Estela Águila, del Comedero San Expedito, confirmó la difícil situación por la que están pasando estos lugares
“Sin ayuda será muy difícil seguir”
Como se sabe, desde diciembre, el Gobierno nacional cortó la ayuda a todos estos lugares que tan importante función de contención social cumplen. Y los merenderos de Villa María no son excepción, pero algunos no saben si van a poder continuar funcionando como antesEstela Águila cumplirá 68 años en este mes de febrero, y afirma haber criado “una tanda de chicos, y ahora vienen los hermanitos, e inclusive las mamás con todo y sus cochecitos, porque todos tienen hambre y se me pone cada vez más difícil. Porque ahora no nos dan ni la merienda ni la comida. Incluso he pensado en abandonar, pero todos me dicen que no, porque los chicos están muy chiquitos y me necesitan, pero cómo hago, de dónde saco para darles ahora de comer”.
Hay que recordar que el nuevo Gobierno nacional dejó de enviar fondos y alimentos a los comederos comunitarios de todo el país. Y mientras las organizaciones solidarias afirman que la situación es crítica porque el hambre que crece día a día, desde el Ministerio de Capital Humano afirman que buscan mejorar el sistema, sin explicar cómo van a hacerlo. El tema es que desde diciembre los comederos y merenderos de todo el país no reciben ayuda. Y obviamente, esto también afecta a Villa María.
Años ayudando
“Hace 7 años tengo el comedor acá en Las Playas. Y desde hace 22 años que vengo ayudando a gente carenciada. Antes juntaba ropa y alimento en una Traffic y me iba incluso hasta Misiones, a un lugar inhóspito donde había muchas carencias. Y después comencé a dedicarme a mis niños, como yo les llamo. Comencé a hacerles la merienda enfrente de mi casa. Luego me prestaron un galpón acá cerca. Después, afuera de mi casa, y en un terreno al lado, donde les hice una cancha, que ya no está”, señaló.
Comentó que comenzó con 58 chicos y ha tenido hasta 70, y “en una época vino a trabajar conmigo un hombre, Emilio Osorio, que tenía una radio, pero lo corrí porque él quería vivir de los chicos, y no vivir para los chicos. Y yo hasta he abandonado a mi familia, porque siempre quiero estar con ellos. Las cosas mejoraron cuando vino Sergio Bustamante, de un MuniCerca. Nosotros no tenemos nada, lo hacemos todo a pulmón. Con las mamas hacemos roperos y con lo que sale compramos la olla, los platos y todo. Y gracias a todo eso tenemos un hermoso saloncito”.
“Hoy tengo más de 60 niños. Hasta el 8 de diciembre recibíamos el combo del Gobierno. Pero después me dijeron que no me iban a dar más, que iban a cortar todo esto. Y tal cual. Desde ese día no hemos recibido más nada. Es lo peor que han hecho: sacarle la comida a los chicos. Yo hace un mes que tengo cerrado, debería de abrir en una semana y no sé como voy a hacer”, expresó.
Estela detalló que ya fue a la Municipalidad a pedir ayuda, pero no ha recibido respuesta, “aunque ellos son los principales que no quieren que cierre. Pero yo así cómo hago para seguir. Además, hace 8 meses que tampoco recibimos la ayuda que Don Emilio nos daba (pero estoy muy agradecida, porque durante seis años y medio me dieron muchísimo, tanto, como para ayudar al merendero de Sanabria). Solo la Tonadita sigue ayudando, pero no es suficiente. Yo no tengo nada para darle a los chiquitos. Me tocan a la puerta y no sé qué darles. Ya ni los bolsones que les daba puedo darles. Cómo, si ni leche tengo. Es una vergüenza”.
Cada vez peor
Respecto al deterioro de la vida de la gente en estos dos últimos meses, Estela afirma que “el primer mes lo pudimos superar con lo que había, pero este mes ya me llaman y no tenemos nada, y me duele en el alma. Antes había mucho. Por eso pienso hacer por lo menos una feria para comprar, aunque sea unas galletitas, algo. Pero para darles de comer bien, imposible. Acá en el barrio se ve que la gente la está pasando muy mal, todos cada vez peor. Muchas familias se están quedando en la calle porque no pueden pagar el alquiler, y de hecho se están juntando varias familias a vivir en una pieza, todas juntas. Es tremendo. Todo esto ha sucedido en el último mes”.
“Si pagan el alquiler no pueden pagar la comida. Es desesperante. El barrio está en muy malas condiciones. No entiendo lo que está haciendo este presidente, es inexplicable. Y quiero recordar que acá no solo les damos para comer, sino que les damos cursos y talleres de danzas árabes, pan casero, y otras cosas más. La mayoría de los chicos que han pasado por acá están trabajando y haciendo una vida de bien. Pero bueno, espero poder seguir haciendo esto, aunque sin ayuda será muy difícil ayudar. Esto que me pasa a mí le pasa a todos los comederos y merenderos de la ciudad. Haciendo esta labor, me dieron, en el Concejo Deliberante, una mención especial por ayudar. Y esas son cosas que te dan fuerza para continuar. Pero yo ya soy jubilada y me duele mucho el corazón lo que estamos viviendo. Esto lo hago por amor, para ayudar a quienes más lo necesitan”, concluyó.
