club San Lorenzo, pero esos plazos se extendieron y a las máquinas no se las ve trabajando, así que mientras tanto podrían mejorar estas calles”, propusieron.

Las mujeres afirmaron que en su última visita a la Municipalidad, en la gestión Gill, fueron “para ser testigos de que llegaban los fondos para las obras de luz, gas y cordón cuneta…”. “No sabemos a dónde fue a parar esa plata, porque acá seguimos sin nada”, completó.

Los vecinos también aseguraron que fueron a las oficinas de la EPEC (Empresa Provincial de Energía de Córdoba) para gestionar ese servicio y ante la negativa, asumiendo que están en falta, pidieron “al menos un pilar con luz de obra”, porque “se supone que necesitan un permiso del municipio”, por lo que “no hubo caso y habrá que seguir esperando”.

Cabe mencionar que estos terrenos se encuentran en posesión de los vecinos a partir de un convenio firmado con el municipio, los que tienen la firma del expresidente del Instituto Municipal de Vivienda e Infraestructura, Carlos Ramírez, acto donde también participaron el exintendente Gill y la entonces secretaria de Inclusión Social y Territorio, Celeste Curetti, hoy concejal del oficialismo.

Una de las vecinas se manifestó “más que agradecida con la oportunidad de la obtención y pago del terreno”, pero remarcó: “Necesitamos vivir como todos los ciudadanos, y genera impotencia ver noticias como las mil promesas de universidades nuevas, lucecitas led en la costanera, el centro, lo divinas que estuvieron las peñas, etc. A nosotros nos toca otra realidad”.