Jorge, Diana y sus seis hijos perdieron todo en el tornado de Bahía Blanca, donde comenzó su errante pesadilla

Una familia está varada en la Terminal

Tras la catástrofe, y como el Gobierno nacional los dejó a su suerte, se fueron a Neuquén y de ahí no han parado de viajar, entre falsas promesas y varios engaños, pasando por muchas ciudades, y desde hace dos días están en nuestra ciudad
martes, 13 de febrero de 2024 · 10:16

Jorge Páez, su esposa Diana y sus seis hijos comenzaron una travesía impensable y muy dolorosa tras el tornado que asoló a Bahía Blanca y destruyó su casa, situada en el campo donde allá trabajaba, al caerle un eucalipto encima.

“Yo era cuidador de ese campo, a 30 km de la ciudad, de la firma Marín.  Yo hacía mantenimiento y crianza de Animales. Pero, tras que nos quedamos sin casa, perdimos todo, como muchas familias más de esa zona. Como el Gobierno de la provincia estaba desbordado, sin ayuda de la Nación, como el mismo  Milei dijo,  y con tanta gente pidiendo ayuda, decidí irme a trabajar a Neuquén con mi familia, como hicieron muchos otros”, dijo Jorge, con lágrimas en los ojos.

A través de un primo consiguió trabajó como cañista y se estableció en un camping, donde vivieron algunos días en carpas. Ahí se acercó gente que los ayudó y contó su caso en Facebook. El Gobierno de esa provincia se enteró de su situación y, en lugar de tenderles una mano, les dijo que ahí no podía estar “porque empezaba la temporada de vacaciones y, en lugar de ayudar, nos dieron pasajes a La Pampa, como si fuéramos un paquete de encomienda”.

 

Comienza la errancia

Estuvieron en?Santa Rosa y en General Pico, y de ahí, a Clarimecó,  buscando a un hermano de Jorge.?Pero resulta que en realidad estaba en  Ushuaia.  Gente del Gobierno de Clarimecó, entonces, le da pasajes para ir a Mar del Plata, por intermedio de la empresa Vía Cargo, que supo de su caso cuando los vio en la terminal de allá, con todo su familia varada. En la costa se quedaron ocho días.

“Luego, un diario digital contó nuestra historia y otra vez llegaron personas del Gobierno, y nos obligaron a ir, como nos pasó en Neuquén. Fue por medio de intimidaciones y engaños que me hicieron hablar con una persona de la zona de Buenos Aires, que prometía dar  trabajo en una casa quinta para cuidarla, dándome vivienda, y me convenció de ir hasta Constitución, en Capital, pero cuando llegue allí, ya nunca más me contestó el teléfono y quedamos varados otra vez”, contó.

Pero el periplo, la errancia por medio país no terminó. Porque de ahí se fueron a La  Plata, él, su mujer y sus seis hijos, nuevamente, donde el diario La Nación les hace una nota porque quedaron varados en la terminal tres días. Y es ahí cuando los contacta la diputada de la Libertad Avanza, Lilia Lemoine, y su secretario, Luciano.

“Me llamaron. Luego nos vimos ya muy tarde en la noche ese día, donde me preguntaron qué nos estaba pasando. Me dijo que me iba a dar una mano porque tenía muchos amigos. Que entendía lo que me pasaba, que no tenía ni casa ni lote para darme, porque, según ella, el país estaba totalmente destruido. Dijo que La Plata era una ciudad muy grande para mí, tratándome como un ignorante. Le dije que tenía una hermana en San Luis, pero que vivía en una casilla, y me dijo que me fuera allá y me pagó los pasajes, y los acepté, con la condición que me ayudaran con materiales, o que me iba a alquilar un lugar por unos meses. Cuando llegamos allá, nunca más nos contestó”.

De San Luis, una vez más, viajaron, esta vez ?a Mina Clavero, después de que gente le ofreció trabajo haciendo mantenimiento de hoteles y cosas así, “y comencé con eso, pero se vinieron los aumentos todos de golpe, y entre que no me alcanzaba y no conseguía camping por la temporada alta, nos tuvimos que ir a Córdoba capital”.

“Como me iba quedando sin dinero, vendí una de las dos carpas que tenía, además de todas mis herramientas de trabajo, una soldadora, otro teléfono celular y lo que tenía de valor. Lo único que me queda es un anillo de compromiso. Todo esto  en solo dos meses”, dijo.

Ante la pregunta de por qué decidió venir a Villa María, expresó que “fue una corazonada venir hasta acá, no sé como explicarlo. Quizá tiene que ver con que hablé con un periodista de acá que supo de nuestro caso, y no sé, nos vinimos acá”.

“Hoy será la tercera noche en la Terminal de Villa María. Agradezco a la gente de este lugar que nos ha ayudado mucho, y a los taxistas que nos han acercado galletitas y otras cosas. Estamos cansados. Yo no doy más. Tengo problemas con la presión alta. Dicen que va a venir alguien del Gobierno de acá a ayudarnos, y todavía no viene nadie, que están con lo del Festival. Lo que pido es que alguien me dé trabajo. Hago todo el trabajo de campo, crianza de animales, cosas de maquinaria, plomería, albañilería. Somos una familia normal, quiero trabajar. No tengo nada más ni a quién recurrir. Solo pido una oportunidad. Sé que para muchos la situación actual es muy difícil, pero lo que pido es poder trabajar”, concluyó.

Para ayudarlos, comunicarse al 3517597781 o depositar al alias PAUL.FRANCHESCA.

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